A cuenta gotas la ayuda a Myanmar

Los afectados por el ciclón en la región muestran desesperación por la poca ayuda que llega; algunos sugieren que ésta es desviada por la junta militar que gobierna el país.
Se presume que la ayuda es desviada por la Junta Militar de
RANGÚN (CNN) -

Las 1.5 millones de personas que quedaron sin hogar por el ciclón de Myanmar están cada vez más desesperados, mientras la ayuda internacional ingresaba a cuentagotas y los exigidos trabajadores humanitarios intentaban llegar a las áreas más afectadas.

Reportes que indicaban que una depresión tropical se estaba formando en el sudoeste de Rangún, y una advertencia de Estados Unidos acerca de que podría convertirse en un ciclón en las próximas 24 horas, desataron preocupaciones de una nueva tragedia luego de la tormenta a principios de mayo que dejó hasta 100,000 muertos o desaparecidos en el delta de Irrawaddy.

"Es terrible. Esta es siempre otra preocupación cuando se tiene un desastre importante, que haya más peligros para la gente", dijo Amanda Pitt, portavoz de la oficina de asuntos humanitarios de la ONU, en Bangkok.

Sin embargo, A.R. Subbiah, experto en clima de la ONU en Asia precisó que "es parte del sistema de monzón. Nada para preocuparse, es muy improbable que se convierta en algo como el Nargis".

Mientras tanto, en un gesto a los críticos que dicen que la asistencia externa es vital, los gobernantes militares de Myanmar invitaron a 160 funcionarios de los vecinos Bangladesh, China, India y Tailandia para que asistan en los demorados y a veces caóticos esfuerzos de ayuda.

Pero esa es sólo una fracción de los miles de trabajadores humanitarios extranjeros necesarios para el operativo de asistencia internacional al "estilo tsunami".

"Es simplemente horrible. La gente está desesperadamente necesitada, mendigando a los vehículos que pasan", dijo Gordon Bacon, coordinador de emergencia para el Comité de Rescate Internacional, desde Rangún.

El primer ministro de Tailandia Samak Sundaravej, voló a la principal ciudad de Myanmar, Rangún, para intentar persuadir al primer ministro Thein Sein para que permita el ingreso de más expertos extranjeros a las áreas devastadas.

Sundaravej espera tener más suerte que funcionarios de la ONU y Occidente, cuyos esfuerzos tuvieron poco éxito.

Algunos han sugerido que la junta gobernante de Myanmar desvió los alimentos y otras provisiones en vez de ir derecho a las víctimas indefensas, muchos sin hogar y algunos descalzos.

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