Alerta en Texas y Tamaulipas por lluvias

Las autoridades llamaron a tomar precauciones por el riesgo de inundaciones tras el paso de Dol en México se reportó un muerto, se trata de un pescador desaparecido el fin de semana en Yucatá
En Tamaulipas, unas 6,800 personas fueron desalojadas de sus
MATAMOROS (CNN) -

Dolly azotó el miércoles con intensas lluvias y poderosos vientos la zona fronteriza entre Estados Unidos y México, donde dejó un muerto antes de debilitarse de huracán categoría 2 a tormenta tropical sobre tierra firme.

Los gobiernos de ambos países mantenían la alerta máxima y conminaron a la población en el estado norteamericano de Texas y en el mexicano Tamaulipas a tomar precauciones y, en algunos sitios, a refugiarse en albergues, ya que se esperan más lluvias e incluso inundaciones.

La noche del miércoles, Dolly se ubicaba a 90 kilómetros al noroeste de Brownsville, Texas, frente a Matamoros, México, dijo el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH).

La tormenta se desplazaba hacia el oeste a 11 kilómetros por hora y podría degradarse a depresión tropical el jueves.

La estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) dijo que sus instalaciones en el Golfo de México no reportaron daños, pero la tormenta obligó a recortar la producción en algunas refinerías petroleras en Texas, aunque esquivó las instalaciones de crudo y gas natural en el mar.

Si bien no hubo reportes de fallecidos en la región donde golpeó como huracán, en Puerto Progreso, en la península mexicana de Yucatán, las autoridades hallaron el cuerpo de un pescador que había desaparecido tras el paso de Dolly como tormenta tropical el fin de semana.

Dolly tocó tierra como huracán categoría 2, pero poco después se degradó a huracán categoría 1 en la escala Saffir-Simpson, en donde 5 es la mayor.

El ojo de la tormenta golpeó primero el centro turístico Isla del Padre, en Texas, arrancando techos y derribando palmeras y carteles con sus vientos sostenidos de 160 kilómetros por hora.

"Tienes la lluvia horizontal y las cosas están volando por todas partes", dijo Kevin Hoffman, de 52 años.

Pero la lluvia se extendía también a los estados mexicanos fronterizos de Tamaulipas y Nuevo León. El Servicio Meteorológico Nacional de México advirtió sobre posibles deslaves e inundaciones.

Cortes eléctricos

En la ciudad de Matamoros, en Tamaulipas y a unos 40 kilómetros de la costa, la luz estaba cortada en gran parte de la localidad para prevenir accidentes y los hogares lucían desiertos, con casas y negocios tapiados mientras la fuerza del huracán derribaba palmeras y carteles.

"No quería dejar mi casa, incluso ya había comprado verduras. Tengo miedo de que se metan a robar mis cosas", dijo Adelina Escalante, de unos 40 años, quien fue evacuada el martes de Playa Bagdad, en la costa mexicana, hacia un albergue de Matamoros.

Antonio Martínez, secretario de gobierno de Tamaulipas, dijo que unas 6,800 personas habían sido desalojadas de sus casas en la costa del estado y llevadas hacia zonas seguras.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) dijo en un reporte que 120,000 usuarios no tenían luz por los cortes a la electricidad.

Soldados y policías patrullaban las calles en convoy para prevenir actos de pillaje.

En Texas, el huracán arrancó techos y tiró abajo palmeras, pero no hubo reportes inmediatos de muertos o heridos.

"Mi muelle fue arrancado (...) cuesta cerca de 50,000 dólares", lamentó Russell Stockton, que opera Dolphin Docks, una empresa de parques acuáticos en Isla del Padre Sur.

La compañía Valero Energy Corp dijo que hubo una interrupción en el suministro de petróleo porque los tanqueros no podían transitar por el Canal de Navegación de Houston, que la forzó a reducir la producción en entre un 10 y un 20% en sus refinerías de Houston y Port Arthur, Texas.

El puerto que abastece el importante centro de refinación de Corpus Christi, Texas, también fue cerrado al tráfico de embarcaciones, aunque las instalaciones de la zona informaron que las operaciones permanecían en sus niveles habituales.

En Brownsville, tropas de la Guardia nacional de Texas estaban desplegadas en el valle del Río Bravo, en zonas proclives a inundaciones, dijo Joe González, capitán de la policía estatal.

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