Frontera México-EU, gran estacionamiento

Un auto espera 90 minutos para cruzar de Tijuana a San Diego, pero puede tardar hasta 2 horas; las autoridades calculan que las demoras generan 7,200 millones de dólares anuales en pérdidas.
El 26% de los autos que pasan entre las dos ciudades tardan  (Foto: )
TIJUANA, México (AP) -

A simple vista, son como cualquier congestionamiento en una carretera muy transitada, con la diferencia de que en este caso uno puede comprar cappuccinos y estatuas de Jesús desde el mismo auto, mientras un perro se pasea tratando de detectar drogas.

Escenas como esa se repiten hasta el cansancio en el cruce más concurrido de la frontera entre Estados Unidos y México, el de Tijuana-San Diego, y el endurecimiento de las medidas de seguridad podría agravar las ya de por sí inacabables esperas de la gente que cruza por razones laborales, para visitar parientes o hacer compras en la metrópoli más grande de la frontera.

Más de la mitad de los 21 millones de automóviles que cruzan la frontera todos los años hacen colas de 90 minutos o más, y un 26% debe esperar más de dos horas, según un estudio publicado este mes por el Colegio de la Frontera Norte de Tijuana.

En el cruce de Ciudad Juárez-El Paso, el segundo más concurrido, solo un 13% de los vehículos esperan más de dos horas, de acuerdo con el estudio.

Las autoridades locales calculan que las demoras generan 7,200 millones de dólares anuales en pérdidas, derivadas de entregas tarde de mercancías, personas que desisten de ir de compras y horas no trabajadas.

Antes de los ataques del 11 de septiembre del 2001, rara vez había que esperar más de una hora. Pero eso cambió al incrementarse las medidas de seguridad. Y las esperas seguirán aumentando.

A partir de junio del 2009, los agentes de inmigración ya no aceptarán licencias de conducir como prueba de residencia. Los estadounidenses que quieran ingresar al país deberán portar un pasaporte o una nueva tarjeta electrónica, similar a las que se usan para pagar los peajes de las carreteras. Quienes no tengan esos documentos, serán apartados y sometidos a un control mucho más riguroso.

Las esperas ya se agravaron en enero, cuando se suspendió la política de permitir que los agentes de inmigración dejasen ingresar a personas sin necesidad de mostrar documentos porque les parecía evidente que eran ciudadanos estadounidenses. Ahora deben pedir pasaporte o licencia de conducir a todos.

Ya se ha comenzado a planificar una expansión de 577 millones de dólares en el puerto de entrada de San Ysidro, en el cual para el 2014 se añadirán seis carriles a los 24 ya existentes y habrá dos ventanillas con agentes por cada carril. Esto debería acelerar el cruce. Tijuana, sin embargo, todavía no tiene el dinero para la expansión que habría que hacer del lado mexicano de la frontera.

Las autoridades proyectan asimismo construir un nuevo cruce fronterizo al este de Otay Mesa, que se costeará con un peaje, así no dependen de dinero del gobierno nacional, que generalmente tarda en llegar. El proyecto, no obstante, está en una etapa preliminar y para que se haga realidad, habría que eliminar barrios pobres en Tijuana.

Mientras estas iniciativas se hacen realidad, es previsible que continúen los congestionamientos.

''Cuando habilitemos todos estos carriles, basta. No vamos a acelerar el trámite de los vehículos. No vamos a permitir que ingresen terroristas simplemente porque queremos evitar demoras'', expresó el director del puerto de San Ysidro Oscar Preciado.

Las autoridades de inmigración esperan un aumento en la cantidad de indocumentados y de contrabando que intentan cruzar a través de los puertos fronterizos a medida que se construye un muro y se restringe el acceso a las rutas empleadas hasta ahora.

A aprovechar el tiempo

Las demoras perjudican a los comercios de ambos lados de la frontera. Pero los embotellamientos son un buen negocio para los comerciantes que venden productos en la carretera misma.

''La montura es de puro cuero'', comentó Elías Segoviano, de 29 años, mientras trataba de vender un caballo de juguete a un automovilista en San Ysidro. Insistió hasta llegar a la misma raya amarilla del pavimento que marca el ingreso a territorio estadounidense.

Del otro lado de la frontera, en el mismo carril, perros de la Patrulla de Fronteras habían detectado horas antes 40 kilos (90 libras) de marihuana escondidos en los neumáticos de una camioneta Chevy, parte de la batalla cotidiana entre traficantes y autoridades.

Las personas que cruzan la frontera ignoran mayormente a los vendedores. Vicky Hernández, de 23 años y quien iba a trabajar a una firma de contadores, se depiló las cejas mientras esperaba. Luis Mendoza, quien repara embarcaciones, le mandó mensajes de texto a su esposa y dijo que a veces se queda a dormir en los botes de sus clientes para evitar las esperas.

Los dos son ciudadanos estadounidenses. Pero como tantos otros de los 5 millones de residentes de San Diego y Tijuana, dicen que están dispuestos a soportar las esperas porque para ellos es importante poder trabajar en Estados Unidos y vivir del lado mexicano de la frontera, donde la vivienda es mucho más barata y pueden estar cerca de sus familias.

''Mi padre se jubiló y ya no puede pagar un alquiler allí (en Estados Unidos)'', expresó Hernández, quien pasó su infancia en Imperial Beach, Estados Unidos. ''Yo pensaba volver, pero los alquileres cuestan 1,000 dólares al mes y son los mismos es que me puedo ahorrar''.

El cruce de Laredo, Texas, atrae más camioneros. Pero el de San Diego, ciudad más grande y pudiente, constituye uno de los puntos fronterizos más transitados del mundo y diariamente más de 130,000 personas cruzan de México a Estados Unidos por San Ysidro y la vecina Otay Mesa.

Intensa vigilancia

Las autoridades dicen que en esos puertos se confisca el 40% de la marihuana, cocaína y heroína capturados en los cruces fronterizos, y casi el 80% de las metanfetaminas. También detectan gente tan desesperada por cruzar ilegalmente que se esconde debajo de las capotas de los autos, acurrucados junto al motor.

Gustavo del Castillo, autor del estudio sobre las demoras, dijo que falta mucho para crear una ''frontera impecable'', como se anunció con la firma del Tratado de Libre Comercio Norteamericano de 1994.

''Tenemos una frontera que empieza a parecerse a la de Alemania Occidental y Alemania Oriental, con alambres de púas y numerosos cruces. Los mexicanos están medio desconcertados, preguntándose, '¿qué está pasando?' Especialmente los que la cruzan a diario'', manifestó.

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