La FAO previene sobre liberar aranceles

El plan lanzado por el presidente Calderón para enfrentar la crisis alimentaria tiene sus riesg en algunos casos se necesita varias reformas para ayudar a recuperar lo sacrificado por el gobi
La situación podría ser peor en el mundo de no aplicarse med
Enrique Duarte Rionda
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La crisis alimentaria por la que atraviesa actualmente el mundo ha empujado a algunos países a tomar medidas preventivas para soportar sus efectos; México no es la excepción, el presidente Felipe Calderón reveló su plan contra este problema pero, ¿cuáles son los pros y contras de algunas de estas medidas? La FAO advierte sobre ellas.

El mandatario mexicano anunció en la víspera que se eliminarán los aranceles a la importación de granos como el maíz (amarillo y blanco), trigo, arroz, sorgo y pasta de soya; además se autorizará una cuota de importación de frijol libre de arancel y se reducirá a la mitad el gravamen para la importación de leche en polvo.

También en apoyo a los productores del campo, se eliminó todo impuesto a la compra en el exterior de fertilizantes nitrogenados y de insumos químicos para la producción de fertilizantes.

Sin embargo, “una vez que los aranceles o los impuestos se han reducido a cero, no pueden aplicarse con esta medida más reducciones de precios. En segundo lugar, conllevan pérdidas de ingresos para el gobierno, que en algunos países podrían ser considerables”, señaló la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en un estudio sobre el tema.

El organismo internacional indicó que la ayuda que puede proporcionar esta medida es ocasional, pero que podría tener sentido desde el punto de vista normativo, especialmente si los aranceles originales distorsionaban de forma indebida la política comercial.

Las naciones que quieran que la eliminación de estos impuestos resulte sostenible “el gobierno necesitaría emprender reformas complementarias a medio plazo, por ejemplo, medidas de reforma fiscal que ayuden a recuperar como mínimo una parte de la pérdida de ingresos”, dijo la institución dependiente de la ONU.

Desde el 2006 a la fecha el mundo ha experimentado una escalada de precios internacionales de los alimentos, especialmente en los granos, nutrida por una gran demanda en países emergentes como China e India, la utilización de mayores extensiones de campo para cultivar granos para la producción de biocombustibles y el incremento en los precios de los energéticos, entre otros.

En el estudio, la FAO sugiere que como las reducciones arancelarias implican una reducción de la protección a los productores nacionales, se requerirían medidas adicionales como redes de seguridad o inversiones públicas en la infraestructura, “para apoyar y facilitar su transición a un contexto liberalizado”.

Otras de las ‘acciones’ que Calderón presentó desde el domingo pasado fueron la creación de un esquema de crédito preferencial, para que los pequeños productores agrícolas realicen compra de fertilizantes y otro financiamiento para la compra de activos para elevar la competitividad del campo.

El Ejecutivo federal garantizó que se mantendrán estables los precios de la harina de maíz, así como el de la tortilla y la leche, y en acuerdo con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio (ANTAD) se pactó evitar alzas abruptas en los precios de los alimentos.

Además, el presidente se comprometió a redoblar las medidas de austeridad en la administración pública.

Impactos por el encarecimiento

La FAO advierte que los posibles escenarios que se vislumbran en un futuro por el problema alimentario son el malestar social y los disturbios motivados por el hambre que ya se han presentado en todos los continentes, principalmente en las zonas urbanas donde también se han visto afectadas por el alza en los combustibles.

Las familias de bajos recursos tendrían que dejar de consumir fuentes proteicas y otros alimentos ricos en nutrientes. Además comprometerían la atención sanitaria y la educación para llevar a casa los alimentos.

El índice de precios de alimentos de la FAO se expandió en promedio un 8% en 2006 frente al año previo, mientras que en 2007 lo hizo en un 24%. Durante el primer trimestre de este año, el índice ha aumentado un 53% comparado con el mismo periodo del año anterior.

En el mundo existen más de 800 millones de personas que padecen hambre. Unos 22 países aglutinan a esta parte de la población mundial, muchos de ellos son africanos.

Pero el escenario podría empeorar aún más si se mantienen las políticas de apoyo a los biocombustibles, si el crecimiento demográfico y de ingresos continúa al alza y si los problemas con el cambio climático impactan sobre los ya limitados campos de cultivo.

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