¿Dónde están los monjes de Myanmar?

Luego de las protestas de septiembre no se sabe cuántos permanecen en los monasterios; el gobierno dijo que tenía a 90 bajo custodia aunque fuentes diplomáticas afirman que son más.
Los monjes son reverenciados y tomados como guías espiritual  (Foto: )
BANGKOK (AP) -

Los monjes rapados, con sus togas anaranjadas, son reverenciados como guías espirituales y autoridad moral en un país sometido a un régimen militar represivo.

Pero todo cambió cuando se plegaron a protestas antigubernamentales y la junta militar los puso en la mira: fueron golpeados en las calles y sus conventos fueron allanados.

Hoy, nadie sabe cuántos de los 500,000 monjes que hay en el país permanecen en los monasterios.

La junta no ha dicho cuántos monjes detuvo desde que comenzaron las manifestaciones a fines de septiembre. El 6 de noviembre reveló que había liberado a casi 3,000 personas y que permanecían bajo custodia 91. Pero fuentes diplomáticas y sectores disidentes aseguran que esas cifras no reflejan la realidad y que muchos monjes fueron arrestados posteriormente.

Decenas de entrevistas con monjes, abades y otras personas indican que la mayoría de los religiosos se han ido de los monasterios, especialmente en las ciudades más grandes, como Yangon y Mandalay, que fueron epicentro de las protestas.

Muchos monjes se habrían ido del país o estarían escondidos en sus pueblos. Para evitar ser detenidos en redadas nocturnas a sus conventos, hay quienes se quedan en casas de amigos, a pesar de que las normas budistas prohíben a un monje dormir bajo el mismo techo que una persona laica.

En este país profundamente budista, todos los hombres tienen que ser monjes por al menos un breve periodo.

Varios abates dijeron en entrevistas que abundan los padres que le impiden a sus hijos ir a los monasterios por razones de seguridad.

La junta levantó el toque de queda que regía por la noche, restauró el acceso a la Internet y suspendió la prohibición de concentraciones. Pero sigue buscando monjes agitadores. Las autoridades dijeron que buscan a cuatro religiosos que encabezaron las protestas.

Uno de ellos, U Kovida, habló con la AP desde un sitio en la frontera con Tailandia, a condición de que no se revele el lugar por temor a que las autoridades tailandesas lo envíen de vuelta a su país.

''En la actualidad casi no hay monjes en Yangon. Se van porque es peligroso. Los están arrestando y enviando a campos de trabajos forzados; están siendo torturados y asesinados'', afirmó U Kovida, quien tiene 24 años.

La junta no ha respondido a denuncias de que maltrata a los religiosos.

Kovida ha sido acusado de esconder 48 paquetes de TNT en su monasterio. Fue perseguido durante tres semanas por las autoridades y cruzó la frontera el 18 de octubre. Dice que las acusaciones son falsas.

''Cuando quieren arrestar a un monje conocido, deben inventar algo porque saben que la gente siente un gran respeto por los monjes y el budismo'', manifestó.

En algunos monasterios de Yangon, antiguamente conocida como Rangún, se nota la presencia de guardias. Pero en muchos casos no hay mucho que custodiar.

En el monasterio de Ngwekyar Yan, al norte de Yangon, por ejemplo, no queda nadie. En el pasado, albergaba a 180 monjes, según U Yewata, el director del convento, a quien las autoridades le ordenaron que se fuese a otro lugar. Dijo que 70 monjes fueron sacados a rastras en la noche del 26 de septiembre y que otros fueron detenidos más adelante.

El abate del monasterio del pueblo de Ahlone, al oeste de Yangon, dijo que había instruido a la mayoría de sus 1,200 monjes que regresasen a sus casas porque ya no los podía controlar. Solo permanecen en el convento los ancianos.

Residentes de Okalapa, un pueblo al norte de Yangon, dicen que fueron al monasterio del lugar al ver que los monjes no se presentaron a una procesión diaria y les dijeron que cientos de religiosos se habían ido y solo quedaban unas pocas decenas.

Los monjes han desempeñado históricamente un papel importante en las protestas contra las injusticias, desde los tiempos de la colonia británica hasta la actualidad. La última vez que salieron a las calles fue durante las protestas antigubernamentales de la década pasada, que fueron sofocadas por el gobierno.

La junta los considera una potencial amenaza y ha tratado de intimidarlos, sobornarlos y espiarlos. A algunos de los 47 miembros de una comisión estatal de monjes les regaló autos, teléfonos celulares, televisores, neveras y otros artículos considerados de lujo en esta empobrecida nación, otrora conocida como Birmania.

Hay quienes dicen que en esta ocasión, las autoridades se pasaron de la raya. En Myanmar, donde el 90% de la población es budista, los monasterios son sacrosantos.

Pero durante la última ola represiva, los soldados del gobierno dispararon contra los monjes en las calles y destrozaron los muebles de sus monasterios, según se pudo ver en imágenes transmitidas por la televisión de todo el mundo. También se vio el cadáver de un monje flotando boca abajo en un río.

Los militares parecen haber controlado a los monjes por la fuerza.

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