Vuelven misas en latín; judíos molestos

Benedicto XVI resucitó las misas tradicionales, que incluyen oraciones ofensivas para los judío
CIUDAD DEL VATICANO (Agencias) -

El Papa Benedicto XVI, en un decreto publicado el sábado, autorizó una mayor utilización de las antiguas misas en latín y dijo a los 1.100 millones de católicos que no había nada que temer de este gesto dirigido a los tradicionalistas.

Sin embargo, grupos judíos expresaron su preocupación porque el decreto resucita oraciones que dicen que los judíos están ciegos ante la verdad cristiana y piden a los católicos que recen por su conversión.

El texto de esa oración dice “Oremos por los judíos: para que el Señor nuestro Dios saque el velo de sus corazones para que puedan conocer a nuestro Señor Jesucristo. Dios omnipotente y eterno, que no echas de tu misericordia ni siquiera a los judíos, escucha nuestras oraciones, que te dirigimos por el enceguecimiento de ese pueblo, para que, reconocida la verdad de tu luz, que es el Cristo, salga de las tinieblas”.

En la reforma de Pablo VI, ésta fue reemplazada por una oración “por los judíos”, pidiendo a Dios que ''los ayude a progresar siempre en el amor de su nombre y en el amor de su alianza''

Un funcionario de alta jerarquía de un grupo de derechos judíos de Estados Unidos dijo que el lenguaje es "insensible (...) insultante" y expresó su temor a que el nuevo decreto de Benedicto XVI pueda dañar la histórica reconciliación.

En una carta a los obispos, el Pontífice de origen alemán rechazó las críticas dentro de la Iglesia de que su esperada medida podría dividir a los católicos y alejarse de las reformas introducidas en las década de los sesenta, a las que se opusieron muchos tradicionalistas.

El Concilio Vaticano II (1962-1965) reemplazó el latín por los idiomas locales en la liturgia, extendió la mano a otras religiones y retiró textos - que pueden ahora regresar a escena - que los judíos encontraban particularmente ofensivos.

"Este miedo es infundado", dijo el Papa en la carta.

"Lo que anteriores generaciones consideraban sagrado, sigue siendo sagrado e importante para nosotros también, y no puede ser prohibido totalmente de repente o incluso considerado dañino", precisó.

Los católicos de todo el mundo tendrán la bendición del Papa para pedir a sus párrocos locales que celebren misas en latín, e incluso bautizarse o casarse según el viejo rito.

Si los sacerdotes se niegan, pueden apelar a su arzobispo al que, en palabras del Papa, "se le pide firmemente que satisfaga sus deseos". Si aún así no tienen éxito, puede tomar la vía del Vaticano.

Antes, los arzobispos locales tenían el poder de autorizar o negar el uso del latín en las misas.

El Pontífice dijo que su intención era reconciliarse con los tradicionalitas, algunos de los cuales quedaron tan indignados por las reformas del Concilio Vaticano II que rompieron con la Iglesia, causando el primer cisma de los tiempos modernos.

La mayor abanderada de los tradicionalistas es la Sociedad de San Pío X, fundada por el difunto arzobispo francés Marcel Lefebvre y que afirma tener un millón de miembros.

"Es un asunto de llegar a una reconciliación interna en el corazón de la Iglesia", dijo el Papa. "Mirando atrás en el pasado, a las divisiones (...) los líderes de la Iglesia no han hecho lo suficiente para mantener o recuperar la reconciliación o la unidad", agregó.

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