Cuba autoriza venta libre de celulares

El nuevo presidente Raúl Castro eliminó la restricción que existía hasta ahora en la isla; el servicio se formalizará mediante contratos personales en la modalidad de prepago.
LA HABANA (AP) -

Las autoridades cubanas autorizaron a la población el viernes la contratación de telefonía celular, que hasta ahora era restringida, en el marco de una serie de reordenamientos administrativos prometidos por el nuevo presidente Raúl Castro.

En un comunicado firmado por la empresa de telecomunicaciones ETECSA y publicados en medios de prensa oficiales, el gobierno informó sobre su disposición para la apertura en las ventas de los móviles.

“A partir del proceso inversionista actual, ETECSA está en condiciones de ofrecer a la población el servicio de telefonía celular que se formalizará mediante contrato personal en la modalidad de prepago”, expresó el texto.

Desde 1991 se introdujo de forma limitada este sistema inalámbrico, pero actualmente se encontraba restringido a los extranjeros y a algunos ciudadanos que accedían a ellos en función de su trabajo.

Próximamente se “informará a la población los procedimientos para los cambios de titularidad de los ciudadanos cubanos que hasta la fecha lo han adquirido (el servicio) por vía indirecta y el inicio de los nuevos contratos a las personas naturales cubanas interesadas”, agregó el comunicado.

Bajo el sistema actual, muchas personas ''convencían'' a sus amigos extranjeros para que les compraran líneas de celulares, mientras otros las conseguían en el mercado negro.

La nota indicó que el servicio correrá en pesos convertibles (CUC), una moneda equiparable con divisas internacionales (1 dólar equivale a 0.92 CUC).

Los recursos que ingrese este programa permitirá sufragar la conectividad por cable y “posibilitará la introducción de nuevos servicios telefónicos en moneda nacional”, manifestó ETECSA, una firma con el monopolio en el sector.

Esta es la primera medida concreta de las autoridades en el camino de eliminar un exceso de ''prohibiciones'' reconocido por Castro, quien en febrero reemplazó a su hermano Fidel al frente del ejecutivo tras casi cinco décadas de gobierno.

Un conjunto de normas y regulaciones, la mayoría de la década de los 90, impuso limitaciones a los cubanos para adquirir bienes y servicios como compra de celulares, computadoras o alojarse en los hoteles sin permisos especiales.

Aunque irritantes, las medidas fueron justificadas por el gobierno como una forma de limitar las desigualdades sociales en momentos de una severa crisis, donde las personas ganaban más mediante remesas o negocios ilegales que trabajando para el Estado.

Maestros, médicos y enfermeras cobraban un salario escaso, mientras revendedores obtenían buenos ingresos.

Sin embargo, Raúl Castro pidió a los cubanos paciencia mientras se estudiaba la forma de implementar nuevas regulaciones menos prohibitivas, pero siempre en el marco de un sistema comunista de gobierno y a luz de mejora en las finanzas nacionales.

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