Crisis alimentaria: quién gana y pierde

El alza de precios puede ser una oportunidad para los emergentes por el valor de las exportacio sin embargo, este encarecimiento está provocando presiones inflacionarias a nivel mundial.
La gente más pobre sería también una de las más afectadas. (  (Foto: )
Enrique Duarte Rionda
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El actual incremento internacional en los precios de los alimentos agrícolas puede ser una oportunidad para las economías emergentes, ya que el valor de las exportaciones ha aumentado alrededor de un 100%, sin embargo esto ha provocado presiones inflacionarias a nivel mundial y con ello, disturbios en los países más pobres por una escasez de estos productos.

“Los principales ganadores de los altos precios serán los propios productores de los granos que se han encarecido, sin embargo, quien más lo resentirá será la gente de las zonas urbanas que se dedica más a procesos manufacturados y que no tienen nada que ver con el campo, porque son los consumidores finales que reciben los altos precios”, menciona Germán Rojas, académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Durante febrero y marzo de este año, los precios internacionales de los granos como trigo, maíz (amarillo) y arroz subieron casi el doble por el efecto de una persistente escasez de suministros y restricción a la exportación en varios países. Esta alza se viene gestando desde inicios de 2007.

Tan solo el trigo de Estados Unidos alcanzó en marzo de 2008 un promedio de 481 dólares la tonelada, es decir, un 130% más que el mismo periodo de 2007, y unos 100 dólares más desde comienzos del año.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), estima que otros factores del aumento son los precios en máximos históricos del petróleo, la creciente demanda de alimentos en países asiáticos como China e India, la utilización de cultivos para biocombustibles, las sequías o un mal clima y la especulación en los mercados de futuros.

Para el Economista en Jefe de Standard & Poor’s, David Wyss, los altos precios son un problema para los países avanzados, porque casi todos son importadores de estos productos, pero son un beneficio para los emergentes porque son exportadores netos de este tipo de bienes primarios.

Según Wyss, las naciones dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y América Latina son las más beneficiadas por los altos precios, al igual que África Sub Sahara por el alza de 5.4% en los últimos cinco años.

Inflación y disturbios en el mundo

El crecimiento de los precios de los ‘commodities’ ha generado presiones inflacionarias en todo el mundo; si bien la inflación mundial pasó de 3.4 a 3.9% de 2006 a 2007, “la participación de los precios de los alimentos en los índices de inflación ha pasado de una contribución del 27% a una de 44.3%”, según un reporte de la consultoría de comercio exterior IQOM.

Diversos organismos internacionales han advertido sobre una posible hambruna a nivel mundial, además de la necesidad de que los países desarrollados ayuden a los países pobres a enfrentar este reto. La FAO estima que unos 37 países necesitan asistencia del exterior por los diversos factores que los debilitan.

En las regiones más empobrecidas del mundo, como en África, Asia y América, varios disturbios se han generado entre la población por la falta de alimentos.

El líder del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Khan, alertó que el aumento del precio de los alimentos y de las materias primas impactará aún más la situación inflacionaria en América Latina.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) pronostica que de seguir esta situación, la región tendrán un aumento en la indigencia en casi tres puntos, de 12.7% a 15.9%. Esto implica que unos 15.7 millones de latinoamericanos caigan en esa situación, y la misma cantidad podría pasar a ser pobre.

¿Soluciones?

El encarecimiento de los alimentos ha llevado a que varios países adopten medidas para evitar que los precios domésticos se incrementen y afecten a la población de más bajos recursos.

Principalmente han acogido programas como la eliminación de subsidios a la exportación, impuestos, cuotas y hasta prohibiciones a los envíos al exterior, reducción de aranceles a la importación y subsidios a los consumidores.

“Estas restricciones comerciales, en particular aquellas destinadas a limitar o detener las exportaciones de los principales productores de ‘commodities’ agrícolas, han limitado en mayor medida la oferta mundial de estos bienes, provocando que los precios no sólo continúen incrementándose, sino que se mantengan en niveles elevados de manera artificial”, precisó IQOM.

Sin embargo, la FAO ve una posible solución si se mejora la producción mundial para que sostenga el incremento.

“El primer pronóstico de la FAO relativo a la producción mundial de cereales se cifra en una nueva cifra máxima de 2,164 millones de toneladas (incluido el arroz elaborado), un 2.6% más que el año pasado, que marcó el récord mundial anterior.

“La mayor parte del incremento se prevé en el trigo, cuya producción alcanzaría aproximadamente los 647 millones de toneladas, un 6.8% más que en 2007 y también una nueva cifra máxima”, pronostica la FAO.

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