Bush pedirá más tiempo en Irak

Los mandos militaresy diplomáticos en Bagdad justifican su presencia al destacar algunos result el jefe militar en Irak dijo que la presencia de 30,000 soldados más redujo los asesinatos sect
El jefe militar de EU dijo que no se puede dar marcha atrás
BAGDAD (AP) -

Quienes tengan alguna duda acerca de lo que los dos principales funcionarios estadounidenses en Bagdad le plantearán al Congreso el mes que viene no están prestando atención.

Las maquinarias de relaciones públicas de los diplomáticos y los militares lo están diciendo claramente: ''Las cosas están mejorando, pero necesitamos más tiempo''.

El más elocuente es probablemente el embajador Ryan Crocker, diplomático de carrera y uno de los funcionarios del Departamento de Estado con mayor experiencia en el Medio Oriente.

Crocker rendirá un informe al Congreso el mes que viene y en cada oportunidad que tiene da adelantos de lo que dirá.

''No creo que se consiga nada diciendo, en Irak o en Estados Unidos, que 'todo estará bien en noviembre'. Esta es una tarea difícil'', declaró en una reciente entrevista. ''Se ha causado un enorme daño físico, político y social, y tomará tiempo repararlo''.

''Eso para empezar. Segundo, hay que analizar las consecuencias que tendrían un cambio de rumbo. No plantear escenarios de pesadilla, pero sí pensar las cosas bien, lo que sucederá si decidimos no seguir adelante'' en Irak, agregó.

El jefe militar estadounidense en Irak, general David Petraeus, también insiste en que no se puede dar marcha atrás y asegura que la presencia de 30,000 soldados estadounidenses adicionales redujo los asesinatos sectarios, estimuló a que los iraquíes ayuden a las fuerzas estadounidenses y puso en aprietos a los grupos extremistas.

''Cuando la gente del lugar se da cuenta de que uno permanecerá aquí un tiempo, le dicen a uno'' donde se esconden los insurgentes y donde colocan bombas, manifestó el militar en una entrevista.

Los comunicados de los militares desde hace un tiempo vienen hablando de ''éxitos'' y prestan más atención a las operaciones contra personas vinculadas con al-Qaida.

No está claro cuál es la presencia de al-Qaida en Irak, ni hasta donde llega su influencia. Pero es lo suficientemente robusta como para que haya tratado de imponer un código moral tipo talibán en las provincias de Anbar, dominada por los suníes, y Diyala, al norte de Bagdad.

Crocker dijo que al-Qaida se pasó de la raya e hizo que jeques suníes y numerosos insurgentes se rebelasen y se aliasen con los estadounidenses.

Las fuerzas estadounidenses aceptaron de buena gana su conversión y usan a esos antiguos insurgentes para que auxilien a las fuerzas de seguridad iraquíes.

La situación se calmó en Anbar y también en Diyala y su capital Baqouba, donde las fuerzas estadounidenses expulsaron a los milicianos chiítas y de al-Qaida que habían fomentado una verdadera guerra civil en la zona.

Milicianos de la Brigada Revolución de 1920, que otrora apoyaran al Estado Islámico de Irak, afiliado a al-Qaida, también se rebelaron en algunos barrios de Bagdad.

Todavía se registran unos 20 asesinatos sectarios, que se cree son perpetrados por el Ejército Mahdi chiíta. Pero la cifra está mermando.

De todos modos, muchos grupos insurgentes disidentes siguen atacando con efectividad blancos estadounidenses e iraquíes y hacen desaconsejable un retiro de soldados norteamericanos, según militares y diplomáticos.

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