Straw o Darling podrían suceder a Brown

La lista de los posibles reemplazos para el ministro de Finanzas británico empieza a formarse; si Gordon Brown se convierte en primer ministro necesitará que alguien tomo se lugar.
LONDRES (CNN) -

El secretario de Comercio e Industria de Gran Bretaña, Alistair Darling, lidera la carrera para ser el próximo ministro de Finanzas del país si, como se espera, Gordon Brown se convierte en primer ministro, dicen fuentes políticas.

A cargo del Tesoro durante una década, parece seguro que Brown tomará el mando del primer ministro Tony Blair en julio, pero el tema de su propio sucesor en Finanzas está menos claro aún cuando la política económica no cambiaría demasiado cualquiera sea el funcionario que asuma.

Otros posibles candidatos para el título de ministro de Hacienda son el ex secretario de Asuntos Exteriores Jack Straw, y la mano derecha de Brown y arquitecto de gran parte de la política económica del Partido Laborista, el ministro de Tesoro Ed Balls.

Muchos en los mercados financieros son partidarios de Balls, de 40 años, ya que ofrece la transición más fluida tras un récord de crecimiento ininterrumpido y baja inflación durante la gestión de Brown.

"Balls sería muy bueno en términos de ofrecer continuidad, pero existen algunas dudas acerca de su experiencia política", dijo Philip Shaw, economista jefe de Investec.

Promover a Balls tan rápido -se convirtió en ministro el año pasado- a lo que en general es considerado como el segundo lugar con mayor poder en el Gobierno podría generar acusaciones de amiguismo, aunque igualmente es probable que consiga un lugar en el gabinete.

Darling, de 53 años, también es aliado de Brown pero pasó por un amplio rango de tareas en el gabinete de Blair desde 1997, incluido jefe del Tesoro.

Pero como Brown, Darling es escocés. Convertirlo en ministro de Hacienda significaría que quienes poseen los dos máximos lugares en el Gobierno no serían ingleses.

Si John Reid, también escocés, se mantiene, como se espera, en el puesto de Ministro del Interior, eso podría ser un regalo para la oposición conservadora, que buscó convertir la nacionalidad escocesa de Brown en una desventaja política.

 

 

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