Del mundo empresarial a la beneficencia

¿Renunciarías a una carrera corporativa por un trabajo en una organización sin ánimo de lucro?; tienes que tener muy clara la transición, sé conciente de que dejarás atrás a un buen salario.
Gaber ofrece terapias con perros a niños maltratados. (Brend  (Foto: )
Donna Rosato

Pam Gaber dedicó 20 años de su vida a las ventas corporativas, como vicepresidente de la División de Veterinaria de un negocio farmacéutico, viajaba alrededor del mundo, ganaba un sueldo de seis cifras y vivía sin preocupaciones financieras; pero decidió que estaba lista para un cambio, uno más radical que el que cualquier trabajo corporativo pudiera ofrecer.

Así que hace ocho años, cuando cumplió 42, renunció. Adoptó a un cachorro llamado Gabriel y se ofreció como voluntaria en un refugio para niños maltratados. Cierto día llevó al perro con ella y el efecto que tuvo su mascota en los niños la dejó atónita.

“Niños que eran malhumorados o retraídos de repente se mostraron cariñosos e interactuaban con Gabriel” recuerda Gaber. La inspiración le llegó, usó 20,000 dólares para iniciar Gabriel's Angels, una organización sin ánimo de lucro que ofrece, en refugios y guarderías, terapia asistida con perros a niños maltratados. Hoy, su centro cuenta con seis empleados y está expandiéndose a lo largo del país.

Gaber no es un caso aislado, cada vez más personas deciden unirse a este tipo de organizaciones, interesadas en contribuir a la mejora de su comunidad. Al mismo tiempo, el rápido crecimiento del sector no lucrativo está fomentando el atractivo de estas organizaciones para la gente del mundo empresarial.

No resulta una transición sencilla: despedirse del trabajo ejecutivo significa también renunciar a un buen salario y enfrentar un mundo tan frustrante y burocrático como el de los grandes conglomerados, aunque también puede ser la labor más satisfactoria que hayas realizado jamás.

Sé realista

A pesar de que suena romántico trabajar para una organización cuya misión es hacer del mundo un lugar mejor, los trabajos no lucrativos presentan los mismos desafíos que cualquier otro. ¿Estás preparado para desempeñarte en un ambiente de recursos financieros limitados? ¿Puedes sobrellevar largos procesos de toma de decisiones?

Muchas de las organizaciones no lucrativas requieren a todos los involucrados,  miembros de la junta directiva, empleados, voluntarios y beneficiarios, no sólo el CEO.

Gaber confiesa haber tenido que renunciar a su ego: “No puedes mandar como en el mundo lucrativo, aquí todo se acuerda por consenso.”

Si luego de examinar seriamente tu alma, reafirmas tu propósito de trabajar para una organización no lucrativa, investiga. Considera el voluntariado como una oportunidad para comprender mejor el tipo de organización y decidir si te convence. Si eliges, en cambio, iniciar tu propia fundación, toma un curso de gestión de entidades no lucrativas para aprender ciertas técnicas como la recaudación de fondos y la redacción de propuestas.

Evalúa tus finanzas

Los salarios en las organizaciones sin fines lucrativos dependen del tamaño de la entidad, pero es muy difícil tener las mismas prestaciones que ofrece una compañía lucrativa.

“Debes esperar una disminución salarial con respecto a un trabajo lucrativo que tenga las mismas responsabilidades” advierte Carol Trager de Bridgestar (una entidad que busca orientar a los ejecutivos que deciden volcarse al sector no lucrativo). Eso significa que tienes que estar preparado financieramente si piensas cambiarte a una profesión donde se gana menos.

Pam Gaber tuvo que cambiar su Lexus por un Chevy, y dejó de gastar los 2,000 dólares que le costaban sus trajes ejecutivos. “Quiero que mi dinero haga otras cosas más importantes que comprar cosas” afirma.

Actualiza tu currículo

Para conseguir un trabajo en una entidad sin ánimo de lucro, necesitas dejar claras tus habilidades en un lenguaje que tus potenciales empleadores entiendan. Las capacidades más valoradas son: habilidad para trabajar en equipo, para recaudar dinero y para organizar eventos; así lo menciona Kathleen Yazback, directora general de Bridgestar, especializada en dotar de personal a estas organizaciones.

Yazback agrega que ha aumentado la necesidad de personas expertas en negocios, sobre todo en finanzas, marketing, recursos humanos e impuestos. Gente con un historial empresarial es también muy apreciada.

Adáptate al entorno

“La creencia de que no trabajarás tantas horas o intensamente en las entidades no lucrativas es un mito. La gente aquí trabaja duro y tienen que ser capaces” afirma Gayle Brandel, presidente de la firma Professionals for NonProfits. La verdad es que se trabaja igual o más que en un empleo corporativo, la única diferencia es que no tendrás las ventajas de la cuenta de gastos de representación, ni suministros ilimitados, ni viajarás en primera clase.

Tres recomendaciones

El matrimonio Gaber renunció a un salario de seis cifras para poder abrir su fundación. Harry Horn del Lincoln Financial, les tiene algunos consejos para mantener las finanzas a flote.

Diversifica: La familia Gaber ahorró bastante cuando ambos trabajaban en el mundo corporativo. Sin embargo, muchas de sus inversiones están en dividendos pagados en acciones y en fondos de renta. El matrimonio Gaber necesita opciones de crecimiento como lo son las acciones de participación en REIT para que sus ahorros crezcan más rápido que la inflación.

Protege los activos: Los Gaber viven exclusivamente de un solo salario (y del ingreso de algunas inversiones) desde que Pam decidió no cobrar un salario en su fundación. Horn recomienda que el Sr. Gaber adquiera un  seguro de vida a plazo fijo, así Pam no tendrá que dejar su centro en caso de que él muera; también le aconseja un seguro de discapacidad a largo plazo, ya sea a través de su empleador o de una aseguradora externa.

Planear más allá: El objetivo del matrimonio Gaber es mantener la prosperidad de su organización Gabriel’s Angels en el futuro. Planean dejar su dinero a la fundación y a algunos otros grupos que apoyan. En ese caso, un fideicomiso de caridad asegurará que su herencia se destine a la fundación cuando ellos ya no estén, mientras que les significa hoy un gasto deducible.

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