Argentina y el agro, contra la pared

La presidenta Cristina Fernández pierde apoyo político y social en su disputa con el sector agr se prevé que dé un mensaje y cancele un evento masivo luego de una protesta popular en su contr
BUENOS AIRES (Agencias) -

La presidenta argentina, Cristina Fernández, enfrentaba el martes renovadas presiones de líderes oficialistas y de la oposición para desmantelar una extensa disputa con agricultores del país, un día después de una masiva protesta popular contra el Gobierno.

El lunes por la noche, miles de argentinos salieron a las calles para exigir una solución al conflicto que está dañando la economía y que ya ha provocado cuatro huelgas de los productores rurales, en pie de guerra desde marzo por un aumento en los impuestos a la exportación de granos.

La crisis del campo argentino mantiene paralizadas los envíos de uno de los mayores proveedores globales de alimentos y ha derrumbado la popularidad de la presidenta.

Según medios locales, la presidenta hablará este martes a las 17:00 hora local (20:00 GMT), aunque se desconoce aún el contenido de su mensaje.

El Gobierno se niega a revisar con profundidad un esquema impositivo dispuesto en marzo que desató el conflicto con el sector rural. Esa medida básicamente elevó la presión fiscal sobre la soja, el mayor cultivo del país.

La actual huelga rural, que culminaría el miércoles, incluye la suspensión de las exportaciones de granos, la detención de camiones que transporten granos en las carreteras y en algunos casos el bloqueo total de los caminos, lo que está provocando desabastecimiento de algunos alimentos básicos.

"Acá hay una falta de sensibilidad política del Gobierno que pudiera haber evitado esto (...)", señaló a un canal de televisión Mario Llambías, titular de una de las cuatro entidades que impulsan la protesta.

El Gobierno tiene que "empezar a darse cuenta que el enfriamiento de la economía no es bueno para el país", agregó.

Acto masivo en vilo

Gobernadores provinciales del oficialista peronismo y opositores se sumaron el martes al reclamo de los ciudadanos y pidieron a Fernández que suspenda un acto previsto para el miércoles en la histórica Plaza de Mayo en apoyo al Gobierno.

La manifestación fue convocada por Luis D'Elía, funcionario del ex presidente Néstor Kirchner, esposo de la actual mandataria, y virtual portavoz del gobierno.

Horas después de los ''cacerolazos'' que se sintieron con fuerza en Buenos Aires y varias ciudades del interior del país, algunos dirigentes del Partido Justicialista (peronista) -del que Kirchner es titular- han puesto en duda su presencia en la manifestación.

"No estoy en el juego de los cortes de ruta ni de los actos, y menos cuando la mayoría de los argentinos está reclamando tranquilidad, previsibilidad y cordura", dijo el gobernador de la provincia de Chubut, Mario Das Neves, al diario Clarín.

Das Neves, cercano a la mandataria, ha comenzado a alejarse desde que se inició el conflicto con el agro y ya anunció que, si finalmente el acto se realiza, él no concurrirá.

Otros dirigentes del gobernante partido peronista también expresaron su disconformidad con el acto, que busca ser una muestra de apoyo de las clases populares urbanas a la política oficial, frente al rechazo de las clases medias fuertemente golpeadas por una creciente inflación.

Los precios al consumidor subieron un 0.6% en mayo, según datos oficiales, pero muchos critican las mediciones y dicen que el Gobierno manipula la información. Opositores, asociaciones de consumidores y algunos analistas aseguran que la cifra real de inflación duplica la reportada.

Pese al fuerte crecimiento de Argentina, la popularidad de la mandataria que asumió en diciembre del 2007, cayó en mayo a un 26% desde el 47% que registraba en marzo y el 36% de abril, según un reciente sondeo.

"Consideramos que no es hora para actos masivos. Nosotros creemos que no tienen sentido", dijo a una radio local Jorge Busti, titular del partido peronista de la provincia de Entre Ríos.

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