Singapur le apuesta a la biotecnología

El gobierno de esta ciudad invierte 3,000 mdd para construir un sector de biotecnología de pun la razón: Singapur ve a la ciencia como un medio para mejorar la economía y crear nuevos empleo
Los clonadores serían sancionados con una multa de 100 a 2,0
SINGAPUR (Bloomberg) -

En el Bistro Fabulous de Singapur, hombres y mujeres provenientes de Gran Bretaña, Alemania, Rusia y China, vestidos con camisetas y sandalias, se mezclan en los locales mientras sorben tragos y pican brochetas de pollo y rollitos primavera.

Parece la escena típica de un bar, hasta que uno escucha las conversaciones: entre los temas están los progenitores embrionarios y la pluripotencia celular.

Ésta es una reunión del Stem Cell Club, entre cuyos miembros hay investigadores de vanguardia de una de las más prometedoras –y polémicas– áreas de la ciencia actual. Están en Singapur como parte de una campaña para crear allí un sector biomédico global y competitivo.

Esta ciudad-Estado ha atraído a científicos estelares, como Alan Colman, que participó en la clonación de la oveja Dolly, y David Lane, quien descubrió una proteína que suprime algunos tumores. “Lo que crea buena ciencia es una buena comunidad científica”, dice el investigador alemán Gerald Udolph, de 44 años, mientras bebe una cerveza Tiger en la barra del Bistro Fabulous, ubicado en el parque científico Biopolis que el gobierno financió con 300 MDD.

El gobierno ha gastado más de 3,000 MDD para que su economía dependa menos de la fabricación de teléfonos celulares y módems, y más de campos como la investigación.

La ciencia no es un fin en sí mismo para Singapur, que en poco más de una generación se convirtió en la segunda nación más rica de Asia –considerando el producto interno bruto per cápita–. “No me interesan los premios Nobel, no son tangibles”, afirma Philip Yeo, ex presidente de la estatal Agencia para la Ciencia, la Tecnología y la Investigación, conocida como A*STAR. “La ciencia es un medio para mejorar la economía y crear nuevos empleos y sectores para un crecimiento económico de largo plazo”.

El gobierno del primer ministro Lee Hsien Loong busca abrir 15,000 puestos de trabajo en Singapur, que tiene 4.5 millones de habitantes, e impulsar la producción anual a 16,500 MDD para 2015. Yeo ya puede presumir resultados tangibles. La producción anual de medicamentos y dispositivos médicos se ha cuadruplicado desde 2000, y tuvo ventas por 23,000 millones de dólares de Singapur el año pasado. En el mismo periodo, el país creó 10,571 nuevos empleos, explica Yeo, de 61 años, quien durante 15 años lideró los esfuerzos para crear una industria química y electrónica en ese país. Desde 2001, más de 100 laboratorios medicinales y compañías biomédicas del extranjero, entre ellos GlaxoSmithKline Plc, Novartis AG y Pfizer Inc, han establecido fábricas allí, atraídos en parte por una normativa de patentes que es la más estricta de Asia, según Political & Economic Risk Consultancy Ltd, de Hong Kong.

Ligas menores
Singapur es todavía un participante menor en el sector biotecnológico global. Estados Unidos obtuvo 76% del ingreso mundial por biotecnología el año pasado, que sumó 73,500 MDD, apunta un informe de la consultora Ernst & Young, publicado en mayo.

Puede ser necesario una década o más para que descubrimientos generados en laboratorios se traduzcan en fármacos o dispositivos médicos que puedan aportar ingresos, advierte Curt Civin, profesor que realiza investigaciones sobre cáncer en la facultad de Medicina de la Johns Hopkins University, en Baltimore.

Singapur quiere destacar sobre todo en el área de la investigación sobre células madre, que son la materia prima de los humanos, que pueden convertirse en músculo cardiaco, nervios y otros órganos, y que tienen la capacidad para dividirse y renovarse indefinidamente.

Entender cómo hacen esto las células, dicen los científicos, podría darnos la clave para el tratamiento de enfermedades como la diabetes, lesiones de la médula espinal, cardiopatías y los males de Parkinson y Alzheimer. Las células también podrían usarse para probar nuevos medicamentos. Además, los científicos investigan células madre adultas, que residen en el cerebro, la médula ósea y el hígado, y que pueden reparar tejidos enfermos o lesionados.

Destruir embriones
La investigación también es motivo de controversias. Algunas células madre derivan de embriones donados o desechados por parejas sometidas a tratamientos de fertilidad. Estos embriones, que tienen unos pocos días de vida, son destruidos en el proceso.

En EU, el presidente George W. Bush ha dicho que tales experimentos plantean “riesgos morales”. En agosto de 2001, eliminó el financiamiento oficial para investigaciones sobre todas las líneas de células madre provenientes de embriones humanos desechados, salvo las ya existentes. Una línea de células madre es un grupo de células derivadas de un único embrión. EU ha aprobado investigaciones sobre 22 de tales líneas de células que fueron creadas antes de agosto de 2001. Alemania e Italia, entre otros países, también restringen el uso de células madre embrionarias en investigación.

