Musulmanas fracesas recuperan virginidad

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PARÍS (CNN) -

Sentada en un café cerca de Champs Elysees, una mujer francesa de 26 años de origen argelino luce como cualquier otra parisina. Pero hace dos meses hizo algo que ninguna de sus amigas ha hecho. Se hizo coser el himen, convirtiéndose técnicamente en una virgen de nuevo.

"Me alegra habérme hecho", dijo la mujer, quien habló con Reuters con la condición de conservar su anonimato. "Quería reconstruir parte de mi vida, reconstruirme para poder sentirme mejor acerca de mí misma".

Este procedimiento ambulatorio de 30 minutos que se llama "himenoplastia" y cuesta entre 1,500 y 3,000 euros, unos 2,000 a 4,000 dólares, es cada vez más popular entre las jóvenes francesas de origen norafricano.

No existen cifras exactas para decir cuántas operaciones son llevadas a cabo, pero el cirujano de la mujer dice recibir de tres a cinco consultas y realizar de una a tres himenoplastias por semana. La demanda ha estado en aumento en los últimos tres o cuatro años.

El doctor Marc Abecassis, cuyo consultorio se encuentra cerca de la exclusiva Champs Elysees, cree que es el crecimiento de la religión entre los cinco millones de musulmanes en Francia el que está alimentando esta moda.

Sus pacientes tienen entre 18 y 45 años y son musulmanas, nacidas tanto en Francia como en el norte de Africa.

"Muchas de mis pacientes están atrapadas entre dos mundos", dijo Abecassis. Ellas ya han tenido relaciones sexuales pero se espera que sean vírgenes cuando se casan, según una costumbre a la que él se refirió como "cultural y tradicional, con una enorme presión familiar".

Esta mujer tomó la decisión de someterse a la cirugía después de separarse de un novio que la había presionado para tener relaciones sexuales. Incapaz de tolerar romper una tradición familiar, sintió que una himenoplastia la ayudaría a rearmar su vida.

Otra de las pacientes de Abecassis, una inmigrante argelina de 22 años que pidió ser identificada como Karima, dijo que la mayoría de las mujeres se sometían a la operación para respetar su cultura o su tradición familiar y no por motivos religiosos.

De hecho, ninguna de las mujeres es musulmana practicante.

Ellas visten, hablan y actúan como cualquier otra joven parisina, pero también son parte de un creciente grupo silencioso de mujeres que hacen malabarismos con valores musulmanes tradicionales y valores franceses modernos.

Todas las mujeres que hablaron con Reuters lo hicieron con la condición de no ser identificadas.

No decepcionar al novio

Karima también perdió la virginidad con un ex novio. Ella planea casarse pronto y su prometido espera que sea virgen. Así que el mes pasado, viajó a París desde un suburbio al este donde vive con sus padres y se realizó la operación.

Al día siguiente estaba de vuelta en el trabajo. "No quiero decepcionar a mi prometido", dijo ajustándose sus anteojos y retirándose el cabello marrón con reflejos de su cara. "No me habría sometido a la operación si no lo hubiese conocido".

Un destacado portavoz musulmán dijo que el Islam dice que los novios deben ser vírgenes antes del casamiento, pero no tomó una posición clara en favor o en contra de la himenoplastias. "Si alguien cometiese un pecado, lo esencial es arrepentirse", dijo Lhaj Thami Breze, director de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia.

Para muchos doctores, la resuturación del himen va en contra de sus ideales de libertad sexual y personal.

"La cirugía es un ataque a la dignidad de la mujer", dijo el profesor Jacques Lansac, presidente de la Escuela Nacional de Ginecólogos y Obstetras de Francia.

"No participaremos de un mercado que ubica el valor en la calidad de una mujer, si es buena o no. Es un ataque a la libertad de las mujeres", agregó.

Sostuvo además que cualquier doctor que realizara estas operaciones en hospitales estatales estaba violando la separación legal de iglesia y Estado que rige en Francia.

El tema iglesia Estado recrudeció en el 2004 cuando Francia aprobó una ley que prohibía atuendos religiosos, en particular los pañuelos de cabeza, en las escuelas primarias y secundarias del Estado.

Desde entonces, dice Abecassis, algunos musulmanes en Francia han estado poniendo mucho más énfasis en ciertas costumbres, como un modo de expresar su identidad. "Hoy se trata de las dos 'V', el velo y la virginidad", dijo. "Es un fenómeno social".

Sorprendentemente, el seguro social de Francia reembolsa parte del costo de la operación en casos de violación o trauma. "Noventa y nueve por ciento de las veces, el reclamo es un fraude", agregó. De todos modos, Abecassis defendió las operaciones y dijo que ayudaba a las pacientes que no podían pagar sus honorarios de 2.500 euros. "Esta cirugía les da otra posibilidad", dijo. "Es una rehabilitación. Para muchas, es la única solución".

Otra paciente espera

Sentada en el mismo café, una marroquí de 19 años que estudia en París que pidió ser identificada como Amel, habló poco antes de su primera consulta con Abecassis.

"Salía con un chico cuando tenía 15 años y ni siquiera me di cuenta de lo que había ocurrido", dijo, refiriéndose a su primera y única experiencia sexual. "No entendía lo que hice".

Sus padres le presentaron a un joven a comienzos de este año y planean casarse cuando ella regrese a Marruecos en junio. Pero él no aceptaría una no virgen, de modo que ella necesita someterse a la operación pronto.

Amel está reuniendo a duras penas la mensualidad que sus padres le envían cada mes y usando todos sus ahorros para pagar por la operación. Dos amigas de ella le prestarán los 1,000 euros que le faltan.

 "Si mi madre alguna vez se enterara de esto, tendría una crisis mental", dijo Amel. "No quiero someterme a esta operación, pero no me queda alternativa".

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