Libros canallas, hechos por piratas

En los últimos cinco meses se incautaron en el DF 1.2 millones de libros apócrifos; la cifra representa apenas el 4% del volumen global de la piratería de libros en el país.
En el semestre, las autoridades incautaron en la Ciudad de M
Nadia Talamantes
GUADALAJARA (CNNExpansión) -

En la cita anual del mundo editorial en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (CeMPro) anunció en voz de su presidente, Gerardo Gally, que la batalla contra la piratería de libros continúa.

Sólo en el presente semestre, las autoridades incautaron en la Ciudad de México 320 toneladas de libros apócrifos, el equivalente a 1 millón 200 mil libros que, de haber llegado al público, representarían ventas de 180 millones de pesos. El monto incautado, no obstante, representa sólo el 4% de la piratería a nivel nacional.

El trabajo coordinado del CeMPro, la Procuraduría General de la República y las procuradurías locales ha facilitado en los últimos tiempos la incautación del material pirata, gracias también a la capacitación de los peritos para poder distinguir un libro pirata de un original.

“No podemos dejar todo en manos de la Procuraduría, necesitamos mayor compromiso de otras autoridades, la Secretaría de Educación Pública, los gobiernos locales y el público deben sensibilizarse para entender el daño de la piratería” advirtió Gally.

La piratería es un delito tan grave como el narcotráfico, “el problema es que en México no somos respetuosos del derecho de autor” puntualizó Gally, haciendo eco de las preocupaciones que comparten editoriales, autores y organizaciones a favor de la protección del copyright.

El precio del libro, según estima CeMPro, sería más económico si aumentara el volumen de ventas de las editoriales, pero eso no sucede una vez que son los piratas los que venden los mayores tirajes.

Dentro del fenómeno de la reproducción no autorizada la reprografía ilegal (fotocopias) que practican los estudiantes representa un grave problema. “Estamos detrás de las instituciones universitarias para que compren licencias de autor” declaró Gally.

Dijo que ya hay en el país una veintena de universidades regularizadas, 46 bibliotecas y cerca de 200 establecimientos comerciales de fotocopiado que pagan derechos de autor.

“No podemos frenar la fotocopia, no puede desaparecer, eso es absurdo. Pero hay que tratar de que toda fotocopia pague un derecho de autor. Es la tendencia a nivel mundial”, agregó.

La discusión en torno a la práctica del fotocopiado sigue abierta, pues no todos pueden sufragar el costo de un libro. En México, el salario mínimo ronda los 50 pesos, y el precio de los libros asciende a 100 ó 200 pesos. El país registra además un bajo promedio anual de lectura, de 2.9 libros, según la Encuesta Nacional de Lectura 2006.

 

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