Europa se pinta de verde

La Unión Europea se proponen reducir 20% la emisión de gases de efecto invernadero para 2020; el proyecto tendrá implicaciones comerciales para empresas mundiales.
Compromiso con el medio ambiente. (Especial)  (Foto: )
Marco Appel
BRUSELAS (Expansión) -

Los 27 Estados miembros  de la Unión Europea (UE) se proponen reducir 20% la emisión de los gases causantes del cambio climático para el año 2020. El proyecto tendrá implicaciones comerciales no únicamente para las empresas establecidas en la región.

El empresariado en Europa se queja de lo estricto que es el mercado local de emisiones de carbono, al que están sujetas 12,000 plantas industriales desde 2005. Argumenta que reducir 8% los mencionados gases en relación al nivel de 1990, como lo estipula el Tratado de Kioto, es ya demasiado costoso en innovaciones tecnológicas, que la competencia extranjera no está tan forzada a realizar.

Por ello, si el nuevo plan se aprueba en marzo, el Consejo Europeo de la Industria Química (con Bayer, Novartis o ExxonMobil en sus filas) advierte una crisis en la competitividad del continente. El influyente grupo Eurobusiness (39 federaciones de empleadores de 33 países) pronostica un ascenso “de cohete” en el precio de las energías renovables y el fracaso europeo para implantar una estrategia común en la materia, a menos que expanda la energía nuclear.

Bajo tal presión, la Comisión Europea analiza la posibilidad de aplicar un cobro a las mercancías provenientes de naciones sin esquema obligatorio de reducción de emisiones, como Estados Unidos, China, India y también México. Se habla de probar el impuesto con la industria cementera, preocupada por la entrada de cemento chino. Paul Vanfrachem, presidente del organismo representante de las cementeras en Europa, Cembureau, al que pertenece la mexicana Cemex, dio incluso su visto bueno.

Otra opción es la propuesta francesa de tasar las importaciones de los países que no han ratificado el Tratado de Kyoto, lo cual apoya el comisario para la empresa de la UE, el alemán Günter Verheuguen.

Ambas iniciativas, sin embargo, entrañan una enorme dificultad de aplicación y chocan con las reglas del comercio internacional, ha advertido el comisario europeo de la cartera respectiva, Peter Mandelson. El empresariado expresa que tampoco está dispuesto a iniciar una guerra comercial y política contra Washington o Beijing.

Pase lo que pase, queda claro que el cambio climático está inspirando de este lado del Atlántico una especie de “ecoproteccionismo”, que también nace, debe reconocerse, en el desequilibrio de los compromisos medioambientales.

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