HP busca nuevas ideas en su viejo garage

La compañía quiere generar productos desarrollados por investigadores con genes de emprendedore fundada en una cochera de Palo Alto, la firma invierte al año 3,600 mdd en creatividad y desarr
El espíritu emprendedor de HP nació en una humilde cochera.
Regina Moctezuma
PALO ALTO, EU -

En Hewlett-Packard, la nostalgia es el motor de la innovación. El pasado de la empresa se respira en una pequeña cochera de Palo Alto, California, donde dos jóvenes emprendedores la fundaron. Su presente se vive en la capacidad de asombro de sus investigadores y su futuro está marcado por la esperanza de resolver los problemas tecnológicos de la sociedad.

La sensación de atemporalidad proviene del rito de investigación que sucede, día tras día, en el santuario de los sabios investigadores: HP Labs.

De paredes blancas y arquitectura setentera, el laboratorio es, para muchos, su primer hogar. Los pinos que lo rodean sirven de inspiración para quienes pasan las noches buscando una solución o trabajando a distancia con sus colegas en India.

Tiempo atrás, en 1934, tras graduarse en Stanford, Bill Hewlett y Dave Packard abandonaron la región a causa de una deficiente industria de electrónicos, pero el potencial de innovación de Palo Alto los hizo volver cinco años después, para trabajar en una cochera, donde fundaron la firma que lleva sus apellidos.

Sin saber que crearían una de las empresas tecnológicas más importantes del mundo, este par de emprendedores inventó el oscilador, una máquina que lograba una frecuencia de sonido pura, y con él consiguieron a su primer cliente: los estudios Disney, que usaron ese aparato para hacer la música de la película Fantasía.

Desde entonces, HP incursionó en la industria del entretenimiento, y ahora está asociada con Dreamworks Animations. El nuevo paradigma es la colaboración en la saga de Shrek.

“No sólo eran ingenieros, también eran emprendedores y querían resolver los problemas de su tiempo”, dice Michael Mendenhall, vicepresidente de Mercadotecnia de HP.

Casi 70 años después, la cochera renace ahora, a través de HP Labs, con presencia en siete lugares del mundo y 600 investigadores que traen en la sangre el ADN de emprendedores.

La gran apuesta
HP es de las pocas empresas que invierte fuertemente en investigación y no sólo en desarrollo. Con el relanzamiento de HP Labs, la compañía apuesta más por la investigación, cumpliendo con el compromiso de su director general, Mark Hurd.

La firma invierte al año 3,600 millones de dólares en investigación y desarrollo (I+D). Hasta hace cuatro años, 30% de este presupuesto se destinaba a software y 70% a hardware, pero la cifra se ha invertido y HP Labs le apuesta a los servicios inteligentes.

La idea es ganar con la ciencia. “No somos una organización filantrópica, estamos aquí para hacer dinero”, afirma Prith Banjeree, director de los laboratorios.

Para recuperar su inversión, HP estiliza el enfoque de los laboratorios, haciendo 20 o 30 apuestas clave para convertir la investigación en ideas comerciales, siempre respetando la filosofía verde de la empresa, enfocada en desarrollar tecnologías que reduzcan el consumo de energía y dejen la menor huella en el ambiente.

Para cumplir con el plan maestro, HP Labs sigue la filosofía conocida como el HP way, enfocado en el valor de los empleados. Los investigadores son contratados para la innovación, y son compensados por hacer la diferencia; basta con que logren combinar su talento con la capacidad de identificar los productos que tienen potencial comercial y desarrollarlos.

Especialistas en negocios están presentes durante el desarrollo de la investigación para dar forma a las ideas de los investigadores; el éxito está en construir la relación entre ambos, en una fase temprana del proyecto. Sin embargo, no todas las investigaciones se hacen tangibles en un producto o servicio y HP Labs está dispuesto a compartirlas.

