Senado EU sepulta reforma migratoria

El legislativo estadounidense rechazó limitar el debate sobre el frágil acuerdo: la votación resultó 15 votos menos de los 60 necesarios para avanzar.
WASHINGTON (CNN) -

Un proyecto de reforma de las leyes de inmigración respaldado por la Casa Blanca quedó estancado el jueves en el Senado de Estados Unidos, lo que asestó un gran revés legislativo al presidente George W. Bush.

El Senado, profundamente dividido, rechazó limitar el debate sobre el frágil acuerdo logrado por un grupo bipartidista de senadores y la Casa Blanca. La votación resultó 45-50, 15 votos menos de los 60 necesarios para hacer avanzar la legislación hacía la votación final.

Como resultado, el proyecto de ley se dejó a un lado y el Senado abordó otros asuntos.

Cualquier postergación disminuye las posibilidades de que la reforma inmigratoria, un tema que avanza en la campaña para la elección presidencial del 2008, pueda entrar en vigor antes de que Bush abandone la Casa Blanca.

El líder demócrata del Senado, Harry Reid, de Nevada, y el jefe de la bancada minoritaria, el republicano Mitch McConnell, de Kentucky, mantuvieron sus esperanzas de que los legisladores puedan volver a tratar el controvertido proyecto de ley en otro momento.

El plan, criticado desde varios sectores políticos, establece medidas de refuerzo de la seguridad fronteriza y de aplicación de la ley en un programa de trabajadores temporales y en un plan para legalizar a un estimado de 12 millones de inmigrantes ilegales.

La iniciativa también crearía un nuevo sistema basado en méritos para los inmigrantes.

La votación sucede a una serie de enmiendas que afectaron un delicado compromiso discutido largamente por un grupo bipartidista de senadores y la Casa Blanca.

Los partidarios del proyecto aseguran que seguirán trabajando para lograr su aprobación.

Quienes apoyaban el proyecto batallaron durante el jueves para lograr un acuerdo que hubiera permitido que se llegara a una votación final en el Senado.

El delicado compromiso minuciosamente negociado por senadores de ambos partidos y la Casa Blanca había comenzado a deshilacharse tras una serie de enmiendas que desvirtuaban al proyecto consensuado originalmente.

Aunque Bush ha buscado convertir a la reforma inmigratoria en uno de los pilares de su política doméstica, los senadores republicanos buscaban aplicar más enmiendas y advirtieron que no se apresurarían en el debate. La mayoría de ellos votó en contra de limitar el debate.

Mientras los conservadores argumentan que el proyecto daría una amnistía a personas que violan las leyes estadounidenses, los sindicatos dicen que el programa de trabajador temporario creará una subclase de empleados baratos.

En tanto, un sondeo realizado por un centro de investigación reveló que los estadounidenses tienen una postura ambivalente acerca del proyecto de ley.

La encuesta indicó que la mayoría de los entrevistados apoyan los objetivos de la ley, pero cerca del 41% que ha escuchado sobre el proyecto está en su contra.

El sondeo señaló que cerca del 63% de los encuestados está a favor de uno de los principales objetivos de la ley: otorgar la residencia legal a los inmigrantes que han aprobado una revisión de antecedentes, tienen trabajo y han pagado sus multas.

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