Rusia se despide de Boris Yeltsin

La población rusa despedirá al ex presidente en la Catedral Cristo El Salvador de Moscú; Yeltsin será enterrado en el Cementerio Novodevich donde yacen muchos artistas y autores rusos.
MOSCÚ (AP) -

El adiós de Rusia a Boris Yeltsin abundará en símbolos y ceremonias que reflejan la transformación del país en sus ocho años como presidente.

El cuerpo del primer presidente de la Rusia posterior a la Unión Soviética será expuesto al público la tarde del martes, un día después que murió a los 76 años.

La población despedirá a Yeltsin en la Catedral Cristo El Salvador de Moscú, un templo enorme y luminoso que es el emblema más vivo del resurgimiento del credo ruso ortodoxo después de las décadas de ateísmo oficial durante la era comunista.

La catedral es una réplica de la original, que estuvo en la margen del río Moscú no lejos del Kremlin. Fue derribada por las autoridades soviéticas en 1931, unos cuantos meses después del nacimiento de Yeltsin.

El plan era levantar en ese lugar un rascacielos denominado Palacio del Soviet y coronado con una estatua de Vladimir Lenin, pero el terreno resultó demasiado movedizo.

Transcurridos 60 años desde el mes que las autoridades soviéticas derribaron la catedral, los cimientos de la Unión Soviética se derrumbaron. En 1994, Rusia comenzó la reconstrucción del templo.

Yeltsin, aunque acudió a misas, no era considerado como un hombre piadoso en extremo, pero la Iglesia Rusa Ortodoxa le atribuye el mérito de ser una figura clave en su cambio venturoso.

''Por su fortaleza, ayudó al restablecimiento del papel adecuado de la Iglesia Rusa Ortodoxa en la vida del país y de su gente'', dijo el vocero del credo, Metropolitan Kirill, en un comunicado.

La inhumación de Yeltsin, programada para el miércoles, también evidenciará los cambios de Rusia. A diferencia de la mayoría de los ex gobernantes soviéticos, no será enterrado con la formalidad fría de una fosa dentro de los muros del Kremlin. Por el contrario, su tumba estará en el Cementerio Novodevichi, un espacio arbolado cercano al monasterio más famoso de Moscú.

Novodevichi es la tumba de soñadores y artistas, más que de políticos. Allí reposan los restos del escritor Anton Chejov, el compositor Sergei Prokofiev y el escritor Mikhail Bulgakov, que vivió los tiempos de Stalin y es una de las figuras predilectas de la literatura moderna. No obstante, yace también allí una figura política tan vigorosa y compleja como Yeltsin, Nikita Jruchov.

Khrushchev, al igual que Yeltsin, fue un líder no convencional que solía tener actitudes ordinarias. Como Yeltsin, suscitó grandes esperanzas en el desarrollo de Rusia. Ambos terminaron sus carreras separados del poder, con visos de marginación.

Al igual que Yeltsin, Jruchov fue un líder disidente de modales a veces toscos. Como Yeltsin, suscitó grandes esperanzas en el ambiente comunista. Ambos terminaron sus carreras separados del poder, con visos de marginación.

Yeltsin es recordado no sólo por su posición audaz y consistente contra el intento de golpe de estado de comunistas radicales en 1990 y por colocar a Rusia en el sendero del pluralismo político, aunque sin una democracia plena.

También es recordado por la tormentosa situación económica que afligió a decenas de millones de rusos durante su presidencia, cuando el país se desprendió de su riqueza industrial y natural en licitaciones oscuras, por la desintegración del sistema de seguridad social y por las pensiones que fueron hechas cenizas por las llamas de una inflación acelerada.

''En la historia moderna de Rusia probablemente no hubo otra persona en la que la gente haya puesto más confianza y más expectativas, y por la que resultó más desilusionada, que Yeltsin'', expresó Vladimir Solovyov, un periodista de la radio Serebrany Dozhd.

''Fue un hombre que hizo todo por su propia vida, pero que no cumplió con todas las promesas políticas que efectuó'', dijo la residente de Moscú Olga Dmitrievna.

La profunda ambivalencia rusa hacia Yeltsin ha generado dudas sobre cuántas personas acudirán a ver sus restos o seguirán en las calles su procesión funeraria. Incluso si hay una multitud, probablemente sea menor que la de los funerales de los líderes soviéticos, cuando el público podía asistir a verlos durante días.

Las informaciones de la televisión sobre Yeltsin un día después de su muerte eran relativamente breves y superficiales para alguien que tuvo una participación histórica importante.

Las emisoras de radio y televisión estatales recibieron la orden de no difundir programas de entretenimiento el miércoles, que ha sido declarado día de duelo nacional.

De inmediato no se ha divulgado la lista de los mandatarios extranjeros que asistirán al funeral de Yeltsin.

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