Argentina vive una diarquía: Analista

Cristina Kirchner genera algunas críticas y comentarios positivos por su posición en el poder; algunos analistas mencionan que han tenido un hiperpresidencialismo basado en una diarquía
Cristina ha sido partícipe de todas las decisiones relevante
BUENOS AIRES (CNN) -

La impronta proselitista de la primera dama argentina y candidata presidencial, Cristina Fernández de Kirchner, como la protectora de la institucionalidad en el país genera tanto entusiasmo en el gobierno como escepticismo entre analistas y ajenos.

La favorita para las elecciones de octubre lanzó su campaña con el eslogan "El Cambio Recién Empieza" y un discurso que martilla sobre la necesidad de mejorar la calidad de la democracia argentina.

Pero para los analistas, la larga trayectoria pública del matrimonio Kirchner y el activo rol que jugó Fernández -que es legisladora desde 1989- durante el mandato de su esposo, atentan contra la idea de que su eventual llegada a la cumbre del poder será una "bocanada de aire fresco".

"Lo que está haciendo el gobierno en todo caso es presentarla desde el punto de vista de marketing político como el cambio, pero Cristina ha sido partícipe de todas las decisiones relevantes que ha tomado su marido", dijo Sergio Berensztein, analista de la consultora Poliarquía.

"Lo que hemos tenido en Argentina es un hiperpresidencialismo basado en una diarquía. Comparten la misma perspectiva respecto de la parte económica, la misma visión del mundo", añadió Berensztein.

Néstor Kirchner cerrará su gestión dejando una contundente recuperación económica con una mejora de todos los indicadores sociales de la tercera economía latinoamericana, el juzgamiento de los crímenes impunes de la dictadura militar de 1976 a 1983 y un aplaudido recambio de la Corte Suprema de Justicia.

En la contrapartida quedarán las sospechas de corrupción, la ausencia de una mejora en los listados internacionales de transparencia, la supeditación del Congreso al poder central y luces y sombras en el saneamiento de las instituciones.

"'El cambio recién empieza' significa que hemos logrado reinstalar el valor de las instituciones y entonces ahora exige una reforma más profunda, más fina, una suerte de profundización y que es abordar el futuro con carácter estratégico", dijo la primera dama el miércoles a la CNN.

Pero justo cuando Cristina -a secas, como se la conoce en el país- lanzaba oficialmente su campaña, el gobierno de su marido perdía encumbrados funcionarios por investigaciones de casos de corrupción que erosionaron la imagen de transparencia sobre la que el mandatario montó su gestión.

Un mes atrás Kirchner decidió resignar su holgado liderazgo en los sondeos en favor de su esposa sin dar otra razón más que su confianza en la capacidad de la senadora para renovar las vapuleadas instituciones de la democracia.

"(Pero) ¿Puede apoyarse la posibilidad de pensar en un perfil altamente novedoso para una candidata que no sólo es del partido de gobierno sino que ejerció como primera dama y senadora y por sobre todo fue un nítido coequiper (socio) de la gestión del presidente?", dijo la analista Graciela Rmer.

La virulenta crisis que vivió Argentina entre fines del 2001 y el 2002 derrumbó su economía, al gobierno de turno hizo implosionar los partidos políticos. El colapso financiero pasó pero muchas heridas institucionales quedaron.

Los partidos políticos quedaron dañados y divididos tras la crisis y, al igual que en la elección del 2003, en los comicios de octubre casi no habrá candidatos de las principales fuerzas elegidos en votaciones partidarias internas.

Y Fernández no será la excepción.

Para la socióloga Rmer, la carrera política de la candidata oficialista es "altamente meritoria", pero la forma en que se seleccionan los candidatos "también tiene que ver con el respeto de las instituciones".

Olga Wornat, quien conoce personalmente y es autora de una biografía de la primera dama titulada "Reina Cristina" coincide en que tiene antecedentes suficientes para justificar su postulación y apuesta por el continuismo.

"El proyecto político de ambos tiene sus pilares establecidos hace mucho tiempo", dijo en una conversación telefónica desde México.

"Quizás (la forma en que se seleccionó la candidatura) no fue el mecanismo ideal, pero sería mucho más criticable si no tuviera trayectoria política, si hubiera llegado adonde llegó colgada de los pantalones del marido", añadió.

Pese a la larga relación de más de tres décadas que une a Cristina Fernández con el actual presidente, y a la admiración que le confesó públicamente durante su primer acto de campaña, los integrantes de esta "sociedad político-conyugal" como la define Wornat, tienen sus diferencias.

Y la realidad de la Argentina de hoy también podría forzar la fijación de metas distintas a los gobernantes.

"Creo que tiene la aspiración de lograr algunos cambios más institucionales (...) Empezando muy modestamente, ella va a ser algo distinto" a su esposo, dijo Nicolás Ducoté, director del CIPPEC, ente dedicado a promover políticas públicas.

"Lo va a tener que hacer más por necesidad, va a tener desafíos mucho más grandes en lo económico que les van a dar menos caja y con menos caja van a tener que abrirse más al diálogo", agregó.

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