Reina del golf y candidata a ama de casa

Lorena Ochoa podría alcanzar este fin de semana en Oklahoma 5 triunfos consecutivos en la LPGA; la mexicana afirma que dejará los circuitos en 2013 para cumplir su mayor sueño: formar una fam
La mexicana ha obtenido varios títulos y reúne los requisito
GUADALAJARA (AP) -

Una muchachita diminuta y escurridiza con voluntad de hierro acechaba al mejor golfista del club con llamativa curiosidad. Apenas con sus cortos ocho años de edad, Lorena Ochoa acosaba a Rafael Alarcón con preguntas sobre su deporte.

Cuatro años después, durante una práctica, él le preguntó a la jovencita por qué quería saber tanto sobre el juego. ''Quiero aprender cómo ganarte'', le respondió. ''Sé que si te puedo ganar, puedo ser la mejor jugadora del mundo''.

Y un día antes de irse a la universidad hizo precisamente lo que se proponía, superando al veterano por dos golpes.

Con el tiempo, la mexicana llegó a ser la mejor golfista mujer del mundo, con victorias en dos torneos mayores consecutivos y cumpliendo los requisitos para ascender al Salón de la Fama.

Este fin de semana en Oklahoma podría empatar el récord que comparten Nancy López y Annika Sorenstam de cinco triunfos consecutivos en torneos de la LPGA.

Una rara combinación de férrea voluntad y gracia han caracterizado su ascenso a la cumbre en un deporte todavía dominado por los acaudalados en su México natal, donde las tarifas para jugar suelen quintuplicar el salario diario promedio.

Pero los diarios locales la llaman ''La reina'' y la elogian tanto por su juego como por su humildad.

A los 26 años, Ochoa es una de las golfistas más jóvenes en tener su propia organización de caridad, y durante los torneos se hace de tiempo para desayunar con los cuidadores mexicanos, a quienes firma autógrafos y con quienes departe antes de su turno de juego.

La número uno ha prometido dejar el circuito después de diez años para formar una familia, lo que considera lo más importante de su vida.

''Mi familia es lo que me hace feliz. Es mi motivación'', dijo en marzo. ''Me hace sentir normal, y eso me encanta''.

Su padre, promotor inmobiliario, y su madre artista criaron a sus cuatro hijos en una casa frente a la piscina del Guadalajara Country Club, a 15 minutos de la catedral y la plaza colonial de la segunda ciudad mexicana.

Tenía apenas cinco años cuando su padre le puso un palo de golf en la mano. A los seis la pequeña ganó su primer torneo estatal, a los siete el primero nacional y a los ocho ya era campeona mundial juvenil, un título que conquistó cinco años consecutivos. En un campeonato mundial en 1993 en Japón jugó a los naipes con Tiger Woods, entonces de 17 años. Hoy muchos la consideran la versión femenina de Tiger.

Desde muy pequeña, Ochoa buscaba enfrentar desafíos y vencer sus temores. Acompañó a sus hermanos mayores en expediciones deportivas exigentes: escaló el volcán más alto de México a los 12 años y a los 14 completó un ''ecotón'' de tres días de ciclismo, kayak y natación.

''La verdad es que no teníamos idea que iba a llegar a ser la mejor del mundo'', se maravilló Alejandro Ochoa, de 31 años, su hermano y apoderado.

Su padre no quería que sus hijos estuviesen inactivos y por eso la expuso a numerosas actividades, entre ellas natación, tenis y baloncesto. Cuando la niña tenía 10 años le dijo que eligiera un deporte para concentrarse en él, y Lorena se atuvo al golf.

A los 17 años concluyó los estudios secundarios en el hogar mientras se dedicaba de lleno al golf y al inglés para aprobar un examen que le permitiera optar a una de muchas becas que le ofrecieron. Escogió la Universidad de Arizona.

Antes de irse le pidió a Alarcón, el golfista que admiraba, que fuera su entrenador. A su tiempo él accedió y se enfrascó en temas de comunicaciones y sicología preparándose para el futuro de su pupila que veía muy promisorio.

En Arizona, Ochoa a veces se veía en problemas para escribir sus informes universitarios en inglés, pero en las canchas era una luz: ganó nada menos que 12 de 20 torneos en dos años y dos veces se alzó con el título de Jugadora del Año de la NCAA.

Pudo haberse hecho profesional después de su primera temporada universitaria, pero quería más tiempo para madurar, dijo su entrenador universitario Greg Allen. Finalmente lo hizo en mayo del 2002 y al año siguiente fue proclamada Novata del Año.

Alarcón y Ochoa se embarcaron en un plan quinquenal con el objeto de que la golfista llegara a ser la primera del mundo, dijo. Pero recién en mayo del 2004 Lorena ganó su primer torneo de la LPGA, precisamente el mismo día que su hermano Alejandro alcanzaba la cima del Monte Everest, la cumbre más alta del mundo.

En el 2006 ganó seis torneos y el título de Jugadora Rolex del Año.

La mexicana alcanzó el primer puesto en el escalafón mundial hace un año en abril, con un récord de 4.4 millones de dólares de ganancias en el 2007. En agosto ganó el abierto británico, tapando la boca de los críticos que decían que todavía no había ganado uno de los grandes.

México está enloquecido con su notable deportista a la que recibe entusiasmado al grito de ''¡Lore! ¡Lore!'' y a la que sigue de un hoyo a otro con devoción.

México, una nación de 108 millones de habitantes y futbolera de corazón, tiene menos de 50,000 golfistas y 300 canchas, en su mayoría para los ricos o los turistas. Pero Ochoa y su hermano están abriendo academias para entrenar instructores de golf y se proponen construir canchas públicas.

''El país la ve a ella porque se ha identificado con Lorena por la carrera que ha tenido y por lo que es importante para ella'', dice Alejandro Ochoa. ''Ella ha sido una inspiración para seguir adelante, para no desistir, para, a pesar de las circunstancias, mantenerse siempre lo más humilde y entregada a sus proyectos y creer que es posible que se logren''.

Ochoa se encuentra en la mitad de su plan profesional de diez años, siempre dispuesta a dejarlo todo en el 2013 para formar su familia, aunque todavía no ha hallado a su príncipe azul, reveló Shanti Granada, su amiga y compañera de golf desde la infancia.

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