Apertura comercial agrícola, un desafío

A partir del 1 de enero se eliminan aranceles a la importación de granos básicos; maíz, frijol, azúcar y leche en polvo de EU y Canadá entrarán al país con arancel cero.
Los pequeños productores son los más sensibles a la apertura
José Manuel Martínez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La apertura comercial en el sector agropecuario llegó. Tras 13 años en los que México debió fortalecer su competitividad se abrirán las fronteras para importar libremente maíz, frijol, azúcar, leche en polvo, trigo y cebada, entre otros productos.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) reservó para el 1 de enero de 2008 la apertura de los productos más sensibles del campo mexicano.

Aunque concentra una quinta parte de la población total del país, el sector agropecuario produce solo alrededor del 5% del Producto Interno Bruto, por lo que para los analistas el daño por una invasión de productos estadounidenses y canadienses no sería una catástrofe.

Los expertos destacan que lejos de que la producción de maíz se haya caído, pese a que México ha importado más de este grano al que se había comprometido, el granero del país, como se conoce a Sinaloa, ha incrementado su producción.

“Lo que vemos es que los grandes productores han estado recibiendo apoyos de Procampo y Acerca y eso puede explicar el porque no hayan reducido su producción”, dijo,  Antonio Yúnez, investigador del Colegio de México.

En la década de los noventa, antes de la entrada  en vigor del TLCAN, Sinaloa producía alrededor de 800,000 toneladas de maíz, al cierre del ciclo agrícola 2006-2007 alcanzó un récord de 4.7 millones de toneladas.

Pese a esto, México mantiene un déficit en la producción de maíz, la producción nacional alcanza las 21.2 millones de toneladas, pero el consumo supera los 31.5 millones, por lo que año con año se importan más de 10 millones de toneladas.

El problema es que ese déficit se cubría a través de cupos de importación, es decir cantidades autorizadas por el gobierno, lo que mantenía los precios, pero ahora los productores nacionales deberán competir con la alta productividad de Estados Unidos.

En el territorio estadounidense una hectárea cultivada produce hasta 9.3 toneladas, contra 2.8 que se cosechan en México.

Los grandes productores son quienes tendrán que enfrentar esta competencia.

Por el otro lado, están los pequeños productores, 85% del total siembran menos de 5 hectáreas, sin créditos, con escasa o nula tecnología y con apoyos mínimos, son en su mayoría de autoconsumo y la parte más vulnerable.

“Es de preverse que se agudicen los problemas de pobreza, pobreza alimentaria y patrimonial y una mayor tendencia a la migración”, dijo Emilio Romero del instituto de investigaciones económicas de la UNAM.

Desde otro punto de vista, los pequeños productores se diversifican y tienen otras fuentes de ingresos.

“Tampoco se ha desplomado la producción, su producción es elástica o muy baja, los pequeños productores no solo producen maíz, sino otros cultivos comerciales como el café o la ganadería, también tienen remesas”, indicó Yúnez.

Mientras agrupaciones de campesinos como la Confederación Nacional Campesina exigen una renegociación y que se difiera la liberalización, las autoridades aseguran que se han tomado las previsiones que fortalecen al campo con la inversión de 10,000 millones de pesos (mdp) para tres millones de productores de maíz, frijol, leche y caña de azúcar, según reportes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca (Sagarpa).

Para 2008 el presupuesto para la Sagarpa y sus programas alcanza los 204,000 mdp, 20,000 mdp, más a lo propuesto por el ejecutivo y el nivel más alto de la historia con ello se pretende enfrentar a los grandes productores estadounidenses, en un ambiente de precios altos y denuncias de multimillonarios subsidios, mientras que senadores mexicanos lucharán por una renegociación del capítulo agropecuario.

Ahora ve
No te pierdas