Las vacaciones del Papa terminan

Benedicto XVI concluyó tres semanas de asueto en una montaña privada en la frontera con Austria
LORENZAGO DI CADORE, Italia (CNN) -

El Papa Juan Pablo II solía escalar cada montaña, cruzar cada arroyo y tomar siestas vespertinas en una pequeña carpa blanca. Benedicto XVI lee, escribe, toma siestas e interpreta a Mozart en un magnífico piano de media cola.

De vacaciones, no hay nada escrito sobre los gustos papales.

El Papa Benedicto XVI concluyó tres semanas de vacaciones en una montaña privada en la misma casa aislada, propiedad de la iglesia, donde hace 20 años su predecesor rompió con siglos de tradición al tomarse vacaciones fuera de las residencias pontificias.

Este paisaje de cuentos con puntiagudas cumbres, pinos susurrantes y arroyos borboteantes que separan poblados adornados por altos campanarios de iglesia se ha apodado "El lugar de vacaciones de los papas".

El Papa Juan Pablo II comenzó a ir a esa zona cerca de la frontera con Austria en 1987, cuando tenía 67 años. Benedicto XVI, quien fue elegido en el 2005, ahora tiene 80 años.

Juan Pablo II, quien incluso antes de su elección como Pontífice en 1978 era un ávido montañista y caminante, solía pasar días enteros a kilómetros de la residencia.

Su equipo de seguridad solía desviar a los medios, bloqueando caminos mientras el comité papal partía a diario hacia un lugar secreto para usarlo como base para la exploración de senderos, llanuras y pueblos abandonados a gran altura.

Juan Pablo II se sacaba su sotana blanca, se ponía las botas para escalar y partía.

Los reporteros con frecuencia no sabían dónde había ido Juan Pablo II hasta que regresaba, a menudo poco antes de la puesta del sol. Los hombres de seguridad mucho más jóvenes solían relatar cómo se quedaban sin aliento.

Vacaciones ‘monásticas’

Benedicto XVI, en cambio, parece disfrutar de vacaciones mucho más intelectuales y reglamentadas.

"Estas son vacaciones con pocas apariciones públicas, unas vacaciones que son un poco monásticas, benedictinas", dijo al periódico italiano Il Giornale el secretario privado alemán del Papa, monseñor Georg Ganswein.

Y por "benedictinas" Ganswein no se refería a su jefe, sino a la orden de monjes fundada por San Benedicto en el siglo V y cuyo principio guía es "Ora et Labora" (Ora y obra).

Benedicto XVI, teólogo y ex profesor, hizo mucho de ambas actividades durante sus vacaciones.

Ganswein caracterizó la rutina del Papa como "un día que está bien estructurado", misa, oración y meditación temprano por la mañana, desayuno seguido de lectura, escritura y más meditación.

Benedicto XVI almuerza en la casa a las 13.00 horas y después de un descanso y de una breve caminata por su parque, sus tardes son una repetición de las mañanas, aunque agrega tocar en un piano de media cola y escuchar música clásica.

"El Papa ha traído partituras de varios compositores: Mozart, Chopin, Schubert y otros", dijo Ganswein a Il Giornale. "No es secreto que el Pontífice tiene una predilección por Mozart".

Sólo temprano por la noche, cerca de las 18.00 horas, el séquito papal deja el complejo de la cima de la montaña, aventurándose a unos pocos kilómetros de distancia hacia un lago o capilla de montaña cercanos.

El grupo se queda afuera sólo por 90 minutos, comparado con las excursiones de hasta 12 horas que disfrutaba Juan Pablo II.

Al regreso de la caravana de automóviles, varios residentes de Lorenzago y turistas, en su mayoría ancianos, se congregan a lo largo de la única calle principal de la tranquila ciudad.

Benedicto, sentado en el asiento delantero junto al conductor, baja su ventanilla y su auto se mueve lentamente camino montaña arriba, dejando a Lorenzago en el espejo retrovisor.

Es la hora de la cena y el final de otro día vacaciones "bien estructurado" en la vida del Papa.

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