Indígenas buscan refugio en Brasil

Los guerrilleros, madereros y empresas petroleros los han obligado a dejar de vagar por el Amaz habitantes de países vecinos pierden sus derechos y quedan prácticamente en el limbo.
La selva es víctima de las petroleras, madereros y guerrille  (Foto: )
BRASILIA (CNN) -

Indígenas que acostumbraban a vagar libremente por la selva amazónica ahora buscan refugio en Brasil, huyendo de guerrilleros, madereros y empresas petroleras.

Tribus de Perú, Colombia y Venezuela están dejando sus tierras ancestrales para vivir con parientes distantes en Brasil, donde según líderes indígenas y funcionarios del Gobierno, terminan perdiendo sus derechos básicos y enfrentan problemas con autoridades.

En el alto río Negro, en el extremo noroeste del Amazonas, por lo menos 400 indios ingresaron al territorio brasileño huyendo de la violencia y el reclutamiento de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según autoridades.

"Las FARC les dicen: o adhieren o vamos a matar a su familia", dijo Mauro Sposito, director de la Policía Federal de Brasil para asuntos de frontera. "Se está poniendo bastante feo para ellos por allá, entonces vienen para nuestro lado", agregó.

Autoridades afirman que las FARC reclutan indígenas para usarlos como guías, pero la guerrilla raramente cruza la frontera para evitar las patrullas brasileñas y por eso las tribus se sienten más protegidas saliendo de Colombia.

"Ellos no tienen documentos, entonces sus hijos no pueden ir a la escuela y no tienen ningún otro beneficio, no son ciudadanos de aquí ni de allá", dijo André Fernando, director de la Federación Indígena de Río Negro.

Fernando agregó que ya hubo casos de indios presos con documentos colombianos, pero sin las visas necesarias para permanecer en Brasil.

También previó un aumento en el número de refugiados en los próximos meses, porque, según afirmó, recientemente las FARC ingresaron en territorio venezolano y comenzaron a provocar la salida de indios de allí también.

Peruanos en el Acre

Casi 1,500 kilómetros al sudoeste de allí, otros indios, con poco o ningún contacto con el mundo exterior, huyeron de las empresas de petróleo y madera hacia el Parque Nacional de la Sierra del Divisor, en el estado brasileño de Acre.

"Puede no haber una guerra, pero hay refugiados cuyas vidas están en peligro", dijo Wellington Figueiredo, de la estatal Fundación Nacional del Indio (Funai) en Brasilia.

De los grupos de indígenas aislados de Perú, uno de ellos, con unos 100 miembros, saqueó asentamientos a lo largo del alto río Envira, buscando ropas y comida, según dijo por teléfono José Carlos dos Reis Meirelles, que administra un puesto fronterizo del Funai.

Meirelles teme enfrentamientos violentos entre los cazadores y recolectores nómades, expulsados de sus territorios habituales, y los indios sedentarios y los blancos del lado brasileño.

"Estamos cerca de un desastre con muertos y heridos, necesitamos reaccionar rápido", consideró.

La Funai dijo haber alertado a las autoridades peruanas sobre la situación, pero no recibió respuesta.

 En octubre, el presidente de Perú, Alan García, dijo que la explotación de petróleo no será perjudicada porque "crearon esa figura de los nativos no contactados del Amazonas".

Brasil ofrece refugio, pero sus propios indios también pierden tierras a manos de granjeros, madereros y mineros ilegales.

Muchas veces son expulsados, amenazados con armas, a reservas superpobladas o favelas urbanas. "Es triste el poco espacio que hay en este vasto continente para sus habitantes originales", dijo la socióloga indígena Azelene Kaingang.

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