Ecuador evalúa Congreso extraordinario

El presidente prevé la posibilidad de convocar a diputados suplentes para mantener el parlament Rafael Correa enfatizó que su país no enfrenta ningún "quiebre institucional".

El presidente Rafael Correa no descartó convocar a un congreso extraordinario para solucionar la crisis que enfrenta al Poder Legislativo y el Tribunal Supremo Electoral, a raíz de la destitución de 57 diputados, aunque enfatizó que Ecuador no atraviesa ningún ''quiebre institucional''.

''No quisiéramos inmiscuirnos pero si por las manipulaciones de siempre no se logra reunir el Congreso, no excluimos la posibilidad, por las funciones que la Constitución otorga al Presidente, de que sea el Presidente quien convoque a un congreso extra(ordinario) para que se principalicen (asuman) los (diputados) suplentes y siga funcionando el congreso'', dijo Correa.

La pugna de poderes se inició la semana pasada cuando el Tribunal Electoral destituyó a 57 diputados que trataban de impedir una consulta popular, poco después que los congresistas decidieron ''sustituir'' al presidente de ese organismo, Jorge Acosta, por convocar al referendo.

Desde entonces, el Parlamento no ha podido sesionar porque no consigue el quórum necesario. Por eso Correa se mostró partidario de que los diputados suplentes de los legisladores destituidos asuman sus funciones y así permitir que el Congreso retome sus actividades.

En una reunión con corresponsales de la prensa extranjera, Correa respaldó la decisión del organismo electoral de destituir a los congresistas porque ''han intentado bloquear el derecho del pueblo ecuatoriano'' de pronunciarse en una consulta popular a favor o en contra de una asamblea constituyente, que es promovida por el gobierno.

''Aquí no hay ningún quiebre constitucional, hay Congreso cuando se principalicen los suplentes y el país sigue de acuerdo a la Constitución y a las leyes de la República'', declaró.

''No podemos tampoco seguir permitiendo como Ejecutivo ... que por el capricho de 57 ex diputados, que se creen dueños del país, el país siga sin Congreso'', señaló Correa, quien negó que el gobierno busque ''dominar'' ese poder del Estado.

Los destituidos, analistas y otros sectores, incluida la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han advertido de una ''quiebra institucional'' y han denunciado violación de las leyes por parte de todos los poderes del Estado.

El martes, unos 20 diputados destituidos ingresaron por la fuerza al Congreso para tratar de retomar sus funciones mientras el Tribunal Constitucional desechó una demanda del presidente del Parlamento, Jorge Cevallos, para dirimir en el conflicto.

El mandatario destacó la movilización ciudadana, que sus opositores han denominado ''democracia del tumulto'', en favor de una asamblea constituyente.

''Estamos agradecidos porque por fin hay gente de este país despierte y empiece pacíficamente, con la no violencia a reclamar sus derechos y a demostrar a sus mandatarios'', afirmó.

Desde que Correa asumió el poder, sus simpatizantes y movimientos sociales han salido a las calles para rechazar las actuaciones del Congreso y para respaldar la instalación de una asamblea constituyente que deberá ser aprobada o rechazada en una consulta popular el 15 de abril.

En las manifestaciones se han registrado incidentes, principalmente por agresiones físicas y verbales de manifestantes a los diputados.

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