Correa quiere el control de Ecuador

El presidente Rafael Correa busca cambios a la constitución, los cuales le permitirían reelegir las reformas contemplan la cesasión del Congreso y la posibildad de anticipar las elecciones.
El popular presidente, Rafael Correa, carece de oposición en  (Foto: )
QUITO (CNN) -

El presidente nacionalista Rafael Correa y millones de ecuatorianos apostarán a partir del jueves por una nueva reforma constitucional, para reencausar la historia de un país marcado por 19 cartas magnas y el paso de más de 50 presidentes, entre ellos dictadores, desde 1830.

La reconfiguración del mapa constitucional de una de las naciones más inestables de Latinoamérica arrancará con la instalación de la asamblea constituyente de 130 miembros que tendrá poderes omnímodos para modificar la Constitución y el aparato institucional.

La asamblea se convirtió en un reflejo del descontento de la población con los partidos tradicionales, a los que acusan de capitalizar electoralmente las secuelas de la pobreza que golpea a cinco de cada 10 ecuatorianos, además de manejar instituciones como las cortes.

"La asamblea permitirá cambiar de raíz, en forma radical, la institucionalidad de este país," dijo recientemente Correa, quien es calificado por sus detractores como un aprendiz de "dictador" y señalado como seguidor de los postulados socialistas de su amigo y presidente venezolano, Hugo Chávez.

Asamblea sin límites

La asamblea se convertirá en el escenario para la discusión de la propuesta de Correa, que incluye la reelección presidencial sucesiva, la cesación del Congreso en manos de la oposición, la despolitización de los organismos de control y la realización de elecciones anticipadas.

Los bloques de minoría tienen poco espacio para desafiar el plan del oficialismo de instaurar el "socialismo del siglo XXI," en la medida que Correa tiene 80 escaños y, por ende, los votos necesarios para adoptar cualquier resolución sin el apoyo de otra fuerza, un hecho inédito en la historia reciente.

Las decisiones del organismo no podrán ser desafiadas ni por los otros entes vigentes ni por el sistema judicial, incluida la disolución del Congreso, uno de los ejes del sistema democrático de Correa, quien ha coqueteado con su reelección y desconocido al poder legislativo.

Oposición transparente

La oposición se ha refugiado en su derecho a la protesta mediática, en la medida que carece de apoyo para trasladar sus quejas a las calles, un escenario con el que han debido lidiar los antecesores del actual gobernante de Ecuador.

Correa, uno de los presidentes más populares de la última década por su discurso de barricada y masivos planes sociales, recién está marcando su destino.

La esperanza de la oposición, según ha dicho, es que sea real ese adagio de que "nada es para siempre."

Por ahora parece que les tocará esperar. La próxima batalla será una vez que la asamblea termine con su labor y el proyecto de Constitución sea sometido a un nuevo referendo en el segundo semestre del 2008.

"Cualquier exceso de la asamblea o de sus integrantes (...) constituirá ruptura del ordenamiento constitucional vigente y, más temprano que tarde será objeto de sanción," dijo el presidente del Congreso, Jorge Cevallos, en una inusual cadena de televisión la noche del martes.

Los triunfos de Correa, según analistas, se debe a: un discurso aglutinador, apoyo masivo a su plan político, una desarticulada oposición, una economía estable y una asamblea a sus pies.

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