Argentina padece de bloqueos agrarios

Miembros del sector bloquean carreteras en protesta por mayores impuestos a las exportaciones; la huelga agraria ya suma 13 días y amenaza con el desabasto en las ciudades del país.
Los productores no dejan pasar en las carreteras a los camio
BUENOS AIRES (CNN) -

Las carreteras argentinas eran este martes testigos de momentos de tensión por una huelga del sector agrario que está bloqueando rutas en protesta por un aumento de los impuestos a las exportaciones de granos, y el reclamo de camioneros que presionan para circular sin trabas.

La huelga, que entró en su decimotercer día, mantiene suspendida la venta de carnes y granos y amenaza con desabastecer los supermercados en las ciudades, pero el gobierno se niega a negociar mientras siga la medida.

"Al gobierno no se lo condiciona", dijo el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, a Radio América.

El funcionario agregó que tienen voluntad de diálogo, pero que no permitirá que los productores digan "cómo hacer las cosas".

Hasta el momento la huelga paralizó la faena de carnes y el procesamiento de soja para producir harinas y aceites en Argentina, que es el mayor exportador global de subproductos de la oleaginosa. También presionaba el peso argentino a la baja ante la falta de dólares por la menor actividad exportadora.

Pero en estos momentos, el mayor efecto de la huelga es la complicación en el tránsito, dado que decenas de camiones se mantienen parados al costado de las carreteras.

Si bien los camioneros se mostraron en un principio solidarios con los manifestantes, ahora presionan por pasar "sí o sí" y hasta en algunos puntos comenzaron a desmantelar con sus propias manos las barricadas.

Los huelguistas dejan transitar a camiones siempre que no transporten productos agrarios, pero en algunos puntos el caos es tal que hasta autobuses con pasajeros están siendo demorados.

Estas tensas discusiones entre camioneros y ruralistas están desviando el foco de atención sobre la causa inicial de la huelga, que era el alza decidida por el Gobierno en los impuestos a las exportaciones de soja y girasol y sus derivados.

Los panfletos que reparten los productores en los puntos de corte de carreteras llaman a la población a reflexionar sobre la situación del campo.

Aseguran que el dinero que se va en impuestos "se lo sacan a los pueblos del interior. Se lo sacan a nuestros comerciantes, se lo sacan a nuestras industrias. Con ese dinero habría más inversión, más puestos de trabajo, otro futuro para todos".

Los impuestos a las exportaciones de granos, creados en 2002 tras la devaluación del peso como una medida transitoria, son uno de los pilares de la estructura fiscal del gobierno de la presidenta Cristina Fernández.

Con el fin de evitar alzas en los valores domésticos de los alimentos y de mejorar la recaudación, el Gobierno cree necesario que el Estado se quede con una parte de la renta extraordinaria que goza actualmente el sector rural por los precios récord de los granos en los mercados internacionales.

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