México no estudia en la Universidad 2.0

Las escuelas superiores del país aún no aprovechan los beneficios de las redes sociales en Inte clases en aulas de Second Life y grupos de ex alumnos en Hi5 o Facebook son las pocas excepcion
A pesar de la alta disponibilidad de las redes sociales en e  (Foto: )
Regina Moctezuma
CIUDAD DE MÉXICO -

Juan Carlos González es un profesor poco común. Cita a sus alumnos en el salón de clases a la hora de siempre, pero no en su aula de la Universidad Intercontinental (UIC), sino en una ‘construida’ en el mundo virtual de Second Life.

El pase de lista es mediante el ‘avatar’ –identidad virtual– que sus alumnos debieron crear para atender la clase y familiarizarse con la plataforma electrónica. El día y la hora convenidos, la clase transcurre como si estuvieran en su viejo salón: toman apuntes, conversan y hacen preguntas.

En un auténtico modelo de educación a distancia, los alumnos de la carrera de Comunicación están ubicados a kilómetros entre ellos. Esta historia es una excepción a la regla: las universidades en México no saben cómo sacar provecho de la comunicación en línea.

“Las redes sociales electrónicas rompen límites en tiempo y en espacio”, asegura Alejandro Pisanty, miembro de la Sociedad Internet (Isoc) de México, quien dice que, históricamente, las instituciones de educación le habían dado un gran uso a la comunicación de redes. Pero, ahora que internet es parte de la ecuación, pocas universidades la integran como vehículo de enseñanza y transmisión de información.

Un estudio de la consultora Ipsos Insight revela que México es el cuarto país a nivel mundial que más ingresa a las redes sociales, tales como Facebook, Hi5, MySpace o Second Life, pues más de 25% del total de los internautas las utilizan (según Select, la penetración de internet en México es de 22%). Sin embargo, la oferta es tan amplia que ninguna opción se ha consolidado como ‘la mejor’.

La llamada Web 2.0 es la punta de lanza de las redes sociales. Aunque 22.7 millones de mexicanos usan internet, pocos están conscientes del poder interactivo en ese nicho. Se trata de una corriente global que permite a los usuarios manipular la información en conjunto; el argot de la red lo denomina ‘colaboración’.

Sentido de pertenencia

El concepto de redes sociales surgió en las escuelas para crear comunidades de ex alumnos. Con la potencia de internet y las redes de cómputo, los estudiantes las adoptaron con naturalidad para interconectarse.  Pero, en las instituciones, campea el miedo entre las universidades, que no les han hallado un fin didáctico, explica Pablo Martínez, docente del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, quien imparte sus clases a través de un blog.

“Para usarlas (las redes) necesitas que sean más fijas, porque, en muy poco tiempo, hay muchas opciones y son inestables”, dice Norma Macías, docente de la Escuela de Comunicación de la UIC, para quien el primer paso es capacitar a los maestros en la Web 2.0.

A falta de tiempo, los profesores tienen que elegir entre actualizar el contenido de su materia o adaptar una nueva técnica de enseñanza, que bien podría ser una red social. Lo más probable es que el docente ignore la necesidad de innovar su manera de enseñar, explica Pisanty, que tuvo a su cargo la red informática de la UNAM.

“El tema es estratégico para las escuelas”, asegura José Luis Oliva, director de RedLich México, consultora especializada en generación de conocimiento colectivo. Las redes sociales electrónicas son el mejor vehículo para que las universidades mantengan sus bases de datos actualizadas, explica.

Sumar, no dividir

La mejor práctica es no generar una red social que compita con las existentes, sino aprovechar las actividades de sus participantes en otras, según Jorge Pérez-Colín, director de Tecnologías de la Información del IPADE, quien contrató los servicios de Accenture para construir una red interna ‘agregadora’ que localice a ex alumnos en otras redes sociales.

Algunas universidades ya tienen la clave para hacer sus redes internas tan exitosas como Facebook o Hi5, al incluir herramientas de otras redes, para transmitir información académica, como podcast, videos o alimentadores RSS (formato para la sindicación de contenidos de páginas web).

La Universidad La Salle trabaja en un proyecto para incluir estos elementos en su página interna y la Universidad Iberoamericana quiere crear una convergencia de los espacios físicos con los digitales vía un nuevo sitio del Departamento de Comunicación. Ahí, los estudiantes de periodismo compartirán textos y cortometrajes. “Va a ser como un YouTube interno, pero académico”, dice Pablo Martínez.

México prueba de todas

“Así como explicamos qué onda con la arroba y el HTTP, tenemos que hablar de las bondades de una red social o un blog”, señala Samir Chehaibar, director de Cenit Design, despacho que lidera la presencia de Second Life en México.

Este mundo virtual, que cuenta con la presencia de más de 200 universidades a nivel global, tiene una incipiente participación de instituciones mexicanas. La razón de la resistencia podría ser que los resultados no son obvios ni rápidos.

Ninguna red social ha tomado una ventaja competitiva sobre la otra. En México se usan todas pero no sueltan ninguna, y eso las hace borrosas. Mientras unas universidades toman ideas de redes sociales exitosas, otras las usan para hacer redes de ex alumnos; pero algunas, como La Salle, las ven como medio de publicidad.

Christian Guzmán, coordinador de Difusión de esa institución, eligió a Hi5, por su presencia entre los jóvenes, como la mejor red para promocionar las licenciaturas de la institución. Al tiempo, se encontró con una gran sorpresa, no sólo más estudiantes de licenciatura los habían contactado, sino que también gente de otro segmento, interesada en los programas de posgrado, que ni siquiera habían publicitado.

“Es un fenómeno social y de comunicación, donde se relacionan sectores que no tenían contacto bajo otras esferas”, dice González, el profesor de la UIC, que apoyado por Jesús Mejía, un alumno, llevó su clase a Second Life, para que los estudiantes analizaran las formas de impactar un área de negocio vía la comunicación efectiva. Para él, la educación se tendrá que adaptar a la tecnología, y el alumno considera que los medios alternos son ideales para compartir información y cultura. Ambos coinciden en que no llegará el día en que el salón de clases desaparezca para existir sólo en un mundo virtual, más bien ambos espacios se complementarán.

Ahora ve
No te pierdas