Fonatur planea su autorrescate

La agencia busca dar el salto de tenedor de terrenos a desarrollador de proyectos turísticos; debe comprarlos con recursos propios, construir infraestructura básica y colocarlos vía concurs
Fonatur impulsa dos centros de Nayarit, para los que busca n  (Foto: )
Roberto Morán

Fonatur, la agencia del gobierno que ‘inventó’ hace casi 40 años Cancún, parece que ya vivió sus mejores días. Desde entonces no tenido otro éxito, y sólo le quedan unos cuantos terrenos por desarrollar y vender en Oaxaca y Baja California Sur.

Hasta ahora, Fonatur recibe donación de tierra del gobierno. Y apenas saca para pagar su nómina. “Si en 25 años no hubo quién nos diera terrenos, ya no habrá quién lo haga”, dice Miguel Gómez Mont, su nuevo director.

“Fueron terrenos que expropió el gobierno: todo Cancún y Huatulco. Ese modelo caducó hace 25 años. Hubo dos pequeñas, en 2005 y 2007, ambas en Nayarit: 20 hectáreas en Litibú y 280 en Capomo. Son resorts, ni siquiera grandes”. 

¿Cuántas hectáreas le quedan a Fonatur entonces?

Mucha reserva no hay. La administración pasada vendió todo lo bonito y vendible, los panes duros se quedaron atrás.

En Cancún tenemos algunos terrenos con vocación turística, pero sin acceso a playa, igual que en Ixtapa. En Cabo San Lucas hay dos o tres hectáreas de pedacitos.

Fonatur debe tener más o menos 40,000 hectáreas, de las cuales 85% son zonas de reserva.

En Loreto, donde por un juicio rescatamos Puerto Escondido, debe haber unas 10,000 hectáreas; y en Huatulco, otras 19,000. De ellas, 14,000 son de reserva ecológica, así que quedan viables unas 5,000 hectáreas en cada uno de esos litorales.

¿En cuánto se venderán?

Estamos en avalúos. Cacaluta, en Huatulco, sería la ‘pechuga’ más exclusiva, después de Punta Mita (Nayarit).

La última gran ‘pechuga’ de Cancún (la tercera sección) la vendió el gobierno a 7 dólares por metro cuadrado; la compró una persona que, al mes, revendió casi al doble.

El año pasado, Cabo San Lucas se vendió en 12 dólares, y hubo quien compró a 10 años, ni siquiera hemos acabado de cobrarle; Capomo se vendió en cerca de 120 dólares; y Litibú, donde tres grupos españoles de todo incluido compraron 18 lotes, en 50 dólares por metro.

¿Por qué se vendió tan barato en el sexenio pasado?

En la administración de (John) McCarthy había que ‘sacar para el chivo’. El gobierno abandonó a Fonatur, y si no había para la nómina, vendían a 7 dólares. No sé si fue así, pero sería creíble. Si tengo un mueble que me regalaron y lo vendo en 100 pesos, pensaría que gané dinero, pero no es así, porque reponerlo me cuesta 200. (En Fonatur) si vendo un terreno, tengo que reponer su costo para seguir desarrollando. 

¿Tiene que cambiar la forma de vender?

No se debe vender terrenos en breña, como si fueran ejidales. ¿Para qué le vendo 500 hectáreas a un desarrollador?, mejor le vendo 100 y con el dinero desarrollo el resto. Fonatur no debe especular, pero tampoco debe vender tan barato.

Para eso se requiere dinero, y dice que Fonatur no tiene.

Pero está la banca. Se piden créditos. Lo que no tenía Fonatur era la vocación o el equipo para lograrlo.

¿La idea es transformarlo en desarrollador y en generador de recursos para el gobierno federal?

No es su prioridad, pero no debe estar negado a eso. Debe generar recursos suficientes para crecer y desarrollar más.

Con el nuevo modelo, ¿Fonatur puede comprar terrenos?

Y debe comprarlos. No se me haría interesante venir a acabar de vender Huatulco y Loreto, me parecería poco retador.

¿Fonatur fue subsidiado?

No, pero generaba ingresos para comérselos. Desarrollaba y vendía para pagar su nómina. En 1990 terminó con saldos de la Tesorería por 400 millones de pesos; en 1994 vendió más y le sobró dinero; y ya después andaba en 300 millones.

¿Por qué no lo hacía antes?

Porque los que venían a Fonatur no eran desarrolladores sino políticos. El último se puso a vender como loco. 

¿Hay alguna limitación legal?

No, sólo un cambio de reglas, que tendría que ser aceptado por el comité interno, conformado por las secretarías de Hacienda, Desarrollo Social, Turismo, y el Banco de México.

¿Ahora tienen más presupuesto?

Lo subí de 2,000 a cerca de 5,000 millones de pesos, de los cuales, de ingresos propios son casi 3,000 millones de pesos. Es el presupuesto más ambicioso de los últimos 15 años.

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