Los sicarios rompen códigos de honor

Los brazos armados de los cárteles del narcotráfico en México ahora también matan a niños y muj la violencia se ha incrementado en el país en la ‘guerra’ contra el narco del gobierno federal.
Ahora también asesinan a gente que no está involucrada direc
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

Los violentos sicarios del narcotráfico en México están rompiendo un tradicional código de honor al asesinar a niños, en un nuevo y oscuro capítulo de la guerra de drogas que el presidente Felipe Calderón lucha por controlar.

En ataques sin precedentes, pistoleros mataron esta semana a un niño de tres años y a una niña de nueve, al tiempo que hirieron de gravedad a otra pequeña de 12 años en la ciudad fronteriza de Tijuana, uno de los focos del narcotráfico hacia Estados Unidos, al intentar matar a un jefe de policía.

Hasta los endurecidos habitantes de Tijuana, donde más de 300 personas fueron asesinadas en actos violentos vinculados con el narcotráfico el año pasado y donde cabezas de víctimas aparecieron en calles de la ciudad, fueron sacudidos por las fotografías del cuerpo acribillado del infante José Luis Ortiz.

"¿Cuánto tiempo más hay que esperar para que haya resultados por parte de los militares? Ahora resulta que están matando a nuestro hijos", dijo la empleada de una tienda de Tijuana, quien sólo se identificó como Fernanda.

Ortiz, su madre y su padre fueron baleados mientras dormían la noche del lunes. Los sicarios confundieron al padre del niño con un oficial de policía y no tuvieron escrúpulos para matar al pequeño.

Momentos después, los pistoleros encontraron al policía que buscaban y también lo asesinaron junto con su esposa y su hija más pequeña, e hirieron a su otra hija.

"Esto es una nueva estrategia para atacar a familias y a niños como respuesta a los operativos militares del Gobierno contra los cárteles. Quieren sembrar terror y miedo para agobiar a las autoridades", dijo Víctor Clark, experto en narcotráfico de San Diego State University.

Durante tres décadas, los sicarios de los cárteles del narcotráfico que envían cocaína a Estados Unidos han respetado en general un "código de honor" que prohíbe asesinar a mujeres y niños y evita que se vuelvan adictos a las drogas que trafican.

Pero, en medio de una guerra entre cárteles por el control de las rutas del tráfico y el despliegue de 25,000 soldados y policías federales para combatir al narcotráfico, la violencia se ha disparado a niveles inimaginables y muchos traficantes se han hecho adictos a su mercancía.

La violencia ha alcanzado también a cantantes de música grupera que han relatado durante años las hazañas de los narcos.

"Estamos conscientes de que esto es una guerra y tenemos que ganarla todos los días", dijo después de las muertes el gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna.

Más soldados, pocos resultados

La lucha principal es entre el Cártel del Golfo, en la costa este de México, y una alianza de grupos liderada por Joaquín "El Chapo" Guzmán, que se fugó de un penal y se convirtió en el hombre más buscado del país.

Calderón ha hecho del combate a los cárteles de la droga una prioridad desde que asumió el poder hace un año. Buena parte de esta campaña se ha enfocado en Baja California, el estado más golpeado con más de 400 muertes vinculadas al narcotráfico.

En enero, cientos de policías y soldados fuertemente armados llegaron a Tijuana y al cercano pueblo de Rosarito para reforzar a un contingente ya crecido de tropas, pero a pesar de ello continúan los tiroteos y secuestros a plena luz del día.

Funcionarios de Baja California y el procurador general de México, Eduardo Medina Mora, prometieron esta semana redoblar esfuerzos para detener la violencia, pero algunos son pesimistas.

"La corrupción de las policías es muy profunda y ha impedido que avance nuestro trabajo", dijo el general Sergio Aponte, encargado de las operaciones militares en Baja California. "Hay muchos policías que se han dedicado a proteger intereses de criminales", añadió.

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