Houdini, el escapista ¿envenenado?

El sobrino nieto del ilusionista más célebre de la historia, piden la exhumación de sus restos; a ochenta y un años de su deceso, crece la sospecha de que sus enemigos pudieron haberlo asesin
Nueva York (Agencias) -

Las circunstancias en torno a la súbita muerte de Harry Houdini fueron tan turbias, como todos sus famosos actos de escapismo; y pese a la explicación médica, los rumores de un asesinato han persistido por décadas.

Ochenta y un años después del deceso de Houdini, la Noche de Brujas de 1926, su sobrino nieto quiere que se exhumen sus restos para determinar si sus enemigos lo envenenaron por tratar de desacreditarlo.

''Su muerte sacudió a toda la nación, si no al mundo. Ahora, quizás es hora de darle un segundo vistazo'', dijo George Hardeen.

Según la versión generalmente aceptada de su muerte, el mago de 52 años sufrió una apendicitis tras recibir un puñetazo en el estómago, y eso le ocasionó una peritonitis. Sin embargo, nunca se hizo una autopsia.

Cuando se presentó el certificado de defunción el 20 de noviembre de 1926, el cadáver de Houdini, trasladado en tren de Detroit a Nueva York, ya había sido enterrado junto con cualquier evidencia de un posible asesinato.

En los días siguientes, el titular de un diario indagó: ''¿Fue Houdini asesinado?''.

Una biografía del 2006, ''The Secret Life of Houdini'' (La vida secreta de Houdini) volvió a sacar el tema a relucir y convenció a algunos de que el artista pudo haber sido envenenado, incluyendo a Hardeen, quien vive en Arizona y es el principal vocero del presidente de la Nación Navajo.

Los sospechosos más probables eran miembros de un grupo conocido como los Espiritualistas. El mago dedicó gran parte de sus actos a exponer las fraudulentas sesiones de espiritismo del grupo.

En la biografía de Houdini, los autores William Kalush y Larry Sloman detallan una carta de noviembre de 1924 en la que un devoto del movimiento, nada más y nada menos que Arthur Conan Doyle, el autor de Sherlock Holmes,  dijo que Houdini ''recibiría su postre justo... se aproxima un día de paga''.

Dos años después, Houdini, un hombre en extraordinaria condición física, murió.

Kalush y Sloman dicen que ''el modus operandi del submundo espiritualista en casos como este era a menudo el envenenamiento'', posiblemente con arsénico, que podría detectarse décadas después, o bien, por “un suero experimental”, inyectado por alguno de sus doctores.

''Si alguien se hubiera empeñado en envenenar a Houdini, no habría sido muy difícil'', escribieron los autores.

El plan de exhumación recibió el apoyo de una fuente inesperada: Anna Thurlow, bisnieta de la ''médium'' Margery cuyo esposo, el doctor Le Roi Crandon, fue uno de los principales defensores del movimiento Espiritualista y enemigo de Houdini.

Durante una sesión de espiritismo en 1924, Margery supuestamente se comunicó con un ''espíritu'' llamado Walter que le envió el siguiente mensaje a Houdini: ''Te mando una maldición que te seguirá cada día por el resto de tu corta vida''.

''Con gente así de delirante, uno tiene que cuestionarse de qué serían capaces''', dijo Thurlow. ''Si existe cualquier evidencia circunstancial de que Houdini fue envenenado, tenemos que explorarla''.

 

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