Tabaco no fumable: el futuro del cigarro

Las tabacaleras quieren explotar el snus, una versión no fumable del tabaco; Suecia, donde este producto es popular, tiene el menor índice de fumadores de Europa.
El snus existe hace 200 años. El tabaco viene en una bolsita
Mark Landeler y Andrew Martin
ESTOCOLMO, Suecia -

Afuera de un popular club nocturno, Jesper Froberg tiró su cigarrillo para disfrutar un placer menos dañino: un tabaco sin humo, envuelto en un pequeño empaque más parecido a una minúscula bolsa de té.

“Realmente me preocupa mi salud”, afirma Froberg, un empleado de hotel que intenta fumar menos. “Esta cosa es más sana que los cigarros, es discreta y sabe muy bien”.

El snus es un tabaco húmedo molido que el consumidor coloca entre el cachete y la encía (con todo y bolsita). A diferencia del tabaco mascado (dip), el snus no se escupe. Gracias a su popularidad aquí, Suecia tiene el más bajo índice de fumadores de Europa y menos enfermedades ligadas con el tabaco. Este producto no está libre de peligros. Contiene nicotina y es adictivo, como el tabaco.

Con la experiencia sueca como referente, las tabacaleras están viendo el snus como una opción lucrativa. Philip Morris USA y R.J. Reynolds Tobacco lo prueban con sus marcas Marlboro y Camel.

Pero los críticos dicen que el snus es un caballo de Troya, que sólo busca retener a consumidores. “No hay evidencia científica de que los fumadores que cambien a snus vayan a dejar el hábito”, dice Thomas Glynn, de la American Cancer Society. Con todo, Glynn cree que si cada fumador cambiara a este otro tabaco, “en la próxima década veríamos menos cánceres y enfermedades del corazón”.

La Unión Europea vetó la venta de snus  en 1992, en parte por temor a que fueran a venderlo a jóvenes (lo que casi le cuesta a Suecia su pase a la UE). En EU no hay restricciones y las tabacaleras dicen que este producto es menos dañino que el dip, que puede provocar cáncer de boca. “Es en potencia un mercado enorme”, asegura Lennart Freeman, que preside Swedish Match para Norteamérica, y vende en EU 250 millones de latas de snus por año.

Este producto existe en Suecia desde hace más de 200 años pero volvió a popularizarse hace 20. Muchos en ese país consideran que impactó los hábitos de fumar entre los suecos. En 1976, 43% de los hombres fumaban con frecuencia; para 2005, sólo lo hacía 14%. En ese tiempo, el porcentaje de varones que utilizaban snus pasó de 9 a 22%.

Pero no todo el que lo consume es un fumador. Y no todos los fumadores dejan el cigarro por este otro producto. Sólo 5% de los suecos remplazaron el cigarro por el snus.

“Si tienes un producto que puede servir para dejar el cigarro, ¿por qué no usarlo?”, comenta Lars E. Rutqvist, el vicepresidente de Asuntos Científicos de Swedish Match. Otros médicos alegan que no se deben desestimar los riesgos. El snus contiene nitrosaminas, uno de los químicos cancerígenos que tienen los cigarros, aunque en niveles más bajos. Un estudio reciente hecho a 280,000 obreros suecos, y que publicó la revista británica The Lancet, encontró que el snus puede ser un factor de riesgo de cáncer de páncreas.

Aún no hay estudios confiables acerca del snus como una opción para dejar de fumar. “Si lo haces accesible, ¿cómo haces para asegurarte que no se convierta en un inductor para fumar?”, pregunta Olof Nyren, un epidemiólogo de Estocolmo.

Los opositores dicen que la baja tasa de fumadores en Suecia es atribuíble a las políticas de control y que las tabacaleras sólo están buscando otro canal para vender. “No creo que la solución al problema del tabaco esté en un nuevo producto de la industria tabacalera”, advierte Margaretha Haglund, del Instituto Sueco de Salud Pública. En Suecia, Swedish Match va ahora tras las mujeres con una coqueta lata que contiene snus sabor mentol. En un bar en Estocolmo, Frida Brannstrom, de 27 años, quien dejó el snus por higiene bucal hace unos años, opina que el empaque está lindo. “Pero tal vez te dé cáncer”, acota luego de darle un sorbo a su gin.

The New York Times Syndicate

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