Presidente Ecuador por disolver Congreso

Rafael Correa dice que esta medida eliminaría obstáculos para aprobar reformas; En septiembre se eligirá a una asamblea que tendrá el poder de modificar la Constitución.

Una asamblea constituyente que se reunirá este año para modificar el mapa constitucional de Ecuador debería disolver el Congreso a fin de evitar escollos en la aprobación de las reformas por parte de la oposición, dijo el sábado el presidente Rafael Correa.

La sorpresiva declaración del líder nacionalista marcó un punto de inflexión frente a anteriores pronunciamientos en los que defendió la coexistencia de ambos organismos mientras se completa el proceso de reforma constitucional, a fin de precautelar el ordenamiento democrático.

"Con esta calidad de Congreso, con la venta de diputados (…) yo creo que la asamblea va a tener que disolver el Congreso. Con esta clase de Congreso no se va a poder hacer nada", dijo Correa, quien asumió en enero con la promesa de aplicar una revolución socialista en el inestable país andino.

La disolución del Congreso de 100 miembros podría alentar las críticas de la oposición en el sentido que Correa, quien es uno de los mandatarios más populares de América Latina, impulsa un plan político concentrador y estatizante.

Los ecuatorianos acudirán en las urnas el 30 de septiembre para seleccionar a los 130 miembros de la asamblea, que tendrá poderes omnímodos para modificar la Constitución y el aparato institucional de un país que ha visto desplomarse a tres presidentes desde 1997 en medio de revueltas.

Correa -un popular seguidor del presidente venezolano, Hugo Chávez- tiene la confianza de que obtendrá la mayoría de la asamblea para dar paso a su propuesta de reducir el poder de los partidos hegemónicos y desmontar las estructuras "neoliberales" del quinto productor de crudo de Sudamérica.

La amenaza de Correa contra el poder legislativo se produce después que el mandatario ha sufrido varios reveses en el tratamiento de proyectos económicos y políticos considerados clave pese a que, con el apoyo de partidos minoritarios de izquierda, ha logrado acorralar a la oposición.

Correa, quien afirma liderar una revolución "socialista" del siglo XXI, no tiene diputados en el Congreso.

Las derrotas han sido infringidas incluso con la participación de diputados independientes que apoyaban a Correa y que reemplazó, con la anuencia del Congreso, a 57 diputados opositores destituidos por la corte electoral por oponerse a un referendo que dio paso a la instalación de la asamblea.

La nueva Constitución que apruebe la asamblea constituyente deberá ser aprobada por los ecuatorianos en referendo en el 2008.

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