Lula despide a su ministro de Defensa

El presidente brasileño destituyó al funcionario como consecuencia del accidente aéreo en Congo mientras tanto el aeropuerto sigue en caos tras el anuncio de TAM que más vuelos fueron cancela
Waldir Pires, ministro de la Defensa, se caracterizó por una  (Foto: )
SAO PAULO (AP) -

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva destituyó este miércoles a su ministro de la Defensa en medio del peor caos aéreo registrado en Brasil como consecuencia de la tragedia ocurrida hace una semana cuando un avión comercial se estrelló en un aeropuerto de esta ciudad, causando la muerte de 199 personas.

El vocero de la presidencia, Marcelo Baumbach, anunció que Lula se reunió en la jornada en el palacio de gobierno en Brasilia con el ministro de la Defensa, Waldir Pires, de 80 años, y ''le pidió que entregue el cargo'' designando al ex presidente de la Corte Suprema Nelson Jobim, de 61 años, en su reemplazo.

''El presidente ponderó... que en este momento era necesario un nuevo perfil para conducir el ministerio de la Defensa, particularmente la crisis del sector aéreo'', dijo Baumbach al leer un comunicado y sin responder preguntas de los reporteros.

Jobim, quien presidió la máxima corte del país en el bienio 2004-2006, será juramentado por Lula a las 16 horas (1900GMT) en el palacio de gobierno, indicó la presidencia.

Pires, quien había asumido la cartera de Defensa en marzo del 2006, se caracterizó por una gestión marcada por las dos peores tragedias aéreas de Brasil: la caída de un Boeing 737 en septiembre del año pasado en una región amazónica y murieron 154 personas. La segunda llegó la semana pasada con el choque de un avión de TAM.

Adversarios y aliados habían hecho presión al presidente Lula para que nombrara nuevos jefes en instituciones aéreas y un nuevo ministro de Defensa, de cuyo despacho depende la Aeronáutica, que a su vez controla el tráfico aéreo de Brasil.

Brasil vivía este miércoles una nueva jornada de caos aeroportuario después que la primera aerolínea del país cancelara y desviara nuevos vuelos desde Congonhas, el aeropuerto epicentro del tránsito aéreo brasileño y escenario de su más reciente tragedia.

Por segundo día consecutivo, TAM informó en un comunicado de la cancelación de vuelos desde y hacia Congonhas, así como el desvío de otros hacia la terminal de Guarulhos, también en Sao Paulo, debido a los anuncios de lluvias.

Los 36 vuelos de TAM cancelados y 25 desviados en la jornada son todos nacionales y surgen cuando la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), en un intento de descongestionar los pasillos de Congonhas atestados de pasajeros desde la semana pasada, prohibió el martes tarde la venta de billetes partiendo de la terminal.

Congonhas vive en permanente ambiente de caos desde que un Airbus 320 de TAM chocó en tierra el pasado 17 de julio y murieron 199 personas en medio de versiones sobre lo corto de la pista.

Los problemas con el tránsito de Congonhas, que sirve de centro de distribución de vuelos en el país, repercuten en el resto de los aeropuertos brasileños, atestados de pasajeros: el martes los retrasos afectaron a 590 vuelos y cancelaron otros 298, según la empresa estatal de aeropuertos, Infraero.

Parientes y amigos de las víctimas del Airbus se reunieron en Congonhas el martes en una ceremonia religiosa en honor de sus seres queridos justo a la hora en que el avión no logró detenerse en la pista y chocó contra un edificio de TAM y una estación de gasolina.

''Ella murió haciendo lo que más le gustaba'', dijo José Roberto Silva, sobre su hija Madalena, una aeromoza de TAM muerta en el choque.

Iglesias en las sureñas ciudades de Porto Alegre y Curitiba -de donde eran muchas de las víctimas- también realizaron misas.

Construido en 1936 y con su capacidad ampliada para recibir a unos 12 millones de pasajeros al año, Congonhas -ubicado en el corazón de Sao Paulo- recibía un promedio de 18 millones de pasajeros anuales, siendo el más congestionado de Brasil y punto clave en la red del tránsito aéreo brasileño para hacer conexiones y escalas.

El presidente de Infraero, José Carlos Pereira, ha estimado que hasta fines del 2007 unos 3 millones de pasajeros dejarán de usar ese aeropuerto debido a medidas anunciadas por el gobierno para descongestionar la terminal, como reducción del número de aterrizajes y despegues diarios y peso de las naves que pueden llegar al aeropuerto.

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