Firmas ayudan a paramilitares Colombia

Un ex paramilitar incriminó a Chiquita, Dole y Sel Monte entre otras compañías; dice que financiaron a milicias de extrema derecha.

El ex paramilitar Salvatore Mancuso incriminó el jueves a un puñado de multinacionales bananeras, a dos de las mayores empresas del país y a una decena de compañías carboníferas por financiar a esas milicias de extrema derecha culpables de narcotráfico y masacrar civiles.

Mancuso señaló en una corte de Medellín, la segunda ciudad de Colombia, a las multinacionales Chiquita, Dole y Del Monte y manifestó que ''cada una de ellas pagó un centavo de dólar por cada caja de banano que exportaron'', relató Jesús Vargas quien presenció el testimonio del ex comandante restringido a la prensa.

También inculpó a las empresas de bebidas Postobón y Bavaria por pagar ''impuestos'' para operar en la costa Atlántica del país, de lo cual tenían conocimiento de los directivos de ambas compañías, dijo Vargas que es abogado de una asociación de víctimas de los paramilitares .

Postobón pagaba unos 7,000 dólares mensuales al cambio de entonces por cada departamento en el que distribuía sus productos, mientras que Bavaria desembolsaba unos 70 centavos de dólar por cada 30 cervezas que vendía en la costa Atlántica.

Postobón es parte del grupo Ardila Lule, uno de los mayores conglomerados económicos del país. Bavaria, hasta el 2005 perteneció al empresario Julio Mario Santodomingo, listado por la revista Forbes como uno de los 500 hombres más ricos del mundo.

''Mancuso dijo que los directivos de Bavaria sabían sobre esos pagos ya que los distribuidores locales exigieron que les ayudaran'' a absorber su costo, dijo Vargas.

La cervecera sudafricana SABMiller adquirió a Bavaria hace dos años por unos 9,000 millones de dólares.

Bavaria y Postobón no estuvieron disponibles inmediatamente para comentar las imputaciones.

El abogado del ex jefe paramilitar, Hernando Benavides, confirmó a la AP que su cliente nombró a las multinacionales bananeras y a esas dos empresas.

Mancuso también relató que las empresas carboneras que operan en el departamento del Cesar, donde se encuentra uno de los yacimientos carboníferos con mayores reservas del mundo, también pagaban ''impuestos'' a las paramilitares Autodefensas unidas de Colombia.

Agregó que los transportistas de carbón abonaban más de 70,000 dólares mensuales.

La mayor parte de esos ''impuestos'' se comenzaron a cobrar a mediados de la década de los 90 cuando los grupos paramilitares establecieron control de varias zonas de la costa Atlántico después de sacar a las guerrillas izquierdistas, pero Mancuso no precisó cuándo dejaron de pagarles.

En el 2001, Estados Unidos clasificó a los paramilitares como una organización terrorista.

La Fiscalía atribuye a paramilitares por lo menos 10,000 cadáveres que están en fosas comunes y el fiscal general Mario Iguarán ha dicho que las empresas que financiaron a los paramilitares ''no pagaron por seguridad, pagaron por sangre''.

Chiquita admitió en un acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense que financió paramilitares y pagó una multa de unos 25 millones de dólares. La bananera ya no opera en el país.

La empresa carbonífera estadounidense Drummond enfrenta un proceso judicial en su país por supuestamente pagar a un comandante paramilitar para que matara a tres líderes sindicalistas asesinados.

El testimonio de Mancuso ante las autoridades forma parte de un acuerdo de paz con el gobierno del presidente Alvaro Uribe que les concede penas máximas de ocho años de cárcel por los crímenes que cometieron, reparen económicamente a sus víctimas y dejen de delinquir.

Unos 31,000 combatientes se han desmovilizado como parte de ese acuerdo.

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