Semana Santa, inician autoflagelaciones

Los fieles mexicanos sufren en carne propia los dolorosos días previos a la muerte de Jesucrist

Listos para autoflagelarse, peregrinos pobres entraron masivamente el Domingo de Ramos a la polvorienta comunidad mexicana de Atotonilco para dar inicio a la Semana Santa y sufrir en carne propia los dolorosos días previos a la muerte de Jesucristo.

En el anochecer de los próximos cinco días, miles de hombres, incluyendo niños y ancianos, pasarán media hora golpeando su espalda con ásperas cuerdas en total obscuridad detrás de las puertas de una larga capilla.

"Entras en un trance y te acuerdas de tus pecados", dijo Martín Ibarra, un ex adicto a la cocaína, de 24 años y quien trabaja en una fábrica de jeans de Levi's.

"El chiste es limpiar el alma", añadió.

En un frenético final de la conmemoración del Viernes Santo para rememorar la crucifixión de Cristo, los creyentes caminarán de rodillas a través de la iglesia, construida en la época colonial. Muchos portarán coronas de espinas.

Asesinos, violadores y traficantes de droga están entre aquellos que llegan a confesarse al santuario. Muchos vienen a pagar favores pedidos a santos o a autocastigarse por pecados que cometieron.

"Es una experiencia que no se puede explicar", dijo Ibarra, quien aseguró que sus cinco visitas a Atotonilco le han dejado calma y frescura.

"Por venir aquí he dejado atrás las drogas", añadió.

A sólo unos kilómetros de la turística ciudad de San Miguel de Allende, en el centro de México, Atotonilco es una pequeña comunidad de casas viejas de piedras cuya capilla del siglo XVIII se ha convertido en un punto central de retiros católicos.

Más de 50,000 fieles visitaron el lugar el año pasado durante 33 retiros semanales, de los que el de la Semana Santa es el más intenso. Los creyentes permanecen en los terrenos de la iglesia para tener pláticas, confesiones y autoflagelarse.

"Todo es temor, todo es horror", se lee en una inscripción en la iglesia acerca del infierno.

La iglesia es conocida localmente como la capilla sixtina mexicana debido a que murales cubren sus paredes y techos con representaciones detalladas de los últimos y violentos días de la vida de Cristo.

Otras pinturas invocan la gloria que aguarda a aquellos que se arrepienten.

"Centrados en la pena"

La autoflagelación, una recreación de los azotes que sufrió Cristo antes de ser crucificado por soldados romanos, es común en el mundo católico, especialmente durante la Semana Santa en México y América Central.

Gumersindo Cortés, director espiritual del santuario de Atotonilco, dijo que la dureza que se halla en la mitad de la población mexicana, que vive con menos de 5 dólares al día, ayuda a explicar esa práctica.

"La religiosidad de nuestro país está más centrada en un Cristo doliente que un Cristo resucitado", dijo Cortés al referirse a la creencia cristiana de que Jesucristo resucitó al tercer día después de haber sido crucificado.

"Los pobres tienen más empatía con el sufrimiento y, de una manera, esto les da fuerza", subrayó, parado debajo de una representación de la Virgen María salvando a un hombre de las fauces de un demonio con ojos enrojecidos de sangre.

Entre los peregrinos el domingo en Atotonilco estaban numerosos niños y un anciano de 70 años que ha venido al santuario durante 47 años consecutivos.

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