Raúl Castro lee la cartilla a Cuba

El presidente del país caribeño dijo a los cubanos que deberán acostumbrarse a las malas notici hace 2 semanas advirtió de la extensión en 5 años la edad de jubilación y la creación de impues
Raúl Castro da una nueva dosis de realismo a los cubanos ant
SANTIAGO DE CUBA (CNN) -

El presidente Raúl Castro recetó este fin de semana una nueva dosis de realismo a los cubanos, para evitar un brote de expectativas sobre rápidas mejoras económicas.

Si hace dos semanas les anunció que extendería en cinco años la edad de jubilación y comenzaría a cobrarles impuestos a la seguridad social, el sábado por la noche dijo que encima tendrán que acostumbrarse a recibir malas noticias.

Se equivocaron quienes esperaban reformas económicas con motivo del 55 aniversario del asalto al cuartel Moncada, que marcó el inicio de la lucha revolucionaria y suele estar reservada a grandes discursos.

La crisis internacional, dijo Raúl Castro con su ronco vozarrón, impide acelerar el proceso de reformas para modernizar y volver eficiente el sistema socialista heredado de su hermano Fidel, enfermo y apartado de la vida pública desde hace dos años.

"Debemos explicar oportunamente a nuestro pueblo las dificultades y así poder prepararnos para enfrentarlas. Hay que acostumbrarse a no sólo recibir buenas noticias", dijo el general de 77 años en Santiago de Cuba, la cuna de la revolución en el extremo oriental de la isla.

El listón estaba alto. En su discurso del 26 de julio del 2007, Raúl, entonces presidente interino, había entusiasmado a los cubanos con su sinceridad al reconocer que los salarios no alcanzan y sus planes para resucitar la agricultura y aceptar más inversión extranjera.

Agua corriente

El único anuncio del sábado fue para Santiago de Cuba: la segunda ciudad del país tendrá agua potable a partir del 2010.

Raúl Castro reflexionó ante unas 10,000 personas en el patio del Moncada sobre aquel 26 de julio de 1953 en que participó en el ataque casi suicida comandado por su hermano Fidel contra la segunda guarnición del país.

"Si algo hemos aprendido bien es que el tiempo pasa velozmente. Desperdiciarlo por inercia o vacilación es una negligencia imperdonable. Hay que aprovechar cada minuto", dijo.

Varios de viejos compañeros de armas hoy en su Gobierno lo escucharon en silencio.

No dio ni una pista sobre una futura apertura de espacios a la iniciativa privada, el ingreso de capital extranjero en sectores descapitalizados como la agricultura o la flexibilización de las trabas migratorias, rumores en boca de muchos.

Raúl Castro había pisado el freno hace un par de semanas, cuando dijo al Parlamento que la crisis económica internacional haría más lenta la recuperación salarial en Cuba.

"Por muy grandes que sean nuestros deseos de resolver cada problema, no podemos gastar más de lo que tenemos", dijo el sábado en Santiago de Cuba.

Desde que asumió la presidencia en febrero, Raúl Castro ha intentado ampliar ciertas libertades, permitiéndoles comprar celulares y computadoras o alojarse en hoteles para extranjeros.

Hace una semana ofreció tierras ociosas a los agricultores con la esperanza de reducir su dependencia de las importaciones de alimentos, cuyo costo se disparará este año en 1,000 millones de dólares.

Raúl embarcó además a Cuba en un cambio de mentalidad: eliminar el paternalismo estatal y pagar los salarios en base al rendimiento.

La guardia en alto

Raúl Castro, que el 26 de julio del 2007 había ofrecido un ramo de olivo al sucesor de George W. Bush en la Casa Blanca, fue esta vez mucho más escéptico.

"La defensa continuará sin descuidarse, independientemente de los resultados de las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos", dijo.

Funcionarios cubanos ven con optimismo al aspirante demócrata Barack Obama, que dice estar dispuesto a dialogar con Raúl Castro y flexibilizar las sanciones de Estados Unidos contra Cuba.

El presidente dedicó el 55 aniversario del asalto al Moncada a su hermano Fidel, al que aludió varias veces como el "Jefe de la Revolución".

Fue exactamente hace dos años, el 26 de julio del 2006, que Fidel Castro fue visto por última vez en público antes de enfermar.

"Extrañamos al comandante. Estamos acostumbrados a tenerlo desde chiquitos. Pero lo llevamos con nosotros", dijo Martha Bartelemi, una profesora de 44 años que escuchó el discurso en el Moncada.

Uno de cada siete cubanos nació después de la revolución de 1970 y no conocen otro gobernante que los hermanos Castro.

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