Puestos clave, denegados a mujeres

El número de mujeres que trabajan en el gobierno mexicano es mínimo, advierte economista; hace 54 años se eligió a la primer diputada que fungió como legisladora en el país.
Sexo fuerte. Expansión busca mujeres influyentes.
CIUDAD DE MÉXICO (Notimex) -

Por cada cuatro diputados hay una mujer en la actual LX Legislatura federal, esto es 116 de un total de 500 curules, equiparable a la composición que presenta el Senado, con 24 legisladoras entre 128 senadores.  

El avance es notorio a 55 años de que se plasmó el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, lo paradójico está en que al mismo tiempo que hay reconocimiento social al profesionalismo y capacidad femenina para legislar, a nivel de género encuentra agresividad y resentimiento.  

La solidaridad que se da de manera natural cuando alguna de ellas encabeza un movimiento que defiende las causas de género, deviene en resentimiento si una accede al poder sin ese compromiso, advierte la economista Clara Jusidman.  

En su opinión, la reforma realizada en 1996 al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) para imponer las llamadas "cuotas de género" influyó de manera directa en el avance logrado en las últimas legislaturas.  

Ahora 140 mujeres pueden influir para decidir las leyes del país, cuando hace 54 años una sola -Aurora Jiménez de Palacios, la primera diputada electa, por Baja California-, se encontró entre 162 representantes populares.  

Por entidad de representación, hoy sobresale Quintana Roo, con tres legisladoras de un total de cuatro, de acuerdo con información del portal de la Cámara de Diputados.  

La adecuación a la ley, que estableció un tope de 70 por ciento a las candidaturas al poder Legislativo para un mismo género, impulsó el salto para romper el techo de cristal que mantenía a las mujeres con una presencia menor al 13 por ciento, opina Jusidman.  

Lo atribuye también a que la capacidad y entrega con que desempeñan cargos públicos terminó por vencer el ejercicio de simulación, disfrazado de compromiso con la equidad de género, en el que por mucho tiempo se escudaron los hombres para ceder algunos espacios.  

Aunque todavía hay excepciones, como Baja California Sur y Guerrero, con tres y 14 legisladores, respectivamente, que carecen de representación del llamado sexo débil, la consejera de los Derechos Humanos del Distrito Federal destaca la participación femenina en otras áreas, como el gabinete del Ejecutivo.  

El caso de Georgina Kessel es "muy excepcional", pues la Secretaría de Energía entra en las llamadas "áreas duras", cuando históricamente las mujeres son asignadas a las "suaves" tales como Turismo, Pesca, Relaciones Exteriores.  

Así, asume como un reto probar el desempeño de más mujeres en más "áreas duras" que solo han sido encomendadas a varones, como las secretarías de Gobernación, Hacienda y aquellas relacionadas con seguridad -Defensa Nacional, Marina, Seguridad Pública, PGR-.  

En puestos de gobierno, es mayor la confianza hacia la mujer, aunque avanza a paso lento. Desde 1979, cuando Griselda Alvarez gobernó Colima, "no hemos tenido más de tres en un solo momento"; ahora están Amalia García en Zacatecas e Ivonne Ortega en Yucatán.  

En las presidencias municipales hay presencia femenina, aunque son menos de 100 las alcaldesas, lo que representa un estancamiento propiciado por el contexto desfavorable por la idiosincrasia que persiste en las comunidades: la mujer debe quedarse en casa.   

Casos como el de Eufrosina Cruz Mendoza, quien fue limitada -por su condición de mujer- para contender a la presidencia municipal de Santa María Quiegolani, en Oaxaca, son un claro ejemplo de la desigualdad que persiste en ese rubro.  

Pero es ahí donde hace falta que las mujeres den el paso, que sean solidarias, confíen y apoyen a su mismo género. Que la mujer que llega al poder sienta el respaldo, antes que el resentimiento de quienes piensan que esa posición podrían asumirla ellas.  

No hay que olvidar que cuando asumen, es común que pongan mucho más de lo que cualquier varón haría, porque saben que están en una posición a la que fue muy difícil acceder, y en la que están en competencia con los hombres.

El camino es largo, pero hay avances y es menor la distancia entre los dos géneros, advierte Jusidman: ya hubo candidatas a la presidencia de la República, y en la reciente convocatoria para consejeros del Instituto Federal Electoral, siete de los 39 candidatos finalistas eran mujeres.  

En México, crecen las redes de empoderamiento femenino. Entre naciones, se acordó integrar la Red Internacional de Información sobre Mujer y Política. El fin es incrementar la presencia femenina en puestos de poder, y fortalecer sus capacidades.

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