Gobierno capitalino consulta a un gurú

El DF contrató a Sam Pitroda porque quiere convertirse en la capital del conocimiento; el gurú de la tecnología es parte de una iniciativa de 100 mdp que Marcelo Ebrad anunció.
Pitroda ayudó a una nación pobre y sobrepoblada a volverse t
Graeme Stewart

En meses recientes, México ha registrado el flujo de inversiones de India, casi todas en los terrenos de la  innovación y las tecnologías de información (TI). Las exportaciones desde ese país abarcan la industria de la farmacéutica y las telecomunicaciones, pero no se limitan al capital financiero, sino al capital humano. En ese marco se explica la reciente visita a la Ciudad de México de Sam Pitroda, uno de los padres de la modernización de esa nación asiática, a quien se le reconoce como el gurú del salto tecnológico que ahora revoluciona a sus 1,000 millones de compatriotas.

Satyanarayan Gangar Pitroda arribó al Distrito Federal hace unas semanas, como un emperador mogol en una cruzada de evangelización. Su abundante cabellera plateada, su barba negra perfectamente recortada, su bigote y su mirada aguda se conjugan para dar la impresión de que es un hombre que sabe lo que hace y que no tiene miedo a fracasar.

Y en realidad, Pitroda, cuyo empuje provocó que India se llenara de teléfonos públicos, conexiones a internet y un estatus de líder en la industria de la información global, tiene una misión: aconsejar al gobierno de la Ciudad de México. La meta es que la capital del país aproveche todo el potencial para transformarse en el centro dinámico de negocios e infraestructura de América Latina.

Pitroda fue contratado por el Gobierno del Distrito Federal para ayudar en la creación de la Comisión del Conocimiento de la Ciudad de México. Se trata de una iniciativa de 100 millones de pesos que el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, anunció recientemente.

En un enfoque que escapó a los medios que cubrieron la visita, la presencia de Pitroda detonó que Ebrard expresara en público una aspiración de algo más cuando termine su sexenio: trabajar para que la Comisión del Conocimiento de la capital sea la base para diversos programas estatales, así como para la creación de una entidad federal.

De cualquier forma, la primera acción oficial de Pitroda fue impartir una conferencia magistral al gabinete económico de la capital.

Este emprendedor, inventor y generador de políticas públicas es poseedor de una personalidad muy atractiva. En su país, es recibido como un gurú que, además de teléfonos, llevó redes de agua potable a muchos pueblos marginados.

Aunque vive en Chicago desde los 16 años (y cuenta su leyenda que nunca antes de llegar a Estados Unidos había usado un teléfono), la vida de Pitroda se mueve entre India y el mundo, donde muchos –entre ellos, los gobernantes del DF– aspiran a aprender de este maestro.

Revolución de ideas

Uno de los conceptos que más enfatiza Pitroda es el de la modernidad. Pero no se refiere sólo a una modernidad basada en bienes y servicios y procesos de manufactura, sino de ideas. Y esto proviene del hombre que ha dejado como legado los fundamentos de Bangalore, el llamado Silicon Valley indio, que genera 15% de los más de 800,000 millones de dólares del Producto Interno Bruto del país.

“No podemos conducir a una nación hacia el siglo XXI si tenemos una mentalidad del siglo XIX”, le dijo Pitroda a una editora india cuando le cuestionó sobre el elitismo en las instituciones de educación superior de su país. Es por ello que se ha embarcado también en una misión de democratizar la educación, tanto en India como en el mundo.

 Además de sus logros como tecnólogo y emprendedor (es fundador de Wescom, una de las primeras firmas de conectividad digital en todo el mundo), Pitroda preside la Comisión Nacional del Conocimiento de India, que busca impulsar el orden de ideas del país mejorando la protección a la propiedad intelectual y llevando el avance en las tecnologías a la agricultura y la industria locales.

“India y México comparten muchas similitudes”, dice en entrevista con Expansión. “En ambos países hay una cultura de emprendimiento, pero también una gran disparidad en la repartición de la riqueza. La Ciudad de México tiene una gran población, como muchas ciudades indias. Sin embargo, los 100 millones en México son más manejables que la población india”.

A decir de Pitroda, nuestro país tiene el potencial para convertirse en el eje del conocimiento y los negocios para toda América Latina, una región donde sus casi 400 millones de habitantes no son ni la mitad de los que tiene India. Es más, las propias diferencias entre las naciones de esta región no se comparan con la gran diversidad étnica, religiosa y cultural que priva en India. Pitroda dice que de ello México podría tomar ventaja.

En el plano tecnológico, considera que la capital tiene una base de redes para banda ancha lo suficientemente desarrollada, un factor fundamental para cualquier entidad que busque destacar en la industria del conocimiento. Según diversos índices, la teledensidad en la capital es de más de 45%, contra un promedio de menos de 17% en todo el país.

Pero para aprovechar todo esto, lo principal es crear una política de desarrollo. Las ventajas que tiene la ciudad son tan claras, que Pitroda las enuncia en su comparación con la India. La cercanía con EU, el mayor mercado del mundo, es fundamental. India, con todo y que está a 24 horas de viaje de esta parte del mundo, se ha podido convertir en un dinamo exportador de ideas, capital humano y productos de alta tecnología.

De acuerdo con la Asociación de la Electrónica de EU, México exportó más de 44,000 millones de dólares en alta tecnología a ese país. Si bien mucho deriva de las plantas de electrónica en Guadalajara y las ensambladoras de televisores de Tijuana y Mexicali, hay una gran oportunidad para que otras ciudades aprovechen la transferencia de tecnología y crear oportunidades adicionales.

Pero todo esto pasa por algo fundamental: la educación. Y en un mundo globalizado y pragmático, “uno de los mayores retos será que la gente aprenda inglés”, advierte Pitroda. “Guste o no, ese idioma es crítico”.

Las opiniones de este gurú merecen ser escuchadas. Además de liderar la revolución de las telecomunicaciones de India, preside WorldTel, una entidad que sigue la regulación creada por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, basada en Chicago, donde actualmente reside. WorldTel trabaja con gobiernos de todo el mundo y les da consejo sobre políticas en telecomunicaciones, mercados en desarrollo e inversiones en la industria en países emergentes.

La revolución de las comunicaciones que Pitroda arrancó en India derivó luego en una revolución tecnológica. Él la detonó con su iniciativa de instalar casetas de teléfonos comunales en todo el territorio, inconfundibles por sus kioscos amarillos.

El descubrimiento para Pitroda fue que más que la densidad o el número de aparatos, lo crucial era el acceso a las telecomunicaciones, por lo que resultaba mejor trazarse la meta de ubicar un teléfono en cada comunidad que en cada casa.

Pitroda nació en 1942, en Titlagarh, en el estado indio de Orissa. Tras estudiar una maestría en física, se fue a cursar un posgrado en ingeniería eléctrica en Chicago. Posee 75 patentes y trabajó un tiempo en GTE, una empresa de telecomunicaciones, y posteriormente fundó Wescom.

De regreso a India, en 1984, fundó el Centro para el Desarrollo de Telemática y se convirtió en consejero del Primer Ministro en innovación y tecnología. En reconocimiento a sus logros como inventor y emprendedor ha recibido distinciones por parte de gobiernos y organizaciones.

Antes de culminar la primera de una serie de visitas al DF, Pitroda agitó su cabeza y su blanca cabellera y dijo: “México tiene mucho que ofrecer, riquezas culturales y artísticas, y sinceramente creo que con su cercanía a Estados Unidos tiene un potencial ilimitado para liderar a América Latina en el conocimiento. De eso no tengo duda”.

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