Lula promete reducir riesgos aéreos

El mandatario brasileño dijo que su gobierno tomará medidas para prevenir nuevas catástrofes; Lula prometió una investigación para conocer la verdad sobre el accidente del Airbus 320 de TAM

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rompió el viernes un inusual silencio de tres días y dijo que sufre por el desastre aéreo que enluta al país y prometió que su Gobierno tomará "todas las providencias" para disminuir los "riesgos de nuevas tragedias".

En su primer discurso sobre el accidente que causó la muerte de unas 200 personas el martes, cuando un Airbus 320 de la aerolínea TAM se salió de la pista en el aeropuerto paulista de Congonhas y chocó contra un edificio, Lula aludió a las críticas que soporta por lo que se considera una inacción de su Gobierno ante la crisis aérea del país.

"No se puede condenar o absolver a quien quiera que sea en base a opiniones apresuradas", dijo en su discurso transmitido en cadena de radio y televisión.

El Gobierno de Brasil enfrenta una ola de indignación, principalmente entre los usuarios del sistema, las clases medias y altas de la población, mientras llueven llamamientos de renuncia de funcionarios desde legisladores y expertos.

"Pido serenidad a todos los brasileños", dijo el mandatario, quien aseguró que tiene, como cualquier ciudadano del país, "el corazón sangrando".

Indicó, además, que el Estado trabaja en la investigación de los hechos "con rigor y serenidad, sin precipitaciones".

"Rigor para conocer la verdad. Serenidad para no cometer injusticias. De la misma manera que no podemos permanecer impasibles delante del dolor y los riesgos a la seguridad de los brasileños, no podemos tomar aptitudes precipitadas", aseguró.

Lula, además, aseveró que en este momento el mayor problema del sistema aéreo brasileño, en el que dos desastres en 10 meses provocaron la muerte de unas 350 personas, es "la excesiva concentración de vuelos en Congonhas".

Para enfrentar esa situación, el Gobierno anunció más temprano que esa terminal, en un plazo de 60 días, dejará de ser un centro de conexiones. También dijo que construiría un tercer aeropuerto en Sao Paulo.

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