Irlanda rechaza nueva constitución de UE

Los irlandeses no aceptaron el Tratado de Lisboa que sustituiría a la actual ley suprema del bl esto podría hacer fracasar la reforma que requiere la aprobación total de los países integrante

Los votantes irlandeses rechazaron el Tratado de Lisboa de la Unión Europea en un referendo, según reconoció el Gobierno de Irlanda el viernes, lo que podría frustrar los planes de reforma del bloque.

El ministro de Justicia, Dermot Ahern, admitió la derrota del "Sí" poco después del mediodía.

"Parece que va a haber una victoria del 'No'", dijo Ahern a la cadena de televisión RTE antes de que se dieran a conocer los resultados definitivos. "Al final del día, por una multitud de razones, el pueblo ha hablado", agregó.

El balance oficial de la consulta del jueves en Irlanda fue de un 53.4% a favor del "No" (862,415 personas) y un 46.6% a favor del "Sí" (752,451 votantes), con una participación del 53.1% del electorado.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, instó, sin embargo, a los demás estados del bloque a continuar con los procesos de ratificaciones pese a los resultados de Irlanda.

"La votación por el "No" en Irlanda no ha resuelto los problemas que el Tratado de Lisboa busca resolver (...) La Comisión Europea cree que las ratificaciones faltantes deben continuar su curso", dijo Barroso en una declaración, argumentando que 18 de los 27 países de la UE ya lo han respaldado.

Llamó además al primer ministro de Irlanda, Brian Cowen, a presentar ideas para conducir las preocupaciones de los votantes por el "No" en una cumbre del bloque en Bruselas que se inicia la próxima semana.

Irlanda es uno de los países más pro europeos del bloque y el único que ha dado a sus ciudadanos la opción de votar el tratado, que sustituye a la constitución de la UE, que fue rechazada en el 2005 por los votantes franceses y holandeses.

La victoria del "No" implica que un país cuya población supone menos de un 1% de los 490 millones de habitantes del bloque podría hacer fracasar un pacto diseñado para reformar el funcionamiento de la UE.

El Tratado de Lisboa es un esfuerzo para resucitar las reformas europeas que fracasaron en el 2005 por el "No" de los votantes franceses y holandeses.

Esta vez, solo Irlanda había dado a sus ciudadanos la opción de votar el texto, que sustituye al tratado constitucional de hace tres años.

Catorce países ya han ratificado en sus parlamentos nacionales el tratado, que debía entrar en vigor el 1 de enero si todos lo aprobaban.

Los oponentes irlandeses del tratado dicen que reduce la influencia de los países más pequeños y da a Bruselas más poderes en defensa y política exterior que podrían socavar la tradicional neutralidad irlandesa.

Escuchar a la gente

El Tratado de Lisboa, firmado en diciembre del año pasado por los 27 jefes de Estado y de Gobierno en la capital portuguesa, establece una presidencia a largo plazo del Consejo Europeo, en vez de los seis meses rotatorios de ahora, un puesto fuerte de encargado de política exterior y un pacto de defensa mutua, entre otras cosas.

Los dirigentes europeos se reúnen en un Consejo en Bruselas la semana que viene, y el primer ministro irlandés tendrá que responder a difíciles preguntas.

"Irlanda seguro que encontrará un modo de ratificar este tratado", dijo a la prensa el primer ministro polaco, Donald Tusk.

Pero Mary Lou McDonald, eurodiputada del Sinn Fein, el único partido irlandés que pidió el "No", dijo que a los políticos irlandeses les será imposible modificar el resultado.

"Este es un momento de verdad democrática. ¿A la gente se la tiene que escuchar, no?".

Los votantes irlandeses ya conmocionaron a Europa en el 2001 cuando votaron en contra del Tratado de Niza, pero una repetición de la consulta al año siguiente dio por vencedor al "Sí". Esta vez el Gobierno había dicho que no creía que fuera a convocar otro referendo.

 

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