Agro argentino suspende huelga

Las organizaciones del sector agrícola anunciaron una tregua por 30 días; advierten que retomarán la media si el gobierno no ofrece una propuesta concreta a sus demandas
La iniciativa de la presidenta Cristina Fernández ahora va a
GUALEGUAYCHU, Argencina (AP) -

Las principales entidades agropecuarias de Argentina anunciaron el miércoles la suspensión por 30 días de la huelga contra el aumento a los derechos a la exportación de granos, pero advirtieron que retomarán la medida de fuerza si el gobierno no ofrece una propuesta concreta a sus demandas.

“Suspendemos el paro de comercialización por un término no mayor de 30 días”, dijo Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) -una de las organizaciones que encabezó el paro- ante unos 8,000 productores reunidos en esta ciudad en la provincia de Entre Ríos, unos 220 kilómetros al noreste de Buenos Aires.

“Dentro de estos tiempos vamos a analizar una agenda. Y queremos tener soluciones, no promesas... No nos vamos a quedar quietos, vamos a seguir presionando y buscando las soluciones que precisamos... No queremos que pasen 30 días y volvamos con las manos vacías, si no, vamos a volver a las rutas”, agregó.

El paro rural, el mayor de los últimos 30 años y que incluyó unos 400 cortes de rutas en todo el país, ocasionó el desabastecimiento de carne vacuna, aves, verduras y lácteos y se transformó en el primer desafío político a la gestión de la presidenta Cristina Fernández, que asumió en diciembre.

Unas horas antes, Alfredo De Angelis, titular de la Federación Agraria de Entre Ríos y uno de los más combativos huelguistas, había advertido en diálogo con AP que “es difícil, después de todo lo que pasó y se dijo, tener confianza en el gobierno. Si no hay gestos concretos, en 30 días volvemos a la ruta y va a ser peor”.

De los cuatro discursos en los que la presidenta Fernández se refirió a la huelga del campo desde su inicio el 12 de marzo, sólo en una ocasión invitó a los productores al diálogo. Las otras veces apeló a un duro lenguaje que causó irritación entre los productores y que la semana pasada provocó la adhesión al paro de las clases medias que protagonizaron “cacerolazos” de repudio al gobierno en las calles de las principales ciudades del país.

El martes, en un acto con tinte proselitista, la mandataria volvió al ataque al comparar la huelga con una medida de fuerza similar que antecedió al golpe de Estado de 1976.

“La presidenta ha sido muy dura con nosotros. Tratarnos de golpistas fue una barbaridad”, dijo De Angelis.

El lunes el gobierno anunció el reintegro a los pequeños productores de parte de las cuestionadas retenciones (derechos de exportación), que permitiría que unos 62,500 productores a baja escala -que tienen un promedio de 150 hectáreas de cultivo- obtengan la misma rentabilidad que alcanzaban antes de que el 11 de marzo se impusiera el nuevo sistema de gravámenes móviles calculados de acuerdo al precio internacional de los granos.

Sin embargo, los agricultores sostienen que propuestas similares que el gobierno hizo en el pasado a los pequeños productores de carne y leche no fueron efectivas en la práctica.

“Lo que hicimos fue la primera etapa de un plan de lucha, pero esto sigue. No nos conformamos con anuncios que todavía no fueron implementados”, sostuvo Llambías.

A precios corrientes, el nuevo sistema de retenciones implica un alza de entre siete y nueve puntos en los derechos de exportación de la soja y el girasol y un descenso de un punto en el comercio exterior del trigo y maíz.

Con vestimentas típicas de campo, boinas y sombreros de paja, los huelguistas tomaban mate -una infusión típica del Río de la Plata- mientras escuchaban el anuncio de las entidades frente a un improvisado escenario montado sobre el acoplado de un camión.

Aunque la mayoría de los hombres y mujeres de campo estaban cubiertos con banderas argentinas -que también decoraban el escenario-, no faltaron las alusiones al gobierno. “Cristina, la nueva plaga” rezaba una de las pancartas.

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