México, en jaque por reforma migratoria

La falla del gobierno de Bush por aprobar una reforma migratoria lastima al presidente mexicano
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

La falla de Washington en su intento por cambiar sus leyes de inmigración es un golpe para el pro estadounidense presidente de México, Felipe Calderón, quien está enfrentando sus más grandes desafíos desde que tomó el cargo en diciembre.

Tras un sólido inicio de su mandato, Calderón está batallando para vencer a las violentas bandas que trasladan droga a través de la frontera con Estados Unidos, y su gobierno está enfrascado en negociaciones con el Congreso para lograr una reforma fiscal.

Conseguir una flexibilización de leyes inmigratorias estadounidenses ha sido la principal meta en política exterior mexicana en los últimos años, y conseguirla elevaría los bonos de Calderón, un político conservador graduado en Harvard quien ganó las elecciones de julio pasado por menos de un punto porcentual.

"La resolución, o al menos algo de progreso en el discurso del tema migratorio, hubiera sido un gran impulso para el Gobierno de México", dijo Peter Hakim, director del centro de investigación Inter-American Dialogue, con sede en Washington.

El jueves pasado, republicanos y demócratas bloquearon en el Senado estadounidense una votación sobre un proyecto de ley bipartidista respaldado por el presidente George Bush, que incluye medidas como endurecer la seguridad fronteriza y legalizar a la mayoría de los 12 millones de inmigrantes ilegales en el país.

Mientras hay algunas voces en el Congreso de Estados Unidos que aseguran intentarán revivir el proyecto con ayuda de Bush, otros piensan que el esfuerzo sería en vano y que no se puede reiniciar.

Calderón, quien fue elogiado en México por criticar a Bush por su postura en el tema de inmigración durante un encuentro en marzo, dijo el viernes: "Debemos deplorar que las discusiones en el Senado americano no hayan podido seguir un curso rápido que prevea una aprobación pronta de este tema".

Aunque no es tan cercano a Washington como Vicente Fox, su predecesor en el cargo, Calderón es un defensor del libre comercio que es visto como un aliado natural de Bush contra líderes izquierdistas latinoamericanos, como el presidente venezolano Hugo Chávez.

Pero México, en donde casi todo poblador tiene un amigo o un familiar viviendo en Estados Unidos, está molesto por la inhabilidad de Bush para cumplir sus promesas de mejor vida para los 11 millones de mexicanos viviendo al norte de la frontera.

"Que pena porque México ha estado apoyando permanentemente en seguridad y en narcotráfico", dijo José Luis Lobato, un legislador de oposición integrante del comité de relaciones exteriores del Senado mexicano.

Calderón ha enviado a miles de soldados a enfrentar a los cárteles de la droga en varios puntos del país, en una guerra que debería cortar el flujo de cocaína y marihuana que cruza la frontera.

Pero los narcotraficantes han respondido atacando a policías y soldados, y Calderón se ha quejado de que Estados Unidos hace poco para disminuir la demanda de drogas en Estados Unidos y el flujo de armas de ese país para los cárteles.

La semana pasada, 23 personas murieron en un mismo día en crímenes relacionados al narcotráfico, y el ejército es blanco de críticas tras el asesinato de cinco civiles desarmados en un retén en el estado de Sinaloa.

Además de la guerra al narcotráfico, el otro principal envión de Calderón es para lograr reformas legales, que permitan entre otras cosas la entrada de empresas privadas al cerrado sector petrolero del país, que beneficiaría a firmas estadounidenses.

Pero cualquier indicio de la llegada de extranjeros para tomar control del petróleo del país despierta un sentimiento nacionalista, a pesar de que el gobierno no planea privatizar al monopolio estatal Pemex.

Una ley de inmigración más flexible en Estados Unidos podría ayudar a Calderón a conseguir la reforma energética buscada por Washington.

"Aquellas personas que desean ajustar la política petrolera de forma que podría ser útil para Estados Unidos, están operando desde una posición débil cuando Estados Unidos está siendo tan poco colaborador en un asunto como la inmigración", dijo Hakim.

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