Se cumplen 15 días de paro en Argentina

La presidenta Fernández amenazó con usar la fuerza pública para liberar rutas de la república; miles de ciudadanos se han unido a los campesinos por las alzas impositivas de materias primas.
La huelga ha bloqueado el tránsito de consumibles alimentici  (Foto: )
BUENOS AIRES (CNN) -

El áspero estilo de gestión de la presidenta argentina Cristina Fernández, que heredó de su marido y antecesor Néstor Kirchner, se topó esta semana con una fuerte e inesperada resistencia que podría costarle parte de su respaldo político, dijeron analistas.

El Gobierno argentino amenazó el miércoles con usar la fuerza para evitar que una huelga de dos semanas de los productores agropecuarios provoque desabastecimiento, horas después de que miles de personas ganaran las calles en varias ciudades en apoyo a la protesta.

Fiel a su estilo, Fernández y representantes de su gabinete han asegurado que no van a ceder frente a las "extorsiones" de los productores, pero la sorpresa fue que el martes por la noche miles de ciudadanos salieron a las calles en varias ciudades a apoyar la huelga y a rechazar el duro discurso de la presidenta.

Los productores mantienen bloqueadas carreteras con tractores y paralizados los mercados de ganado y granos desde hace 15 días en rechazo a un alza impositiva, frenando las ventas externas de cereales y oleaginosas de uno de los principales productores mundiales de materias primas.

La protesta, la más dura en los casi cuatro meses de gobierno de la presidenta Cristina Fernández y que afecta a uno de los motores del fuerte crecimiento económico del país, está generando problemas en el abastecimiento de alimentos en supermercados y almacenes, especialmente de carnes y lácteos.

Las cuatro entidades agropecuarias anunciaron en la noche del martes que prolongaban la protesta en forma indefinida, lo que llevó al Gobierno peronista a anunciar que tomará las medidas necesarias para evitar un desabastecimiento.

"El Estado tiene poder de policía para poder actuar. Veremos cuáles son las rutas que tenemos que proteger para que pueda funcionar el movimiento de bienes y en ese caso aseguraremos que por ese lugar se pueda pasar", dijo el Ministro de Justicia Aníbal Fernández a la televisión.

"El que no entienda tendrá que ir detenido", agregó.

Los representantes del campo mostraron su negativa a dar el brazo a torcer.

"Miedo no tenemos. Siempre sobra el coraje cuando abunda la razón, y a nosotros razones nos sobran. Acá nos quedamos por tiempo indeterminado", dijo Alfredo de Angelis, titular de la Federación Agraria de la provincia de Entre Ríos en un corte de ruta en ese distrito al norte de Buenos Aires.

Los productores regalaban naranjas de sus cosechas a los autos que lentamente pasaban por la ruta, y entregaban folletos explicando las razones de la protesta.

China expresó el miércoles su preocupación por la huelga que afecta al tercer mayor exportador de soya en el mundo y que provocó la paralización de los envíos de la oleaginosa al país asiático.

La presidenta Fernández afirmó en un discurso el martes por la noche que no se dejaría "extorsionar" por los huelguistas, que agrupan desde grandes hacendados hasta pequeños y mediados productores.

Tras el discurso de Fernández, miles de personas en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires, y especialmente en la Plaza de Mayo frente al palacio de Gobierno, salieron a manifestarse para apoyar a los productores agropecuarios y criticar a la mandataria por querer dividir a la población.

Las imágenes de la protestas recordaron en la mente de los argentinos los "cacerolazos" que terminaron a fines del 2001 con el Gobierno del entonces presidente Fernando de la Rúa en medio de una fuerte crisis económica.

Seguidores de Fernández irrumpieron cerca de la medianoche en la Plaza de Mayo para amedrentar a los cientos de manifestantes que protestaban contra el Gobierno.

Analistas coincidieron en que la novedad es que, por primera vez desde que Kirchner asumió en el 2003, incluyendo el tiempo que tiene su esposa como presidente, un sector se anima a enfrentarlos vigorosamente.

Los precios se van al alza

A diferencia de ese momento, la economía del país está creciendo actualmente a tasas superiores al 8% anual, lo que le permitió a Fernández reemplazar a su esposo Néstor Kirchner en la presidencia en diciembre pasado tras obtener una avalancha de votos en los comicios de octubre.

Sin embargo, la fortaleza del consumo interno disparó la inflación, lo que causa malhumor entre la población.

El Gobierno asegura que la subida de las retenciones a las exportaciones, que en el caso de la soja treparon del 35 a más del 40% disparando la protesta, permite contener la inflación al evitar el traslado de los precios internacionales a los domésticos.

El ministro de Economía, Martín Lousteau, ratificó el miércoles la subida de las retenciones anunciadas el 11 de marzo y criticó al sector agrícola.

"Hay gente de algunos sectores que no quiere que haya distribución de renta", dijo a un canal de televisión.

"Acá la discusión de fondo es cómo se distribuye la renta. Y, en este contexto particular, como se distribuye una hiper-renta. Hay un contexto mundial donde el precio de los alimentos es el más alto desde 1845", afirmó.

Mientras la protesta crece, algunas voces en el Gobierno llamaron a la negociación.

"En este momento lo que tenemos que hacer es recuperar la cordura. El Gobierno no está en contra del campo, nunca antes el campo ha tenido las utilidades que tiene hoy", dijo el jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández.

"A los dirigentes del campo los hemos invitado dos veces a conversar y no han venido y lo que hacen es extorsionarnos con no dejar llegar alimentos si no sacamos las retenciones", agregó Fernández en declaraciones radiales.

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