Conocimiento compartido
“Los ayudamos, ayudamos al mundo y hacemos algo de dinero”, dice Shane Robinson, director de Estrategia y Tecnología de HP Labs, cuando asegura que la tecnología que usan los sistemas Inkjet en farmacéutica es ideal para la técnica de dispersión por la finura de la gota, un ejemplo de lo que HP denomina ‘innovación abierta’.

No toda la gente brillante trabaja en HP Labs y sus directivos lo saben, por eso están dispuestos a abrir su mundo innovador a través de tres grandes jugadores de la industria de las tecnologías de la información (TI): universidades, capital privado e internet.

Por un lado, los investigadores hacen un llamado a sus colegas académicos a hacer propuestas, por el otro, se codean con firmas como Foundation Capital, que conocen las tendencias tecnológicas y pueden invertir capital en la primera etapa de empresas nacientes, y finalmente hacen públicos sus proyectos de investigación en el sitio HP Idea Lab.

“(Las firmas de capital privado) tienen la gente correcta con el espíritu emprendedor, pero carecen de un conocimiento profundo de la tecnología”, dice Prith Banjeree.

A través de la innovación abierta HP Labs no sólo logra sacar adelante proyectos que podrían quedarse estancados en el laboratorio, además se gana el reconocimiento de la industria de las TI por su trayectoria en investigación y hace alianzas para convertir sus ideas en productos a como dé lugar.

Ante todo, HP Labs espera que los investigadores defiendan a capa y espada sus ideas y que no se rindan a la primera si algún superior se las rechaza. “Esperamos que nuestra gente haga campaña por sus ideas, si realmente cree que son las correctas”, sostiene Martin Sadler, director del Laboratorio de Sistemas de Seguridad.

Tal es el caso del investigador mexicano Cipriano Santos, quien en HP Labs ha encontrado una segunda vocación: la de transmitir su experiencia de trabajar fuera de México y atraer nuevos talentos mexicanos, darles la misma oportunidad que tuvo él de aprender en los laboratorios.

“Cuando voy de vacaciones a México doy pláticas para motivar a los chavos, me encanta, es muy satisfactorio”, dice el investigador.

Cuando Santos terminó su doctorado en investigación operativa, en la Universidad de Waterloo, no se conformó con ser un investigador de laboratorio, pues quería aplicar sus conocimientos y, en México, no tenía esa oportunidad. Entonces, hace 19 años, aceptó la oferta de HP Labs y ahora quiere ayudar a su país, compartiendo su experiencia con los jóvenes mexicanos.

La era de los servicios
Las nuevas redes conforman un universo en el que los datos son el mayor activo de las compañías. De esta manera, las empresas están obligadas a cambiar la forma en que se accesa, se comparte y se comunica la información. Se abren las puertas a la era de ‘todo como un servicio’.

“La ubicación, la persona y el tiempo son los elementos que nos darán experiencias digitales más ricas”, añade Robinson, refiriéndose al usuario actual que ya no comprará nuevo hardware, ni más software, sino que recurrirá a los servicios en línea para actualizar sus equipos.

Las tendencias de esta nueva etapa de servicios, denominados por HP Labs como ‘nube’, se resumen en obtener información del usuario para dar un servicio más personalizado y que satisfaga sus necesidades. También implica olvidar los dispositivos para dar entrada a la conectividad en cualquier lugar y de cualquier manera.

Además, se democratizará la edición, lo que significa que los usuarios tendrán la oportunidad de producir libremente en la red. Si el logotipo oficial de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue elaborado por 800,000 dólares, en una página de HP Labs llamada Logoworks, puede conseguirse un mejor diseño a 599, sin importar si su creador es un aficionado o un profesional.

Estos servicios no sólo pondrán a disposición de los usuarios el conocimiento colectivo, también serán clave para la toma de decisiones en empresas, incluyendo sistemas para predecir el futuro con precisión.

Para lograr lo que HP Labs se propone, tendrá en mente dos verdades: que la tecnología de la información es el negocio y que la velocidad es todo. Sólo así seguirán haciendo “lo que Bill y Dave hicieron originalmente: practicar una forma de trabajo que otras personas puedan seguir”, dice Sadler.

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