Callarse, la salvación de ilegales

Los indocumentados invocan el derecho constitucional a no hablar sobre su situación legal; defensores de los derechos inmigrantes promueven el artilugio legal para evitar la deportación.
El mantenerse en silencio puede detener su deportación. (Reu  (Foto: )
PHOENIX (AP) -

Defensores de los derechos de los inmigrantes están dando un consejo importante a los indocumentados que podría ayudarlos a evitar la deportación: no abra la boca.

El consejo se está difundiendo en foros mensuales organizados por al menos tres grupos comunitarios que defienden los derechos de los inmigrantes. Los foros, que atraen a centenares de personas, son convocados para informar a los inmigrantes cuáles son las leyes y sus derechos, con el fin de combatir la etiquetación racial.

Los inmigrantes que asisten a los foros reciben folletos con el título ''En boca cerrada no entran moscas''.

''El silencio es el derecho más importante. Permanezca callado'', dice el folleto de cuatro páginas, que es publicado por las organizaciones civiles Somos América, Radio Campesina y el sindicato United Food and Commercial Workers Union.

El folleto sostiene que bajo la ley, es trabajo del Servicio de Inmigración y Aduanas demostrar que alguien reside ilegalmente en Estados Unidos. El folleto incluye una tarjeta que puede entregarse a un agente de inmigración en caso de ser arrestado.

La tarjeta dice en inglés: ''Estoy afirmando mi derecho constitucional de permanecer callado. Sólo le diré mi nombre. No contestaré ninguna otra pregunta. Exijo mi derecho a ser representado por un abogado y hacer una llamada telefónica''.

Magdalena Schwartz, una pastora de Mesa que está muy involucrada con la comunidad inmigrante, dijo que sabe de por lo menos cinco personas que fueron detenidas por la policía durante el último mes y que permanecieron calladas cuando se les preguntó sobre su estatus legal de inmigración.

''Todo lo que recibieron fue una boleta de multa'', agregó Schwartz. ''Esto evita que las personas sean deportadas porque ahora saben sus derechos y permanecen callados'', dijo.

Roberto, un inmigrante sin papeles que se negó a revelar su apellido, dijo que la policía lo detuvo en febrero por un giro a la izquierda ilegal con su vehículo. Dijo que se negó a contestar las preguntas del agente sobre su estatus de inmigración y pidió llamar a un abogado.

Dijo que después de tres horas, recibió algunas citaciones por infracciones de tránsito y fue puesto en libertad. ''Yo estaba muy, muy asustado'', declaró.

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