FARC niega asistencia médica a rehenes

Con la liberación de las secuestradas se enviaron pruebas de la mala salud de varios secuestrad dos de los prisioneros padecen de enfermedades críticas que deberían ser tratadas.
BOGOTÁ (AP) -

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no han accedido a que se preste atención médica a los secuestrados enfermos en el sur colombiano, dijo el miércoles el Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo.

Señaló que desde 2004 el gobierno ha hecho varias propuestas con todas las garantías para solucionar el problema. ''Lo reiteramos hace pocas semanas, incluso por escrito ante el Comité Internacional de la Cruz Roja'', dijo el Comisionado a la emisora RCN.

''Las FARC no han accedido hasta el presente a que se brinde esa atención médica'' que necesitan los rehenes enfermos, algunos secuestrados desde hace diez años, explicó.

Por lo menos ocho de los rehenes enviaron pruebas de supervivencia a sus familiares con las rehenes liberadas la semana pasada, y en las que informan sobre enfermedades.

Por ejemplo, el ex senador Liberal Jorge Gechem Turbay, secuestrado en febrero de 2002 habla sobre una ulcera sangrante y dificultades cardíacas, mientras que el mayor de la policía Yesid Duarte presenta problemas renales y respiratorios.

''Los presos de las FARC que están en las cárceles tienen todas las atenciones de parte del estado colombiano y sus familias todas las garantías'', afirmó Restrepo.

Dijo que se reunió con la ex congresista Consuelo González el martes por la noche para informarse de primera mano del estado de salud del resto de secuestrados. González fue dejada en libertad la semana pasada en un punto selvático del sur del país.

Agregó que se está explorando una fórmula propuesta por González, pero no dio detalles de la misma.

Sobre un despeje militar solicitado por las FARC para iniciar diálogos que permitan un acuerdo humanitario, el Comisionado precisó que el ''país no puede volver a equivocarse y yo entiendo el dolor, pero el dolor no puede llevar al país a buscar salidas irracionales'', como la de entregar territorio a la guerrilla.

La insurgencia insiste en la desmilitarización del área rural y urbana de los municipios de Pradera y Florida, a unos 260 kilómetros al suroeste de Bogotá, donde conviven más de 100,000 personas.

''Las FARC jamás han aceptado, ni discutir reglas de juego, ni han aceptado una delimitación racional del territorio'' donde se dialogue sobre el acuerdo humanitario, señaló.

La organización insurrecta mantiene en su poder en la selva a 44 rehenes que ellos consideran ''canjeables'', incluidos políticos, militares, policías y tres contratistas norteamericanos, la mayoría de ellos en peligro de muerte por enfermedades desarrolladas en su largo cautiverio.

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