México busca pruebas de "guerra sucia"

Forenses iniciaron excavaciones en una base militar en busca de desaparecidos de los años 70; es la primera vez que en el país que se realizan estos trabajos en una instalación del Ejército

Expertos forenses comenzaron esta semana a cavar en una base militar del suroeste de México, para encontrar pruebas de atrocidades cometidas por el gobierno durante la llamada "guerra sucia" que se desató en la década de los 70.

Usando detectores de alta tecnología junto con picos y palas, los investigadores buscaron los cuerpos de líderes comunitarios que fueron secuestrados por soldados, llevados a la solitaria base militar de Atoyac de Álvarez en el costero estado de Guerrero, y de quienes nunca más se supo.

Es la primera vez en la historia mexicana que se realizan este tipo de excavaciones en terrenos de una base militar, según defensores de los derechos humanos.

El equipo está dirigido por expertos argentinos, quienes tienen experiencia en la búsqueda de evidencia de la "guerra sucia" en su país de origen.

En la década de 1970 Atoyac de Álvarez era territorio de un grupo guerrillero armado, y durante la represión del movimiento a manos de fuerzas de seguridad y altos funcionarios del Gobierno "desaparecieron" unas 470 personas del pueblo.

Los sobrevivientes esperan que encontrar los restos de sus seres queridos lleve a algún tipo de justicia.

"Ellos dicen que los huesos hablan, los huesos dicen qué les pasó a ellos, dicen si estaban torturados", dijo Tita Radilla, cuyo padre, Rosendo, era uno de los líderes de la comunidad en Atoyac antes de ser llevado a la base.

"Por los testigos que salieron, sabemos que mi papá llegó ahí (...) pero nadie lo vio salir", añadió.

Rosendo fue brevemente alcalde de Atoyac de Álvarez, y construyó escuelas y clínicas para la población. Los soldados lo arrestaron por componer canciones en favor de la guerrilla, dijo Alejandro Juárez, un colaborador de los abogados de Radilla.

Las excavaciones podrían durar varias semanas. Los expertos forenses trabajarán junto con fiscales públicos para buscar restos enterrados en el campo de tiro, la cancha de baloncesto, los pozos y las letrinas de la base.

"No tenemos idea de cuántos cuerpos pudieran estar enterrados en este cuartel militar", dijo Juárez.

"Hay muchos testimonios de los familiares de los desaparecidos, incluso de gente que había estado detenida en este campo militar, de que ahí torturaban a los campesinos, a los líderes sociales a los simpatizantes de la guerilla, e incluso los mataban y los enterraban", afirmó.

Represión contra izquierda

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó a México durante siete décadas hasta el 2000, reprimió con fuerza a los movimientos de izquierda entre las décadas de 1960 y 1970. Pocos funcionarios fueron investigados por esas acciones.

Unas 1,200 personas "desaparecieron" en todo el país, cientos de ellos en el empobrecido estado de Guerrero. Fiscales mexicanos dicen que la campaña fue dirigida principalmente por Luis Echeverría, secretario de Gobernación entre 1964 y 1970 y presidente del país entre 1970 y 1976.

El padre de Radilla desapareción en 1974 y ella luchó durante años por llevar el caso ante una corte internacional, para presionar al Gobierno mexicano para que lo investigara.

Los expertos argentinos que están trabajando en la base suelen ser enviados a investigar masacres en varias partes del mundo, y han llevado a cabo grandes excavaciones en Argentina.

Echeverría suele ser culpado por una masacre en 1968 en Ciudad de México, en donde soldados dispararon contra estudiantes que se manifestaban, dejando cientos de muertos poco antes de que la ciudad fuera anfitriona de los Juegos Olímpicos.

El ex presidente ha vivido bajo arresto domiciliario en Ciudad de México desde el 2005, cuando le fueron levantados cargos por genocidio. Echeverría siempre ha negado responsabilidad en los eventos, y hasta el momento los intentos de llevarlo a juicio han fallado.

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