Tabasco, como Nueva Orleáns

La ciudad de Villahermosa está devastada como lo fue Nueva Orleáns tras el paso de Katrina; miles de damnificados siguen esperando ayuda mientras otros tantos han huído al vecino Veracruz
La ciudad de Villahermosa, bajo el agua. (Reuters)  (Foto: )
VILLAHERMOSA (Agencias) -

Cientos de miles de mexicanos huyeron de las devastadoras inundaciones de la costa del Golfo de México, muchos de ellos a otras partes del país, en medio de informes de saqueos y advertencias de una posible crisis sanitaria.

Las personas huían de Villahermosa, la capital del estado de Tabasco, ante la falta de medicinas, alimentos y agua potable, luego de que el estado quedara sumergido casi por completo por la furia de las lluvias y de sus ríos.

La Cruz Roja mexicana dijo que los damnificados sumaban al menos 800,000, de las que decenas de miles todavía no habían podido ser rescatadas de los techos de sus viviendas.

Al menos 6,000 personas huyeron a refugios en Coatzacoalcos y la vecina población de Minatitlán, ambos en el vecino estado de Veracruz. Miles más permanecían refugiadas en casas y hoteles.

En el peor desastre natural en la historia de Tabasco, las fuertes lluvias por un frente frío en el Golfo de México provocaron que se salieran de cauce varios ríos y lagunas que recorren el tropical y frondoso estado del sureste del país.

Las inundaciones cubren cerca del 80% del territorio del estado y dejaron un muerto. Otros informes aseguraban que eran más de un millón los damnificados, casi la mitad de la población total del estado.

Como Katrina

La mayor parte de Villahermosa parecía Nueva Orleáns después del huracán Katrina: el agua turbia llegaba hasta la altura de un techo de un segundo piso y la gente esperaba ser rescatada en medio de la desesperación.

Las autoridades reportaron al menos un muerto y suspendieron el suministro de casi todos los servicios, incluyendo el agua potable y el transporte público. Más de 900,000 personas -de los dos millones de habitantes del estado- tenían sus casas inundadas o dañadas. Los alimentos escaseaban y el subsecretario de salud pública nacional, Mauricio Hernández, advirtió sobre posibles brotes de cólera y otras enfermedades derivadas del agua en mal estado.

Hernández expresó que existen posibilidades de que se propaguen enfermedades infecciosas.

Cerca de 150 hospitales y clínicas del estado permanecían fuera de servicio debido a las inundaciones.

“Estamos luchando contra un monstruo”, dijo el gobernador de Tabasco, Andrés Granier.

Un torrente de agua marrón sumergió el viernes hasta bajo seis metros el centro de la capital Villahermosa, porque sacos arena no lograron contener la fuerza de la corriente.

Soldados evacuaron gran parte del centro el jueves por la noche, antes de que cedieran los sacos de arena, pero aún había algunas personas esperando que los socorristas, que derribaban ventanas y puertas, los sacaran de sus hogares.

Decenas de autobuses repletos de gente escapaban de Villahermosa, y muchos damnificados eran sacados de la zona en lanchas y en helicópteros del Gobierno y privados.

Se estimaba que habían salido de las zonas afectadas varios miles de personas y se esperaba que continuara el éxodo por la situación crítica.

Mientras tanto, hambrientos y sedientos residentes formaban largas filas en los supermercados, aunque algunas tiendas ya habían cerrado porque alimentos, medicinas y agua se les habían terminado.

“Hay mucho desabasto, están subiendo los precios en las tiendas, lo que queda lo dan caro”, relató Juan Pablo Rosas.

La gente llamaba a programas de radio rogando que los rescataran.

Servicios meteorológicos pronosticaron más lluvias para las siguientes 48 horas en Tabasco y estados vecinos, en la región sureste del país, aunque con menor intensidad que días atrás.

Rebasados

Aunque la ayuda desde distintos puntos de México comenzaba a llegar el viernes lentamente, Villahermosa vivía un éxodo por las cuatro arterias asfaltadas que se habían salvado del agua.

El presidente del país, Felipe Calderón, que el jueves por la noche pidió en un mensaje televisado por cadena nacional la solidaridad y ayuda de los mexicanos, viajó el viernes a la zona y prometió reconstruir el estado "cueste lo que cueste".

“Aquí la prioridad sigue siendo, en primer lugar, rescatar a las familias y a las personas que aún se encuentran en sus viviendas aisladas y llevarlas a un lugar seguro”, dijo Calderón. “Yo les pido a los tabasqueños que no pierdan la calma, sé que son momentos difíciles, de angustia”, agregó.

Calderón decidió cancelar un viaje programado para la próxima semana a Panamá, Perú y Colombia.

No obstante, la agenda del mandatario seguía manteniendo su prevista participación en la Cumbre Iberoamericana a celebrarse en Chile del 8 al 10 de noviembre, aunque podría ausentarse si la situación empeora en Tabasco.

La capacidad de los albergues había sido superada y hasta estados vecinos tuvieron que abrir otros centros para atender a los damnificados.

Muchos de los albergues también tuvieron que ser evacuados, a medida que el agua crecía y hasta taparon gran parte de gigantescas cabezas de piedra hechas por los olmecas -algunas de ellas de hasta tres metros-, una de las primeras civilizaciones del continente, en las ruinas de La Venta.

“El evento nos rebasó a todo el mundo, y por eso tenemos todos que estar trabajando con toda intensidad”, dijo el secretario de Gobernación (Interior), Francisco Ramírez Acuña.

Las inundaciones fueron ocasionadas por tormentas que paralizaron también la industria petrolera en la costa del Golfo de México, aunque ya los tres principales puertos exportadores de la zona operaban el viernes con normalidad.

Las inundaciones no estaban relacionadas con la tormenta tropical Noel, que castigó al Caribe.

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