Brown impulsa apoyo a laboristas

El próximo primer minstro británico ha beneficiado al Partido Laborista impulsando su popularid según un sondeo 39% de los británicos apoya al laborismo mientras que 36% apoya a los conservad
Gordon Brown, el próximo primer ministro de Gran Bretaña, ha

Gran Bretaña tendrá un nuevo primer ministro a partir del miércoles: Gordon Brown, el taciturno secretario del Tesoro que ha prometido recuperar la confianza pública, revaluar la política del país en Irak y lidiar con el extremismo con un toque más delicado luego de un decenio bajo Tony Blair.

El nuevo líder carece del carisma de su predecesor y enfrenta el reto de sacudirse la mancha de haber servido en un gobierno que llevó al país a la impopular guerra en Irak.

Aún así, los sondeos muestran que el Partido Laborista se está beneficiando del ''efecto Brown'', hasta el punto de que una encuesta le tiene por encima del Partido Conservador por primera vez desde octubre.

La mayoría de los primeros ministros disfrutan algún periodo de luna de miel con el público. Pero pocos esperaban que el severo ex titular de finanzas fuese recibido con demasiado entusiasmo. De hecho, el ascenso de Brown era visto como un beneficio político para el más joven y dinámico líder David Cameron.

Hasta ahora, Brown ha conseguido revertir esas expectativas publicando sus planes de fijar una nueva dirección en política nacional e internacional, imprimiendo su propia huella en el gobierno.

Un sondeo Ipsos-Mori dado a conocer el domingo mostró al laborismo con el apoyo de 39% de quienes planeaban votar en los próximos comicios, mientras que los conservadores consiguieron 36%.

La encuesta de 1,970 personas fue tomada del 14 al 20 de junio. No se dio margen de error, pero en muestras similares es usualmente de 2%.

El aspecto más vigilado será la posición de Brown respecto a Irak, donde el número de soldados británicos ha bajado rápidamente en 2007 y la mayoría están estacionados en las afueras de la ciudad sureña de Basora.

Blair has dejado a su sucesor la opción de retirar más de los 5,500 soldados restantes para el 2008, una oportunidad que casi seguramente será aprovechada por un líder que enfrentará unos comicios nacionales antes de junio del 2010.

''Sus manos, aunque no están completamente limpias, ciertamente no están manchadas'', dijo Alasdair Murray, director de CentreForum, un centro liberal de estudios. Brown puede ''presentar la guerra como una guerra de Blair y diferenciarse''.

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