Singapur da a sus científicos una mayor libertad y les permite realizar experimentos que usan células madre derivadas de embriones con menos de 14 días de edad. El límite de 14 días representa el momento en que el embrión desarrolla una individualidad irreversible, explica Lim Pin, presidente del Comité Asesor de Bioética de Singapur. Pero la ciudad-Estado sí prohíbe algunos tipos de investigación, como experimentos para clonar seres humanos, dice Lim, de 71 años, que tiene doctorado en medicina.

Facilidades
Singapur atrae a investigadores de todo el mundo, al imponer menos restricciones y con la promesa del gobierno de limitar la burocracia académica. Los salarios que ofrece igualan los de EU y Gran Bretaña.

“Estados Unidos realmente comete un error”, señala Lane, fundador de Cyclacel Pharmaceuticals Inc, que elabora tratamientos para el cáncer. En julio, Lane se convirtió en el máximo responsable del recién formado Experimental Therapeutics Center del gobierno de Singapur, que desarrolla nuevos medicamentos. “Estamos recibiendo fabulosos candidatos en parte porque las cosas han empeorado en otros lugares”, menciona.

Otra contratación hecha por Singapur fue Victor Nurcombe, biólogo especialista en células madre a quien alguna vez lo llamaron ‘criminal’ en la radio, por apoyar la investigación con células madre embrionarias humanas. “Éstas son batallas sin sentido”, afirma Nurcombe, que se mudó a Singapur reclutado por Yeo. “Singapur simplemente se percató de que éste es el camino al futuro”.

La entrada de investigadores extranjeros está generando una mayor producción científica. El año pasado, los científicos de Biopolis publicaron 335 investigaciones en revistas internacionales, en comparación con 111 en 2001. Singapur ha otorgado 15 patentes en áreas como virología hasta herramientas de bioimagenología, según el gobierno.

Una de las contrataciones más famosas hechas por Singapur es Colman, que se convirtió en el máximo responsable de ES Cell International, una empresa de medicina regenerativa financiada en su mayoría por inversionistas de Singapur. La firma es dueña y vende seis de 22 líneas celulares aprobadas por los Institutos Nacionales de Salud de EU para experimentación.

Mil doctorados
Para hacer más descubrimientos, Singapur necesita tener más graduados propios con doctorados. Las universidades locales formaron a 520 doctores en ciencia y tecnología el año pasado, o 115 por millón de habitantes. En Suecia, esa relación es de 235 y en Suiza, 175, de acuerdo con la agencia A*STAR. Sólo 80 de quienes recibieron doctorados en Singapur son nativos de ese país –15%–.

El objetivo es tener 1,000 investigadores con nivel de doctorado para 2015. Para lograrlo, ofrece becas de 1 millón de dólares singapurenses a estudiantes para que cursen su doctorado en el extranjero. Desde 2001 concedió 700 de esas becas. A cambio, los beneficiados deben comprometerse a trabajar en Singapur durante seis años, después de su graduación.

Singapur podría considerarse el lugar en el que nació la investigación con células madre embrionarias humanas. El anuncio del nacimiento de este campo se produjo después de que James Thomson, biólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison, aisló células madre humanas en un laboratorio en 1998 y publicó sus hallazgos en Science. Sin embargo, investigadores como Doug Melton, de la Universidad de Harvard, y Jeanne Loring, del Burnham Institute for Medical Research de La Jolla, dicen que un científico de Singapur, Ariff Bongso, fue el primero en aislarlas.

Apuesta de futuro
En Singapur todavía no salen a la venta productos terapéuticos derivados de esta investigación. En EU, el único producto de células madre adultas en el mercado es Osteocel, del laboratorio Osiris Therapeutics Inc, que usa células adultas de la médula espinal para generar hueso, y el tratamiento cuesta 10,000 dólares. TheraVitae Co, de Bangkok, está vendiendo VesCell, para problemas del corazón, a 35,000 dólares el tratamiento.

Bongso teme que la prisa por comercializar la investigación de células madre tenga efectos adversos. Esta rama de la investigación tuvo un golpe en 2004, luego de que Hwang Woo Suk, un investigador de la Universidad Nacional de Seúl, anunció varios descubrimientos que, después se encontraría, se basaron en datos falsificados. “Antes, la consigna como académicos era publica o muere”, dice Bongso, “ahora es patenta o muere”.

Cerca de su oficina, por los laboratorios de Biopolis, circulan unos 2,000 científicos, técnicos y administradores nativos de 50 países. David Lane cree que Singapur cuenta con posibilidades para tener éxito. “Quiere ver resultados medibles de la investigación, y eso toma tiempo”, asegura. “¿El gobierno va a tener la paciencia necesaria? Todo parece indicar que sí”. La espera para que esta inversión reditúe podría ser larga.

Bloomberg

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