México registra 420 sismos en 2007

El sismológico nacional reportó que los movimientos representan un 10% más que el año pasado; y el riesgo en el país lo constituye las falta de prevención y participación en los simulacros.
PUEBLA (Notimex) -

La Dirección del Servicio Sismológico Nacional tiene registrados 420 sismos en lo que va del año, lo que representa un 10% más que en 2006, informó el titular de la dependencia, Carlos Valdés González.

"La diferencia entre Japón y México no es que ellos tengan una cultura avanzada o conozcan más de sismos, ya que en eso estamos a la par, pero la sociedad en el país asiático participa en los simulacros y con ello se prepara, caso contrario en el país", comentó.

Valdés González precisó que cuando en México se realiza un simulacro, la gente responde con pretextos para no hacerlo, por ello es necesario cambiar la mentalidad, pues ello puede marcar la diferencia.

El también investigador del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dijo que para evitar un sismo mayor al del pasado 13 de abril se necesitarían 30 movimientos telúricos menores, esto es, uno diario.

Indicó que la sismicidad en México es frecuente, pues el año pasado se registraron 960 movimientos telúricos mayores a 3.5 grados Richter, los cuales son comunes.

"De los sismos mayores a 6.5 se han tenido unos 150 en los últimos 100 años, eso quiere decir que el pasado sismo del 13 abril no se encontraría en esa clasificación", acotó.

Valdés enfatizó que para sufrir un sismo como el del 19 de septiembre de 1985 es necesario acumular una gran cantidad de energía en una zona y lograr una fractura grande para que se produzca un sismo de la misma magnitud.

El titular de la dependencia, dijo que característicamente, los sismos con magnitudes menores son más comunes, y que quienes aseguran que se espera uno similar al de 1985 deberían informar en qué región y cuándo ocurriría, aunque nadie lo puede predecir.

Destacó que uno de los sismos poco conocidos es el de Acambay, en el Estado de México, ocurrido en 1912, que fue de una magnitud de siete grados.

"La ventaja de ese sismo es que en ese lugar tardan de 600 a 800 años en acumular la energía, a diferencia de Guerrero y Oaxaca, además de que entre más cerca se genere a la Ciudad de México, el riesgo y su consecuencia son mayor", apuntó el director del sismológico.


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